Yahaya Sharif-Aminu
Yahaya, el joven que podrá ser ejecutado por enviar una canción que habla del Islam y consideran blasfema
Este caso ha puesto de relieve la dureza de las leyes sobre blasfemia en el norte de Nigeria, que continúan amenazando las vidas de las minorías religiosas
Yahaya-Sharif Aminu es un joven músico nigeriano que, como todo artista de esta índole, se dedica a componer canciones. Era feliz con su trabajo, pero lo que no sabía era que en 2020 sería condenado a muerte por supuesta blasfemia en una de sus letras. Ahora, después de cinco años encarcelado, se ha celebrado una audiencia que marca el inicio formal de su apelación ante el máximo tribunal del país. De hecho, el Tribunal Supremo ha admitido a trámite su recurso.
Tras la sesión, Lamido Abba Sorondinki, abogado del gobierno de Kano, declaró públicamente la intención del estado de ejecutar a Sharif-Aminu delante de los ciudadanos si el Tribunal Supremo daba luz verde. Así expusieron que el solicitante hizo «declaraciones blasfemas contra el Santo Profeta, que el gobierno del estado de Kano no tolerará. Si el Tribunal Supremo confirma la decisión del tribunal inferior, lo ejecutaremos públicamente», denuncia Alliance Defending Freedom International (ADF International), el grupo cristiano que lleva el caso.
Este caso ha puesto de relieve la dureza de las leyes sobre blasfemia en el norte de Nigeria, que continúan amenazando las vidas de las minorías religiosas –como la católica– y restringiendo la libertad de expresión de todos los ciudadanos.
Sean Nelson, asesor legal de ADF International, que ha comunicado la gravedad del caso, ha denunciado que el Tribunal Supremo de Nigeria enfrenta «una cuestión de vida o muerte». Así, ha afirmado que nadie debería ser condenado a muerte por compartir «pacíficamente la letra de una canción». Además, ha destacado que Yahaya ha pasado más de cinco años en prisión por un simple mensaje de WhatsApp en «clara violación de sus derechos humanos fundamentales».
Por ello, ha considerado que la audiencia del pasado 25 de septiembre fue «un paso crucial hacia la justicia y la protección de la libertad de expresión y religiosa en Nigeria». Este caso no se trata solo de un joven, sino del derecho de millones de nigerianos a vivir sin miedo bajo «leyes injustas contra la blasfemia», ha aseverado.
Al hilo, Kola Alapinni, abogada nigeriana de derechos humanos y asesora principal de Sharif-Aminu, ha revelado a ADF International que durante demasiado tiempo, las leyes sobre blasfemia se han usado para «perseguir y castigar injustamente a las minorías religiosas». Por ello, piensa que es momento de que el Tribunal defienda de forma decisiva «el derecho a la libertad religiosa en Nigeria».
¿Por qué le encarcelaron?
En enero de 2021, la condena fue anulada debido a graves irregularidades procesales, como la falta de defensa legal durante el juicio. Sin embargo, el Tribunal Superior ordenó un nuevo juicio, en el que Sharif-Aminu volvería a enfrentar la misma pena capital. Un tribunal de apelaciones confirmó esta decisión en 2022, por lo que el músico presentó su apelación ante el Tribunal Supremo.
El joven lleva más de cinco años en prisión. En su apelación, solicita no solo su liberación, sino también que se declare inconstitucional la ley de blasfemia del estado de Kano, argumentando que contradice la Constitución de Nigeria y los tratados internacionales sobre libertad de religión y expresión, ha informado ADF International.
Ahora, el Parlamento Europeo ha solicitado la liberación de Yahaya Sharif-Aminu en dos ocasiones mediante resoluciones de urgencia, algo inusual y muestra de la gravedad del caso. Asimismo, el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria concluyó que su encarcelamiento viola los derechos humanos internacionalmente reconocidos.
En 2024, el Tribunal de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedao) decidió que las leyes de blasfemia de Nigeria infringen el derecho internacional y la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, por ello, ordenó su derogación. Este fallo fue, en su mayoría, por el caso del joven Yahaya Sharif-Aminu.