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Puerto en Ibiza, Islas Baleares

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Registrados dos récords de temperatura mínima más alta para un mes de julio: 26,9º C en Ibiza y 26,8 en Tarragona

Ocurre a las puertas de vivir la cuarta ola de calor del verano, que prevé que se superen los 42 grados en varias zonas de España

La nueva ola de calor que se instalará sobre España a partir de este miércoles llega precedida de un dato que refleja la intensidad del episodio térmico que vive el país. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha confirmado que el pasado viernes 24 de julio varias localidades del área mediterránea registraron la temperatura mínima más alta jamás medida en un mes de julio, un indicador del aumento de las noches tropicales y tórridas que dificultan el descanso.

Entre los registros más destacados figura el del aeropuerto de Ibiza, donde los termómetros no descendieron de los 26,9 grados durante toda la madrugada. También sobresale la estación de Tortosa-Roquetes (Tarragona), que acumula más de un siglo de observaciones meteorológicas y donde la temperatura mínima fue de 26,8 grados, un nuevo récord para este mes.

Lejos de remitir, el calor irá a más durante los próximos días. La Aemet ha activado un aviso especial por fenómenos meteorológicos adversos ante la llegada de una nueva ola de calor que comenzará este miércoles y que, al menos, se prolongará hasta el domingo. El episodio afectará con mayor intensidad a los valles fluviales del cuadrante suroccidental, el valle del Ebro, las depresiones del noreste y Canarias, donde se esperan temperaturas muy superiores a las habituales para estas fechas.

Según explica el organismo, el origen de esta situación se encuentra en una sucesión de dorsales atmosféricas que favorecerán la formación de un bloqueo Rex, un patrón meteorológico que impedirá la llegada de borrascas y mantendrá las altas presiones firmemente asentadas sobre la Península Ibérica y el Mediterráneo occidental. Este escenario favorecerá una atmósfera muy estable, con cielos prácticamente despejados y una intensa insolación durante varios días consecutivos.

La combinación de esta estabilidad atmosférica con la fuerte radiación solar propia de finales de julio provocará un ascenso progresivo de las temperaturas, que alcanzarán sus valores más elevados a partir de la segunda mitad de la semana. Las máximas más extremas se esperan en los grandes valles del suroeste peninsular, el valle del Ebro, las depresiones del nordeste y algunos valles pirenaicos, donde los termómetros podrían superar ampliamente los 40 grados.

La persistencia del calor también impedirá que las temperaturas desciendan de forma significativa durante la noche, lo que incrementará el estrés térmico y el riesgo para la salud, especialmente entre las personas mayores, quienes padecen enfermedades crónicas y quienes desarrollan actividades al aire libre durante las horas centrales del día.

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