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Almudena Nuño González (i) y Esther Cuerda Galindo (d)

Almudena Nuño González (i) y Esther Cuerda Galindo (d)Cedida

Esther Cuerda Galindo, doctora y autora de Método CLINIC·EA

«El desgaste del médico no se da solo en España, también se ve en países como Australia o Estados Unidos»

Esther Cuerda Galindo y Almudena Nuño González han escritoMétodo CLINIC·EA, el primer libro que explica cómo ser empresario din dejar de ser médico

Largas horas de atención a pacientes, papeleo sin tener del todo claro cómo se hace, organizar equipos... ¿Y si después de estar años en consulta privada realizando todas estas actividades, llega un día en el que el facultativo quiere dar un paso más y crear su propio negocio, pero el miedo le invade porque nunca ha recibido formación empresarial?

Todo esto puede llevar al agotamiento, la frustración y la pérdida de vocación. Sin embargo, para que esto no ocurra, las doctoras Esther Cuerda Galindo y Almudena Nuño González, tras años de experiencia y aprendizaje a base de prueba y error, han escrito Método CLINIC·EA, el primer libro que explica cómo ser empresario din dejar de ser médico.

Esto no es nuevo para ellas, ya que ya habían desarrollado Clinic-EA, el primer método en España diseñado por médicos para médicos. Su propósito es claro: que los profesionales recuperen el control de su consulta, mejoren la rentabilidad y vuelvan a disfrutar de su profesión.

–¿Por qué surge el libro y con qué finalidad?

–El libro nace de nuestra propia experiencia y necesidad. Llevamos muchos años trabajando como médicas y dirigiendo consultas privadas, y siempre notamos una gran carencia, en la facultad no nos enseñan nada de gestión, ni de finanzas, ni de planificación, ni de trabajo en equipo. Todo se centra en la parte científica, pero la medicina también tiene un componente organizativo y humano que suele ignorarse.

Al ver que habíamos encontrado soluciones parecidas a los mismos problemas, decidimos crear un método que ayudara a otros compañeros a gestionar mejor sus clínicas y a compatibilizar las dos facetas, la de ser médico y la de ser empresario, siempre desde la sostenibilidad y la ética profesional.

–En vuestro caso, ¿hay momentos en los que se deja de ser médico para convertirse más en empresaria?

–Depende de cómo esté organizada la consulta. Si es muy pequeña, el tiempo dedicado a la gestión es mínimo. Pero cuando la empresa crece, con más personal o más servicios, el porcentaje de tareas empresariales aumenta. En general, un médico con negocio propio dedica entre un 10 y un 20 % a la gestión, aunque ese porcentaje puede ser mucho mayor en clínicas grandes.

–En el libro habláis de cómo gestionar una clínica sin perder la esencia. ¿Os basáis en vuestra experiencia personal?

–Totalmente. Tenemos una convicción muy clara. Si tú no estás bien, no puedes llevar bien tu consulta ni cuidar de los demás. La forma en que te encuentras se refleja en tu trabajo. En la carrera nos enseñan a cuidar, pero no a cuidarnos. El autocuidado del médico se ignora por completo.

Nosotras también hemos vivido ese desgaste emocional. Es como en los aviones. Primero debes ponerte la mascarilla tú y luego ayudas a otros. Si el médico no se cuida, su vocación se erosiona y se pierde. Cuidar al personal sanitario es esencial, y también debemos aprender a cuidarnos a nosotros mismos.

Libro

LibroCLINIC·EA

–Aunque está dirigido a médicos, ¿puede servir a profesionales de otros ámbitos?

–Sí. Hay capítulos técnicos, como el de la licencia sanitaria, pero la mayoría son aplicables a cualquier persona que tenga un negocio o quiera mejorar su bienestar. Incluso durante la grabación de los cursos online –que forman parte del proyecto– el técnico nos decía: «esto me sirve a mí también». Así que el contenido es útil para médicos, psicólogos, fisioterapeutas, y para cualquier profesional independiente.

–En la web también ofrecéis cursos. ¿Cómo funcionan y cómo se puede participar?

–Hemos diseñado distintos niveles de compromiso. Quien quiera empezar puede leer el libro y conocer nuestra filosofía, que no se basa en dar una agenda cerrada, sino en analizar las causas de los problemas. Por ejemplo, por qué terminas el día con pacientes duplicados.

Luego hay cursos online más personalizados, donde profundizamos en nuestro método, que combina herramientas prácticas con el bienestar y el autocuidado del médico. Y, para quienes buscan una ayuda más directa, ofrecemos consultorías individuales. Para ello acompañamos al profesional en todo el proceso, desde la obtención de la licencia sanitaria hasta la planificación de horarios integrando su vida personal.

