Menores trans sostienen una pancarta durante la marcha convocada
El auge de la deriva trans en Navarra sigue sin control y los casos se multiplican en un 3.600 %
El estudio de la asociación Garenak Radfem revela que la edad promedio de quienes acuden a las unidades de género ha descendido aún más, con una media de 17 años
La deriva trans comienza a hacer mella en nuestro país. Desde que en el año 2023 se aprobara la ley trans, los casos se han disparado en España. Sin embargo, esta peligrosa tendencia ha sufrido un crecimiento preocupantemente exponencial desde que el 'progresismo' se instalara en nuestro país. En este contexto merece la pena destacar la tendencia de Navarra.
Un reciente informe de la asociación Garenak Radfem ha sacado a la luz un dato alarmante relacionado con la transexualidad femenina en la comunidad. Tal como detalla el informe, los casos se incrementaron hasta en un 3.600 % entre 2012 y 2021. Esta cifra, difícil de ignorar, plantea serios interrogantes a tener en cuenta. De igual manera, el estudio también revela que la edad promedio de quienes acuden a las unidades de género ha descendido aún más, con una media de 17 años.
Esto demuestra que cada vez son más las menores que, influenciadas por determinados discursos ideológicos, buscan someterse a estos irracionales tratamientos médicos irreversibles sin plena madurez ni comprensión de las consecuencias que sufrirá su cuerpo.
Este aumento exponencial no puede atribuirse a la aceptación social argumentada por la gran mayoría de colectivos LGTBI+ progresistas. En realidad, lo que estamos presenciando es un fenómeno social impulsado por la imposición de la ideología de género desde distintos ámbitos. Desde Navarra Confidencial han recalcado que se introduce a los pequeños desde edades tempranas en un discurso que disocia el sexo biológico de la identidad percibida, generando confusión e incluso fomentando el malestar con su propio cuerpo.
«El aumento de los casos de transexualidad sería un mero efecto contagio, una consecuencia inevitable de tener todo el tiempo a todo el mundo, hasta en los colegios, replanteándose su género desde las más tiernas edades y hablando constantemente de transexualidad», señalan en un análisis publicado el pasado martes.
En este contexto, hay que señalar dos situaciones en las que la izquierda es la gran responsable de esta deriva de género. En primer lugar, disparan la magnitud del problema y, posteriormente, «no se alcanza ninguno de los fines alegados para justificar el tratamiento del problema».
Ante este escenario, es imprescindible que las autoridades y la sociedad en su conjunto reflexionen sobre las consecuencias de estas políticas. Proteger a la infancia debe ser una prioridad, y esto pasa por garantizar que los menores reciban una atención médica basada en la ciencia y, sobre todo, en el sentido común.
«En el caso de los niños trans, se nos aseguraba que había que abrazar incondicionalmente la ideología de género, sin cuestionarse nada, porque estábamos ante el caso de unos niños que sufrían mucho y gracias a la ideología de género iban a dejar de sufrir. Oponerse a la ideología de género era oponerse a la felicidad de esos niños y ser inhumanos. Lo que, en cambio, ha sucedido es que se ha multiplicado el problema y que ahora tenemos muchos más niños agobiados, infelices, traumatizados y confusos», concluyen.