Portal
Sanciones
¿Pueden multarme por dejar la puerta del portal abierta? Esto dice la ley
Vivir en un edificio en el centro de la ciudad tiene comodidades que no tiene el vivir en un chalet a las afueras, pero también presenta sus inconvenientes a la hora de convivir con el resto de vecinos.
Después de pasar todo el día fuera, el llegar al portal ya se siente como estar en casa. Y puede ser que a veces, involuntariamente, no seamos conscientes de si cerramos la puerta o no. Esta práctica que parece totalmente inofensiva, puede facilitar la entrada a desconocidos y aumentar el riesgo de robos o actos vandálicos.
Existe una ley que es la Ley de Propiedad Horizontal, cuya función es regular la convivencia vecinal. Esta normativa no establece de forma explícita si la puerta del portal de una comunidad debe estar abierta o cerrada, pero sí existen regulaciones referentes a la accesibilidad. La Ley 8/2013 establece que las puertas no pueden dificultar el acceso a personas con movilidad reducida, con lo cual, tener la puerta cerrada puede ser un impedimento para este grupo de personas.
Los inconvenientes de cerrar con llave
Ante la preocupación de posibles actos vandálicos, nace la decisión por parte de la comunidad de hacer obligatorio el cerrar la puerta del portal con llave. Por normativa, esto no es posible, ya que esta establece que las puertas de salida de la planta o edificio deben permitir una evacuación segura, especialmente en caso de emergencia.
De este modo, sí es legal dejar la puerta del portal abierta, a pesar de que la decisión final dependerá de lo que acuerden los vecinos en su mayoría. Lo fundamental es encontrar un equilibrio entre accesibilidad, seguridad y fomentar una buena convivencia vecinal.
Que prácticas sí son ilegales
Existen una serie de acciones que podríamos clasificar como insignificantes pero que podrían llegar a acarrear una multa. Por ejemplo, el tender la ropa en los balcones podría causarnos una multa de hasta 750 euros en los territorios de Valencia, Barcelona y Madrid. Esto se debe a que las normativas municipales prohíben esta práctica.
Por otro lado, también los vecinos pueden denunciar si perciben ruidos a deshoras por el uso de electrodomésticos, siempre y cuando se superen los decibelios máximos permitidos, que suelen oscilar entre 25 y 40, dependiendo el día y la hora a la que se produzcan.