El Dr. Hernández Poveda presenta 'Envejecer es opcional', una guía para entender y aplicar la medicina de longevidad

El Dr. Hernández Poveda presenta 'Envejecer es opcional', una guía para entender y aplicar la medicina de longevidad

Doctor Hernández Poveda: «Podemos prevenir muchas enfermedades antes de que aparezcan»

El neurocirujano presenta Envejecer es opcional, una guía para entender y aplicar la medicina de longevidad

La medicina de la longevidad vive un momento de expansión, aunque también de confusión. Entre promesas milagrosas y terapias sin aval científico, cada vez más especialistas intentan delimitar qué hay realmente detrás de esta nueva corriente médica centrada en prevenir enfermedades antes de que aparezcan. Con ese objetivo nace el libro del doctor José Hernández Poveda, Envejecer es opcional (Ed. Grijalbo), una obra que busca acercar al público general los fundamentos de esta disciplina.

«La medicina de longevidad sigue siendo una gran desconocida. Hay mucha desinformación y muchas personas ajenas a la medicina intentando vender tratamientos que no tienen nada que ver con lo que nosotros defendemos», explica Hernández Poveda. «Por eso decidí escribir este libro: para ofrecer una visión rigurosa, basada en ciencia y en prevención real».

Tres grandes bloques

El libro está dividido en tres grandes bloques. El primero tiene un marcado carácter autobiográfico y recorre el camino profesional del autor hasta llegar a la medicina preventiva avanzada. Formado como neurocirujano en el Hospital Universitario Gregorio Marañón, Hernández Poveda recuerda cómo su experiencia clínica le hizo cuestionar los límites del sistema sanitario tradicional.

«Desde niño soñaba con operar el cerebro. Me parecía la parte más fascinante y compleja del cuerpo humano», relata. Tras cinco años de residencia en neurocirugía, asegura haber descubierto también «las carencias de una medicina que muchas veces actúa demasiado tarde».

Uno de los casos que más le marcó fue el de los aneurismas cerebrales, una enfermedad silenciosa que puede derivar en hemorragias cerebrales fatales. «Veíamos tres o cuatro casos al día durante las guardias. La mitad de los pacientes podían fallecer o quedar con secuelas graves», recuerda. Y añade: «Lo más duro era saber que hablamos de una enfermedad detectable y tratable con antelación».

Según explica, una resonancia magnética permite identificar estos aneurismas antes de que se rompan y, en muchos casos, resolverlos mediante procedimientos mínimamente invasivos. «La pregunta que empecé a hacerme fue: ¿por qué esperamos a que ocurra la tragedia si tenemos herramientas para prevenirla?», señala.

Ese cuestionamiento fue el punto de partida de su acercamiento a la medicina de longevidad, un movimiento que comenzó a desarrollarse en Estados Unidos entre médicos de distintas especialidades preocupados por la prevención avanzada. «Había cardiólogos, cirujanos, internistas… todos compartiendo la misma inquietud: sabemos más de lo que aplicamos», afirma.

Longevidad en dos dimensiones

Para el Dr. Hernández Poveda, el objetivo de esta disciplina no es únicamente vivir más años, sino hacerlo con calidad de vida. «La longevidad tiene dos dimensiones: cuántos años vives y cómo los vives», sostiene. «Nosotros trabajamos sobre tres pilares fundamentales: capacidad física, capacidad cognitiva y bienestar emocional».

El especialista defiende que muchas enfermedades crónicas podrían retrasarse o incluso evitarse mediante una detección precoz y cambios específicos en el estilo de vida. «Podemos actuar antes del cáncer, antes del Alzheimer, antes de la enfermedad cardiovascular. Y eso cambia completamente el pronóstico de una persona», asegura.

El papel de la IA

En este contexto, la inteligencia artificial juega un papel clave. «Hoy tenemos capacidad predictiva suficiente para estimar riesgos futuros con bastante precisión», explica. «Podemos calcular probabilidades de desarrollar un infarto, una demencia o determinados tipos de cáncer, y modificar factores de riesgo antes de que aparezca la enfermedad».

El segundo bloque del libro se centra precisamente en los grandes enemigos de la longevidad: enfermedades cardiovasculares, cáncer, Alzheimer, patologías metabólicas, inflamación crónica y pérdida de masa muscular. Según el médico, estas condiciones representan la mayor parte de los problemas de salud asociados al envejecimiento.

