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La Universidad de Santiago descubre una nueva zona del cerebro

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La razón por la que Dinamarca tiene guardados 100.000 cerebros en un almacén

En 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, la Dirección de Hospitales Psiquiátricos Estatales de Dinamarca llevó a cabo la creación de un instituto de patología cerebral

¿Imaginas casi 10.000 cerebros almacenados en el sótano de una universidad? Aunque suene a ciencia ficción, existe, concretamente en la Universidad del Sur de Dinamarca, donde los investigadores tienen guardados en baldes blancos 9.479 órganos de este tipo conservado en formol. Esta gran colección, que se encuentra entre las más grandes del mundo, fue formada durante más de 40 años.

Esta gran recopilación contiene cerebros de personas con enfermedades como demencia, esquizofrenia y depresión, que nunca fueron tratadas. Esto les ayuda a los científicos a realizar profundas investigaciones y determinar, entre otras cosas, nuevas terapias para ayudar a los pacientes de esta era.

En 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, la Dirección de Hospitales Psiquiátricos Estatales de Dinamarca llevó a cabo la creación de un instituto de patología cerebral en el Hospital Psiquiátrico Estatal de Risskov, a las afueras de Aarhus, cuyo objetivo sería realizar autopsias a cerebros de personas fallecidas para estudiar nuevas afecciones. Su apertura fue el 1 de abril de 1945. Finalmente, tras casi 40 años de trabajo, cerró sus puertas en 1 de mayo de 1982

La colección contiene aproximadamente 50.000 bloques de tejido incrustados en parafina. Todos ellos se conservan bandejas de portaobjetos histológicos de aproximadamente 6.500 pacientes, es decir, aproximadamente 250.000 portaobjetos, explica la Universidad en su web.

Martin Wirenfeldt Nielsen, profesor clínico asociado, jefe de del Departamento de Patología y director del banco de cerebros, asegura en una investigación publicada en Open Patient Data Explorative Network, que la gran colección de cerebros posee «un gran valor científico» debido a su enorme tamaño y a la variedad de patologías que abarca, incluyendo «algunas enfermedades raras».

Y es que, crear este gran laboratorio fue lo más acertado, ya que para comprender cómo una enfermedad afecta al cerebro, necesitaban poder examinar físicamente el tejido cerebral. Sin embargo, anota, suele ser «imposible» tomar una muestra de tejido cerebral «de una persona viva» y, además, a pocas personas con trastornos psiquiátricos o demencia se les practica una autopsia al fallecer. Es por esto que se creó uno de los mayores bancos del mundo.

Aunque se trata de una buena iniciativa, el procedimiento que llevaron a cabo no fue el más acertado. Los cerebros fueron preservados sin el consentimiento de los familiares de los fallecidos. Esto provocó un gran debate ético, el cual no se resolvió hasta 1990, cuando el Consejo de Ética de Dinamarca determinó que sí se podían seguir utilizando los órganos para estudios.

Actualmente, la colección se encuentra en el campus y cualquier investigador puede acceder a ella si desea realizar una investigación.

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