Fachada de un edificio de Muface, en Paseo de Juan XXIII
El ocaso de Muface: así se tambalea el sistema que durante décadas garantizó la sanidad de los funcionarios
Aunque está asegurado para los próximos tres años, el runrún de su posible desmantelamiento planea después de que la AIReF propusiera la integración de los nuevos trabajadores públicos al sistema público
l pasado mes de abril se zanjó una de las mayores polémicas del Ministerio de Función Pública que dirige Óscar López: la crisis de Muface. Tras meses de negociaciones entre el Gobierno y las aseguradoras, se consiguió llegar a un acuerdo para que estas prestasen sus servicios sanitarios a cerca de 1,5 millones de funcionarios y sus familiares, tal y como se lleva haciendo desde la creación de la mutualidad, allá por el año 1975.
Los servidores públicos vieron pender de un hilo este servicio sanitario y ahora, tras el acuerdo, parece que lo tienen asegurado, al menos, por tres años más. Pero en esta concesión resuena constantemente el runrún de un posible desmantelamiento del modelo, tal y como defendió la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). El análisis sobre la eficacia y eficiencia del mutualismo administrativo aportaba datos negativos para Muface y proponía incorporar a los nuevos mutualistas (tanto de Muface como de Mugeju e Isfas) al Sistema Nacional de Salud (SNS), además de permitir la adscripción voluntaria.
Una medida que los sindicatos rechazan y de la que, de momento, la dirección de Muface evita hablar. Según informa la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), sindicato más representativo en las administraciones públicas, la dirección de Muface presentó la semana pasada en su Consejo General el Plan Estratégico para los próximos años. En esa presentación, la mutualidad informó que valorará «un conjunto de medidas orientadas a reforzar la dimensión sanitaria del mutualismo y mejorar la eficiencia y eficacia del sistema en su configuración actual».
Asimismo, también se señaló la necesidad de abordar las dos reformas estructurales propuestas por la AIReF: incorporar a los nuevos mutualistas al Sistema Nacional de Salud y permitir la adscripción voluntaria a la mutualidad. Según recalcan desde CSIF, aunque estas medidas no están incluidas en el Plan Estratégico, el documento señala que «deben ser abordadas en un contexto más amplio del de la propia mutualidad».
Con esto, Muface asume que tiene que aplicar lo que la AIReF le requiere y se plantea cómo aplicarlo, abriendo la puerta a que los nuevos funcionarios pasen a no estar bajo el paraguas sanitario de Muface, sino en el Sistema Nacional de Salud. No obstante, al no incluirlo en su plan estratégico, no parece que se vaya a llevar a cabo en los próximos años. Ante esta posibilidad, el sindicato mayoritario ha manifestado su preocupación y ha reiterado que no aceptará que este análisis sirva como una excusa del Gobierno para desmantelar el modelo.
«CSIF, no obstante, se opondrá frontalmente a cualquier recorte y tomará las medidas que considere necesarias, teniendo en cuenta que el propio ministro de Función Pública reconoció públicamente a principios de año su intención de promover una amplia reflexión sobre el modelo mutualista», explican en un comunicado.
Un cambio del modelo
Durante el tiempo que duró la crisis para encontrar aseguradoras que prestasen servicio a los funcionarios, el ministro Óscar López aludió a cumplir la ley para justificar esa negociación con Adeslas y Asisa, que al final se saldó con un aumento en la prima del 41,2 % en los próximos tres años. Sin embargo, el ministro también se encargó de remarcar en múltiples ocasiones que, si alguien quiere cambiar el modelo se puede hacer reformando esa ley para ajustarla a los tiempos actuales, ya que cuando se ideó la mutualidad no existía el servicio público de salud universal.
Los sindicatos de los funcionarios –desde los policiales y CSIF a UGT y CC.OO.– apuestan por el mantenimiento de Muface, pero todos ellos recalcan que, durante estos tres años, convendría hacer reformas para garantizar la estabilidad de la mutualidad y que no genere incertidumbre entre los funcionarios cada dos o tres años. Desde Sumar, partido integrante del Gobierno, lo que se quiere es abrir el melón, pero para dinamitar el mutualismo administrativo y que todos sus integrantes migren al sistema sanitario público.
Ante esta situación, todo parece indicar que Muface no aplicará las medidas que le pide la AIReF y que Óscar López optará por escurrir el bulto para que, dentro de tres años, el «marrón» lo asuma otro. Y es que, además de ministro, López también es candidato a la Comunidad de Madrid por el PSOE, por lo que una posible remodelación de Muface que no siente bien entre el funcionariado puede arrebatarle puñados de votos que, en Madrid, son más que necesarios para los socialistas.