«El objetivo era traducir información médica compleja a un lenguaje comprensible para cualquier persona interesada en cuidar su salud», comenta. «Quería que el lector supiera qué pruebas pedir, qué biomarcadores entender y qué hábitos tienen impacto real sobre su futuro».

Entre las ideas que más sorprenden a sus pacientes destaca una especialmente: la relación entre masa muscular y salud cerebral. «La herramienta más potente para prevenir el deterioro cognitivo es mantener una buena masa muscular», afirma. «Eso cambia completamente la forma de entender el ejercicio».

Los cinco pilares de la longevidad

La tercera parte del libro aborda precisamente los llamados «cinco pilares» de la medicina de longevidad: entrenamiento, nutrición, sueño, gestión del estrés y detección precoz. «No se trata simplemente de decirle a alguien que haga más ejercicio o coma mejor», explica Hernández Poveda. «La clave está en entender qué tipo de entrenamiento, qué intensidad y qué hábitos producen el mayor beneficio a largo plazo».

El especialista pone como ejemplo el consumo máximo de oxígeno, uno de los marcadores más relacionados con autonomía y calidad de vida en edades avanzadas. «Si quieres llegar a los 80 años siendo independiente, pudiendo subir montañas o jugar con tus nietos, necesitas trabajar hoy tu capacidad cardiorrespiratoria», sostiene.

Una plataforma al acceso de todos

La obra también incorpora un componente tecnológico. Cada capítulo incluye códigos QR que dan acceso a una plataforma digital desarrollada por el equipo del médico, concebida inicialmente como complemento del libro y convertida posteriormente en una herramienta de seguimiento personalizado basada en inteligencia artificial.

«El objetivo era democratizar el acceso a la medicina de longevidad», explica. La plataforma, con un coste de 40 euros mensuales, analiza hábitos, antecedentes médicos, analíticas y métricas físicas para generar recomendaciones individualizadas sobre entrenamiento, sueño, nutrición o suplementación.

«Lo que hacemos es trasladar el razonamiento clínico de una consulta médica a un modelo de inteligencia artificial» y añade: «El sistema genera un informe dinámico basado en todos los datos del paciente y va actualizando las recomendaciones cada mes», explica el doctor José Hernández Poveda. La herramienta funciona mediante una suscripción mensual que permite incorporar nuevas analíticas, estudios médicos o pruebas diagnósticas a medida que el usuario las realiza. «Cada vez que subes una nueva prueba, el protocolo cambia y se optimiza constantemente», añade.

La tecnología no sustituye al médico, pero sí puede ayudarnos a llegar antes, detectar riesgos y acompañar mejor a las personas

Uno de los puntos diferenciales de la plataforma es su capacidad predictiva. Si el usuario reporta antecedentes familiares de enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer, el sistema puede recomendar estudios específicos para evaluar el riesgo individual. «Si en tu familia ha habido Alzheimer, la aplicación puede sugerir desde un análisis genético de APOE hasta estudios de imagen cerebral o biomarcadores en sangre para entender mejor cuál es tu situación real», señala Hernández Poveda.

El especialista insiste en que la prevención no debería comenzar cuando aparecen los síntomas, sino mucho antes. «Esto es para todo el mundo. Si a alguien le ofreces vivir más años y vivirlos mejor, nadie te diría que no», afirma.

Sin embargo, reconoce que la medicina de longevidad tradicionalmente ha estado limitada por el tiempo y los recursos necesarios para aplicarla correctamente. «Una consulta completa de longevidad puede durar entre cuatro y seis horas. Requiere mucha tecnología y muchas integraciones para ofrecer datos realmente útiles», explica. La intención de esta plataforma, asegura, es democratizar ese acceso: «La idea es que al menos el 80 % de lo que hacemos en consulta pueda estar disponible para cualquier persona».

Aunque el sistema automatiza gran parte del análisis, detrás existe supervisión médica. «Hay una capa médica que revisa los resultados. Si encontramos algo llamativo, ya no es solo la inteligencia artificial quien responde, sino un médico que recomienda acudir a consulta o ampliar estudios», aclara.

A pesar del auge del término «longevidad», Hernández Poveda insiste en diferenciar ciencia de marketing. «Esto no va de prometer inmortalidad ni soluciones mágicas», concluye. «Va de utilizar la evidencia científica y la tecnología disponible para reducir sufrimiento, prevenir enfermedades y mantener la salud el mayor tiempo posible».

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