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Ropa reutilizada

Ropa reutilizadaGetty Images

España, ante el reto sostenible: «El 90 % de lo que consumimos se pierde, hay que apostar por la reutilización»

El Movimiento Re-Úsalo quiere dar una segunda vida a los productos y propone, entre otras medidas, los ecocheques, vales que las empresas ofrecen a sus empleados para comprar productos sostenibles

Muchos denuncian que vivimos en una sociedad acostumbrada a comprar, usar y tirar a un ritmo que el planeta ya no puede soportar. La llamada fast fashion, un modelo que se basa en la producción masiva y rápida de ropa a bajo coste, es uno de los principales ejemplos de este consumo desenfrenado que algunas plataformas y ONG plantean ahora modificar.

Una de ellas es el Movimiento Re-Úsalo, que surge como una llamada urgente a cambiar el modelo de consumo. Esta iniciativa, formada por empresas como IKEA, Milanuncios, Vinted o Wallapop, junto con organizaciones sin ánimo de lucro como AERESS y Foro NESI, busca colocar la reutilización en el centro de la economía española. Su objetivo es claro: que reparar, revender o reutilizar sea tan habitual como estrenar.

«El 90 % de lo que consumimos se pierde», recuerda Miguel Ángel Aguado, portavoz del movimiento, citando los datos del Eurostat y del Circularity Gap Report. En España, solo el 8,5 % de los materiales que se usan vuelven al ciclo económico. «La reutilización es una solución inmediata y eficaz: reduce residuos, genera empleo verde y promueve un consumo más consciente», subraya.

A diferencia de otras iniciativas centradas en la sostenibilidad, Re-Úsalo se enfoca exclusivamente en dar una segunda vida a los productos. La diversidad de sus integrantes –grandes corporaciones, plataformas digitales y entidades sociales– permite abordar el problema de forma integral, combinando la capacidad de influencia empresarial con la visión transformadora del tercer sector.

Ecocheques: un incentivo con triple beneficio

Una de las medidas estrella del Manifiesto Re-Úsalo son los ecocheques, vales que las empresas pueden ofrecer a sus empleados para adquirir productos o servicios sostenibles. Funcionan como los conocidos tiques restaurante o cheques guardería, y su uso podría tener un efecto transformador en los hábitos de consumo.

El modelo ya funciona con éxito en Bélgica, donde más de 2,3 millones de trabajadores se benefician de ellos desde 2009. Según la Asociación de Emisores de Vales de Bruselas, la mitad de los empleados que los reciben adoptan hábitos más sostenibles, y el sistema contribuye a ahorrar unas 350.000 toneladas de CO₂ al año.

Para Aguado, su implantación en España supondría «un triple beneficio: favorecen el consumo sostenible, benefician al medio ambiente y mejoran el bienestar de los trabajadores sin perjudicar a las empresas». Algunas entidades emisoras de estos vales ya operan en nuestro país; solo falta, recalca, la voluntad política para extenderlos.

Una ley que marque el cambio

Desde el Movimiento, ven en la Ley de Consumo Sostenible una oportunidad clave para acelerar esta transformación. «La reutilización debe ocupar un papel central en esta normativa», defiende el portavoz. Recalca que la futura ley, que busca promover modelos más responsables, debería incluir incentivos fiscales, campañas de sensibilización y medidas concretas que den visibilidad y seguridad jurídica al sector de la reutilización.

Además, piden que las administraciones públicas den ejemplo: incorporar mobiliario, equipos tecnológicos o material de oficina reutilizado en sus propias compras enviaría «un mensaje claro a la ciudadanía y al tejido empresarial» sobre la seriedad del compromiso con la sostenibilidad.

Todavía persisten algunas percepciones negativas en torno a la calidad, la higiene o el valor de los productos reutilizadosMiguel AguadoPortavoz Movimiento Re-Úsalo

Uno de los retos más difíciles sigue siendo el estigma del producto de segunda mano. Aunque el mercado crece de forma constante, muchos consumidores aún asocian lo reutilizado con menor calidad o higiene. Desde Re-Úsalo lo tienen claro: «Esa percepción ya no se corresponde con la realidad. Hoy, reutilizar es una opción práctica, segura y alineada con un consumo más consciente».

El movimiento insiste en que el mercado de segunda mano no compite con el tradicional, sino que lo complementa: alarga la vida útil de productos de calidad, amplía el acceso económico a bienes y estimula a las empresas a diseñar productos más duraderos y reparables.

Una hoja de ruta colectiva

El Manifiesto Re-Úsalo, recientemente publicado, recoge una serie de medidas para situar la reutilización en el centro de la agenda pública y económica. Entre ellas, incentivos para la compra de productos reacondicionados, campañas de sensibilización y reglas equitativas para todos los actores del mercado.

Pero su meta inmediata es sumar apoyos. Con la colaboración de la plataforma Climabar, el movimiento ha lanzado una campaña de firmas en Change.org para respaldar sus propuestas. «Firmar es una forma sencilla pero poderosa de apoyar un modelo de consumo más inteligente, consciente y sostenible», explican.

En un país que apenas reutiliza el 8,5 % de sus materiales, el desafío es enorme. Pero el Movimiento Re-Úsalo confía en que la ciudadanía, las empresas y las instituciones se unan para que reutilizar deje de ser una excepción y se convierta, por fin, en la norma.

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