Niño enfermo de cáncer con su padre en el hospital
Qué es y cómo funciona el tratamiento contra la leucemia infantil que Sanidad se niega a financiar
La situación no es nueva, ya ocurrió con dos de los medicamentos más efectivos para el cáncer de mama metastásico. Una vez más, el Ministerio de Sanidad, esta vez dirigido por Mónica García, ha bloqueado la financiación de uno de los medicamentos 'milagro' para la leucemia linfocítica aguda (LLA) que ya ha salvado a varios pequeños en Reino Unido.
El revuelo, en el que la titular de la cartera de Sanidad acusar al gobierno de Isabel Díaz Ayuso de «esparcir bulos» sobre este tema, gira en torno al anticuerpo monoclonal blinatumomab, un medicamento designado huérfano en 2009 por la Agencia Europea del Medicamento (EMA).
La blina, forma de llamar también a este químico, es un fármaco nuevo que dirige a las células T del organismo a las zonas que debe atacar y terminar así con las células tumorales malignas. Así, además de ser más eficaz que la quimioterapia para tratar la leucemia linfoblástica aguda de células B (LLA-B) en recaída en los niños, adolescentes y adultos jóvenes, alarga la vida de los pacientes que la usan y posee menos efectos secundarios.
Cómo se suministra la blina
El medicamento blina se administra por infusión intravenosa continua durante 24 horas seguidas. El líquido, que se encuentra en una delgada bolsa, pasa al torrente sanguíneo gracias a un delgado tubo de plástico que permanece en una vena del brazo del paciente. La bomba, que funciona con baterías, es capaz de controlar la rapidez con la que el fármaco llega a su destino. Además, está creada para que el kit se pueda llevar en una mochila más pequeña que un libro de texto A4, por lo que el enfermo no debe estar en el hospital todo el tiempo.
Efectos secundarios del blinatumomab
Aunque es un gran tratamiento, como ocurre con todos los químicos, puede presentar efectos secundarios. En primer lugar, podría producirse el síndrome de liberación de citocinas. El anticuerpo monoclonal blinatumomab activa las células T antes de ser destruidas. Esto produce una liberación de gran cantidad de citocinas. Si esto ocurre, se produce una gran respuesta inflamatoria en el organismo; es decir, como si tuviese una infección grave. Si esto no se trata a tiempo, puede ser peligroso, explica en su web Oncolink.
Por otro lado, en los estudios, también se han visto posibles problemas neurológicos, como dificultad para hablar, habla arrastrada, pérdida del equilibrio y pérdida del conocimiento, anota el mismo portal. Asimismo, el fármaco puede causar infecciones «potencialmente mortales», con o sin disminución de los recuentos de glóbulos blancos. Estos casos son muy extraños.
Algunos más comunes pueden ser reacciones alérgicas o dolor de cabeza, anemia y bajo recuento de plaquetas –trombocitopenia–.
Por último, los efectos segundarios más importantes, pero menos usuales, informa Oncolink, son: pancreatitis, síndrome de lisis tumoral –cuando las células tumorales mueren muy rápido y los desechos saturan el organismo– o toxicidad hepática. Este último signo es fácil de apreciar, ya que aparecerá poco a poco un color amarillo en la piel del paciente. Si esto ocurre es crucial ponerse en contacto con el médico.