El músculo, un aliado decisivo para un envejecimiento saludable
La disminución de la masa muscular acelera el deterioro asociado a la edad
Esta pérdida suele pasar desapercibida, ya que puede producirse sin cambios significativos en el peso corporal
La pérdida progresiva de masa muscular no solo afecta a la fuerza física o a la apariencia corporal, sino que también tiene implicaciones directas sobre el metabolismo, la movilidad, la inmunidad y la autonomía personal. Así lo sostienen expertos de la empresa especializada en nutrición funcional Aurora Intelligent Nutrition (AIN), que destacan la importancia del músculo como uno de los principales indicadores de salud durante el envejecimiento.
Aunque la sarcopenia —la pérdida de masa y función muscular asociada a la edad— suele vincularse a personas mayores, los especialistas recuerdan que este proceso comienza décadas antes. Según explican, a partir de los 40 años el organismo reduce progresivamente su capacidad para mantener y regenerar el tejido muscular, un fenómeno que puede verse agravado por el sedentarismo, el estrés crónico o una alimentación inadecuada.
«Cuando hablamos de longevidad, muchas personas piensan en antioxidantes, ayuno o biomarcadores sofisticados, pero pocas veces se pone el foco en algo mucho más tangible: conservar músculo. Y, sin embargo, es uno de los tejidos más estratégicos para cómo envejecemos», afirma Carlos Morales, Product Manager de Aurora Intelligent Nutrition.
Los expertos advierten de que esta pérdida suele pasar desapercibida, ya que puede producirse sin cambios significativos en el peso corporal. En muchos casos, la masa muscular disminuye mientras aumenta el tejido graso, con consecuencias metabólicas que no siempre son evidentes a simple vista.
A partir de los 40 años el organismo reduce progresivamente su capacidad para mantener y regenerar el músculo
Antonio Alcaide, director técnico de AIN, subraya que el músculo desempeña funciones que van más allá del movimiento. «El músculo no es solo fuerza o estética. Es un órgano metabólicamente activo con un papel central en la salud sistémica», señala. Según explica, este tejido participa de forma relevante en la regulación de la glucosa y en el mantenimiento del equilibrio metabólico. Además, recuerda que la investigación científica ha identificado su papel como órgano endocrino a través de la liberación de mioquinas, moléculas implicadas en procesos relacionados con la inflamación, la inmunidad y la comunicación entre tejidos.
Alimentación y ejercicio
Los especialistas también apuntan a que el envejecimiento modifica la respuesta del organismo a la alimentación y al ejercicio. En este sentido, mencionan el fenómeno conocido como «resistencia anabólica», por el que el músculo responde de forma menos eficiente a estímulos que anteriormente favorecían su mantenimiento y desarrollo.
«En un mundo ideal, todas las personas dormirían bien, entrenarían con regularidad, gestionarían el estrés y cubrirían perfectamente sus necesidades nutricionales. La realidad moderna rara vez funciona así. Ahí es donde la nutrición funcional puede jugar un papel de apoyo inteligente», sostiene Morales.
Según los expertos, el interés por la salud muscular se ha extendido más allá de la población de edad avanzada y alcanza también a personas de mediana edad que buscan preservar su capacidad física y funcional a largo plazo.
Para los expertos consultados, el músculo está adquiriendo un papel cada vez más relevante como indicador de envejecimiento saludable. «El verdadero reto no es solo aumentar la esperanza de vida, sino preservar la funcionalidad metabólica y física que permite vivir bien durante más tiempo. Y el músculo juega un papel absolutamente central en esa ecuación», concluye Alcaide.