Muchos fondos, incluso fondos buitre, están comprando clínicas privadas que funcionan bien

También estamos preparando un retiro en la montaña, una experiencia transformadora para médicos. Trabajamos en equipo, en contacto con la naturaleza, y aplicamos esas herramientas después en la consulta y en la vida diaria. Mejorar la comunicación con tus pacientes también mejora la comunicación con tu familia o tus amigos.

–Has mencionado el autocuidado. En España los médicos están muy saturados y reclaman un estatuto marco. ¿Qué está ocurriendo realmente?

–Es un problema global. El desgaste del médico no se da solo en España; también en países como Australia o Estados Unidos. En cuanto el acto médico se convierte en un producto, se produce un desgaste tremendo.

El sistema ha mercantilizado algo que no debería medirse solo en términos económicos, porque se trata de personas. Las condiciones laborales son mejorables en toda Europa, pero también los propios médicos debemos dejar de quedarnos en la queja. Si cada uno hace pequeños cambios en su entorno, esos cambios suman.

–Trabajas en Alemania. ¿Cómo compararías la sanidad alemana con la española?

–Son sistemas de bienestar similares, pero en Alemania la Seguridad Social está delegada en mutuas sanitarias semipúblicas, algo que en España no ocurre. En la práctica, los problemas son los mismos: saturación, envejecimiento de la población y más pruebas diagnósticas que nunca.

Hoy la gente vive más tiempo, pero también más años enferma. Además, se piden más estudios, más resonancias, más tecnología, y eso colapsa los recursos. En Alemania también hay listas de espera largas.

Aun así, España tiene áreas excelentes, como el sistema de trasplantes, que es número uno en el mundo. Hay que reconocernos más.

–Emprender una clínica da miedo. ¿Qué les dirías a los médicos que quieren hacerlo pero no se atreven?

–Lo primero es pararse a pensar. En medicina seguimos un camino muy marcado –carrera, MIR, hospital, quizá consulta privada– sin reflexionar. Antes de tomar una decisión hay que preguntarse por qué y para qué. ¿Realmente lo quieres o lo haces porque «toca»?

Si la respuesta es sincera y positiva, el siguiente paso es planificar. Para ello, es relevante tener un plan financiero, saber de números, prever el personal necesario. Y no dejar nunca de lado la vida personal. Si para ti lo más importante es llevar a tus hijos al colegio, quizá no sea el momento de abrir una clínica. La clave es equilibrar.

–Cada vez hay más procesionales cansados del sistema, ¿qué ocurre con esto?

–Es un fenómeno creciente. Debido a ello, muchos fondos, incluso fondos buitre, están comprando clínicas privadas que funcionan bien. Y eso ocurre porque hay médicos quemados que prefieren vender.

El problema es que cuando un fondo toma el control, el paciente deja de ser lo importante. Lo que cuentan son los números. Algunas compañeras nos han contado casos donde se presionaba para aplicar tratamientos innecesarios o en épocas inadecuadas solo por facturar más. Eso no es ético.

Cuando el médico cede su clínica a un fondo, quien valora al paciente ya no es un profesional sanitario, sino un comercial. Y así se pierde la esencia del acto médico, que no es solo curar, sino acompañar.

Este proceso no solo ocurre en España. En el norte de Alemania, por ejemplo, están comprando muchas clínicas. Si los médicos renuncian a su papel, la medicina se convertirá en un negocio puro y se perderá la vocación.

–¿Tenéis previsto crear espacios de apoyo para que los médicos no lleguen a ese punto?

–Sí. Dentro del proyecto incluimos asesorías y coaching, pero también queremos organizar talleres pequeños donde los médicos puedan compartir experiencias. A menudo nos sentimos solos, como si lleváramos una bata de superhéroe. Poder hablar de nuestros miedos y dudas con otros colegas es fundamental. Creemos que esos grupos serán una herramienta muy potente.

–Para terminar, ¿quieres añadir algo más?

–Solo una reflexión. Hay fondos internacionales, incluso de países como Catar, invirtiendo en clínicas españolas. Eso cambia por completo la estructura del sistema. Y cada médico debe decidir desde qué lugar quiere trabajar. Desde la ética y el cuidado del paciente, o desde una visión puramente comercial.

Nosotras apostamos por la primera opción. Creemos que la medicina sigue siendo una profesión especial, que debe mantener su humanidad sin dejar de ser sostenible. Ese es el espíritu del libro y del proyecto: ayudar a los médicos a cuidar de su profesión sin perderse a sí mismos.

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