El día 19 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama
Infoveritas
Nueve creencias sobre el cáncer de mama que carecen de evidencia científica
Los turnos de noche, determinados desodorantes o el consumo de determinadas bebidas figuran entre los mitos más extendidos
El cáncer de mama continúa rodeado de numerosos mitos, a pesar de tratarse de uno de los tumores más frecuentes entre las mujeres. En España, se diagnostican anualmente unos 35.000 casos, según datos del Sistema Europeo de Información del Cáncer (ECIS).
La tasa de incidencia se sitúa en unos 132 casos por cada 100.000 habitantes. Esto implica que una de cada ocho mujeres desarrollará esta enfermedad a lo largo de su vida. No obstante, a pesar de la alta prevalencia y de la visibilidad mediática de la patología, persisten creencias erróneas que pueden hacer mucho daño. Con motivo del Día del Cáncer de Mama, INFOVERITAS, con la colaboración de especialistas, desmiente algunos de los mitos más extendidos.
Dormir con sujetador
Uno de los rumores más difundidos es que el uso de sujetadores con aro podría incrementar las probabilidades de padecer cáncer de mama. Nada más lejos de la realidad. La doctora Isabel Echavarría, secretaria científica de la SEOM y oncóloga médica en el hospital Gregorio Marañón de Madrid, aclara que «no existe ninguna evidencia científica de que el uso de sujetadores con aro o dormir con sujetador incremente el riesgo de padecer cáncer de mama».
Además, la experta matiza que el sobrepeso y la obesidad sí suponen un factor de riesgo, y que, en general, las mujeres con mayor volumen mamario suelen hacer uso más frecuente del sujetador. Aun así, insiste: «No hay evidencia científica de que el uso de sujetadores con aro incremente el riesgo de cáncer de mama».
Desodorantes con aluminio
Otro mito popular es el que vincula el uso de desodorantes, en especial los que contienen aluminio, con un aumento del riesgo oncológico. Esta teoría parte de la idea de que impedir la sudoración bajo la axila impediría la eliminación de toxinas. La doctora Echavarría lo desmiente con rotundidad: «No hay evidencia científica que relacione el uso de desodorante con el riesgo de cáncer de mama, incluso con aquellos que contienen aluminio».
Vacunas y ganglios inflamados
Con la expansión de las vacunas contra el COVID-19 surgieron rumores que apuntaban a una posible relación entre estas y la aparición del cáncer de mama. La oncóloga del Gregorio Marañón aclara que lo que sí se observó fue inflamación temporal de los ganglios linfáticos axilares, un efecto secundario benigno y transitorio. «Este fenómeno puede ocurrir también tras otras vacunas, como la BCG contra la tuberculosis», explica.
En este sentido, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) también recoge como posible efecto adverso de otras vacunas, como la triple vírica, la inflamación ganglionar, sin que ello implique riesgo oncológico.
Mamografías: más beneficio que riesgo
A pesar de que las mamografías implican una mínima exposición a la radiación, los beneficios del diagnóstico precoz superan con creces cualquier posible riesgo. «La dosis es baja y el riesgo de tumores radioinducidos por la realización de mamografías está ampliamente compensado por el descenso de la mortalidad que supone su uso», afirma la doctora Echavarría, quien añade que «gracias a los avances tecnológicos, la dosis de radiación se ha reducido a una décima parte respecto a la absorbida entre 1975 y 2015».
Cuánto influye la genética
Aunque muchas personas creen que el cáncer de mama solo aparece si existen antecedentes familiares, la realidad es distinta. Según la SEOM, solo entre el 5 y el 10 % de los casos tienen un componente hereditario claro, generalmente asociado a mutaciones genéticas específicas. «Aunque no tengamos antecedentes familiares, una de cada ocho mujeres va a tener un cáncer de mama a lo largo de su vida», advierte la oncóloga, por lo que subraya la importancia de realizar controles médicos regulares.
Trabajar de noche
El trabajo en turnos de noche ha sido objeto de estudio debido a su posible influencia en el ritmo circadiano y el entorno hormonal. Sin embargo, los datos no son concluyentes. Algunos estudios apuntan a una relación, mientras que otros no encuentran evidencias suficientes para establecer un vínculo directo.
Edad de riesgo
Aunque el riesgo de cáncer de mama aumenta con la edad, la enfermedad también puede afectar a mujeres jóvenes. «El 20-25 % de los cánceres de mama se diagnostican en mujeres menores de 50 años, y entre un 4-5 % en menores de 40», detalla Echavarría. Estas cifras implican que una de cada 68 mujeres será diagnosticada antes de los 40 años y una de cada 220 antes de los 30.
El bulto no es el único síntoma
Si bien la manifestación más común es la aparición de un nódulo en el pecho o en la axila, existen otros signos de alerta. La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) señala: «Cambio en el tamaño de la mama, irregularidades en el contorno, alteración en la piel, retracción del pezón o dolor a la palpación», entre otros.
Café y cáncer
Por último, el consumo de café no ha demostrado aumentar el riesgo de padecer esta enfermedad. Es más, «hay estudios que refieren que el consumo de café podría reducir el riesgo de cáncer de mama en la postmenopausia», concluye la doctora Echavarría.