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Peces dorados

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Investigadores revelan que esta especie de pez sufre ansiedad y come menos por la presencia de plastificantes

Lo que reduce la ingestión de alimento en estos peces dorados o carpines es el vertido en los ríos de los componentes denominado ‘ftalato’, que se añade a los plásticos de productos cotidianos para ofrecer más flexibilidad y durabilidad

Una investigación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) revela que los peces dorados comen menos y tienen más ansiedad a causa de un plastificante que llega a los ríos, y demuestra que, a pesar de comer menos, estos peces no pierden peso porque compensan la falta de energía reduciendo su gasto energético.

Lo que reduce la ingestión de alimento en estos peces dorados o carpines es el vertido en los ríos de los componentes denominado ‘ftalato’, que se añade a los plásticos de productos cotidianos para ofrecer más flexibilidad y durabilidad, según recoge la UCM en una nota.

Su presencia en el agua reduce la ingestión de alimento en los peces dorados al producir un desequilibrio en las señales que regulan su necesidad de alimentarse, según detallan los investigadores.

La cuestión es que, a pesar de comer menos, los peces no pierden peso ni dejan de crecer, ya que compensan esa falta de energía al reducir el gasto energético, moviéndose menos y con una menor tasa metabólica.

Además, los peces tratados con ‘ftalato’ mostraron signos de mayor ansiedad, lo que sugiere un impacto negativo en su bienestar.

El estudio, publicado en Comparative Biochemistry and Physiology Part A: Molecular & Integrative Physiology, ofrece una visión más completa de cómo puede afectar la fisiología, el comportamiento y el bienestar de los peces, y sus implicaciones en los ecosistemas acuáticos.

Los autores del trabajo concluyen que estos resultados son «especialmente útiles» para la gestión ambiental, la acuicultura sostenible y la evaluación de riesgos de sustancias químicas, ya que permiten mejorar la detección de efectos subletales y crónicos en especies acuáticas de interés ecológico y económico.

Además, los investigadores llaman a regular y vigilar el uso de ftalatos en productos de uso cotidiano.

Para llevar a cabo el estudio, los científicos sometieron a los peces al plastificante durante 14 días para analizar parámetros fisiológicos y comportamentales, como son la alimentación, la actividad locomotora, la tasa metabólica o ritmos diarios.

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