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27 de febrero de 2024

Rodrigo Sánchez-Bayona, secretario científico de SEOM

Rodrigo Sánchez-Bayona, secretario científico de SEOM

Vacunas contra el cáncer

La revolución de la vacuna contra el cáncer: «La curación de algunos tipos de tumor está cada vez más cerca»

La vacuna que se ha empleado en un ensayo clínico emplea la misma tecnología de ARN mensajero que se ha utilizado para la producción de las vacunas contra el coronavirus

Un sinfín de vacunas con un mismo objetivo: curar el cáncer. Tratamientos de diferentes tipos, personalizados y en fase de ensayo, podrían revolucionar el mundo de la ciencia y la sanidad. Vacunas como las que ensaya la farmacéutica Moderna junto a Merck para tratar el melanoma, ya en fase dos, o BioNtech son las que iniciarán la carrera para tratar de curar estas enfermedades antes del 2030.
Rodrigo Sánchez-Bayona, secretario científico de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y oncólogo médico del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, explica a nuestro medio cómo funcionan este tipo de vacunas y cómo será la evolución de la cura del cáncer.
–Las vacunas que ha anunciado Moderna y BioNtech, ya en fase II, ¿servirán para curar o prevenir el melanoma?
–El anuncio que se ha publicado hace referencia al primer análisis que se ha hecho del estudio realizado en 157 pacientes con melanoma estadio III/IV resecado y que posteriormente recibieron la combinación de la vacuna de mRNA e inmunoterapia con pembrolizumab. Cuando se comparó la combinación frente a pembrolizumab solo, se ha visto una reducción del 44 % en el riesgo de recidiva o muerte por la enfermedad. Es un análisis intermedio del estudio, que habrá que esperar a tener los resultados definitivos y pasar a una fase III que incluya más pacientes. Aunque los resultados son prometedores, es muy pronto todavía para poder hablar de curación del melanoma.
–¿Es realmente posible curar el cáncer?
–La curación de algunos tipos de tumor está cada vez más cerca, y en algunos tumores la supervivencia a largo plazo ya supera el 80 % (como es el caso del cáncer de mama). Es todavía pronto para hablar de curación en mayúsculas porque sabemos que hay un porcentaje variable de pacientes que presentan recaídas después de muchos años desde el diagnóstico. Actualmente, la herramienta más importante que tenemos para curar el cáncer es la prevención y el diagnóstico precoz, pues cuanto menos avanzado está el tumor al diagnóstico mayores son las probabilidades de supervivencia a largo plazo.
–¿Cómo funcionarían y cuál es el objetivo?
–La vacuna que se ha empleado en el ensayo clínico de pacientes con melanoma emplea la misma tecnología de ARN mensajero que se ha utilizado para la producción de las vacunas contra el coronavirus. Se trata de introducir en las células la secuencia de ARN que necesitan para producir proteínas (como si de una fábrica se tratara) que son reconocidas por nuestro sistema inmune para que ataque a las células tumorales. Es como introducir en nuestro sistema inmune un manual de instrucciones para reconocer y atacar al tumor.
–No hay dos tumores iguales, ¿serían vacunas personalizadas?
–Al igual que no hay dos personas iguales, no hay dos tumores iguales. El cáncer presenta una gran heterogeneidad, entre pacientes y a veces dentro de un mismo paciente sus células tumorales pueden ser muy distintas entre sí. Esto complica la estrategia de tratamientos basados en el reconocimiento de proteínas concretas, ya que la biología natural del cáncer es a que las células muten y sufran cambios que hacen que pierdan y ganen proteínas. No son células homogéneas. No obstante, la investigación se centra en intentar reconocer proteínas comunes o compartidas por todas las células cancerígenas.
El problema muchas veces está en que como las células malignas son al final células de nuestro propio cuerpo, muchas de las proteínas que tienen también las tienen las células sanas, y de ahí derivan muchos de los efectos secundarios que producen los tratamientos. En este ensayo los investigadores obtenían muestras del tumor y del tejido sano para hacer vacunas personalizadas para cada paciente teniendo en cuenta toda esta heterogeneidad.
–Ya hay dos vacunas aprobadas para tratar el cáncer, Sipuleucel-T, contra el cáncer de próstata avanzado y Talimogene laherparepvec, para tratar el melanoma avanzado. ¿Por qué no se habla de ellas?
–El sipuleucel-T es un tipo de inmunoterapia que estimula a unas células del sistema inmune llamadas linfocitos T a reconocer un tipo de proteína que se expresa en la mayoría de los cánceres de próstata, pero no en el tejido prostático sano, la fosfatasa ácida prostática. Se probó en pacientes con cáncer de próstata avanzado resistente a tratamiento hormonal, comparando con placebo. Sipuleucel redujo un 22 % el riesgo de muerte comparado con el placebo, sin embargo, no se vieron diferencias significativas en cuanto al tiempo de progresión de la enfermedad (14 semanas).
El talimogén laherparepvec es un virus genéticamente modificado. Es una versión debilitada del virus del herpes simple tipo 1, que puede causar el herpes labial. Se replica dentro de un tumor y produce una proteína llamada GM-CSF que inicia una respuesta inmunitaria. Esto causa la lisis (descomposición) de las células cancerosas. El fármaco se inyecta directamente en un tumor visible o palpable (que se puede tocar) en pacientes con melanoma irresecable. El estudio que comparó este fármaco frente a administrar factores estimulantes de granulocitos/monocitos (GM-CSF) obtuvo un beneficio de supervivencia global de cinco meses.
Aunque ambos fármacos son ejemplos de cómo podemos emplear la inmunoterapia contra el cáncer, los resultados siguen siendo modestos (probablemente por eso no hayan sido tan mediáticos). Hay que evitar el sensacionalismo al hablar de los resultados de ensayos clínicos, especialmente cuando están en fases precoces del desarrollo, pues pueden generar falsas expectativas en los pacientes.
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