E. coli
E. coli: qué es, cómo evitarla y cuándo puede ser peligrosa esta bacteria intestinal
La Escherichia coli (E. coli) es una bacteria presente de forma habitual en los intestinos de personas y animales, así como en el medioambiente y en algunos alimentos o aguas no tratadas. Aunque la mayoría de sus variedades son inofensivas o provocan cuadros leves de diarrea, algunas cepas pueden desencadenar infecciones graves.
Una investigación publicada en la revista Nature en 2024 identificaba un posible mecanismo natural de defensa del organismo frente a las cepas patógenas de E. coli. Según explican los investigadores, determinadas bacterias intestinales, junto con una dieta rica en triptófano, podrían desempeñar un papel protector frente a estas infecciones, que pueden causar dolor abdominal intenso, fiebre, hemorragias intestinales e incluso insuficiencia renal.
Papel del triptófano y la microbiota
El estudio muestra cómo algunas bacterias del intestino son capaces de descomponer el triptófano –un aminoácido presente en productos animales, frutos secos, semillas, cereales integrales y legumbres– en pequeñas moléculas llamadas metabolitos. Estos metabolitos pueden unirse a un receptor situado en las células epiteliales del intestino y activar una vía biológica que reduce la producción de proteínas que la bacteria utiliza para adherirse al revestimiento intestinal y provocar la infección.
La investigación también describe una función hasta ahora desconocida del receptor DRD2 en el intestino. Los experimentos sugieren que este receptor también participa en mecanismos de defensa intestinal.
«Básicamente, pensamos que DRD2 está pluriempleado en el intestino como un sensor de metabolitos microbianos para luego ayudar a proteger contra la infección», explica Pamela Chang, profesora de inmunología y biología química.
Síntomas de infección por E. coli
Las infecciones por E. coli pueden variar en gravedad dependiendo de la cepa implicada. Entre los síntomas más habituales se encuentran:
- Diarrea
- Dolor
- Calambres abdominales
- Náuseas
- Vómitos y deshidratación
- Fiebre
- Fatiga
Los especialistas advierten de que es importante buscar atención médica si aparecen síntomas graves o persistentes, especialmente diarrea con sangre, fiebre elevada o signos de deshidratación. El diagnóstico suele realizarse mediante análisis de heces.
Cómo se contagia
- Carne picada mal cocinada, especialmente de ternera o cordero.
- Leche no pasteurizada o productos lácteos crudos.
- Frutas, verduras y ensaladas sin lavar
- Agua contaminada o sin tratamiento.
- Contacto directo o indirecto con heces infectadas
- Manos sin lavar tras cambiar pañales o ir al baño
- Juguetes, utensilios o superficies del hogar contaminadas
- Contacto con animales portadores (corderos, terneros, cabras y ovejas pueden portar cepas patógenas en su intestino sin enfermar).
Los expertos recuerdan que la prevención sigue siendo fundamental para evitar intoxicaciones alimentarias e infecciones por E. coli. Entre las principales recomendaciones destacan cocinar bien las carnes, lavar adecuadamente frutas y verduras y evitar el consumo de leche o zumos no pasteurizados.
También aconsejan prestar especial atención al agua, especialmente durante viajes al extranjero o en el uso de piscinas comunitarias e infantiles.