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Una mujer recicla un envase en una máquina SDDR

Una mujer recicla un envase en una máquina SDDRGetty Images

El nuevo sistema de reciclaje de envases en España no estará listo en 2026 como exige la ley

Consiste en cobrar 10 céntimos extra en algunos productos para que, una vez se devuelvan, el consumidor recupere ese depósito

El actual modelo de reciclaje de envases, basado principalmente en el uso del contenedor amarillo, no ha alcanzado en estos años que lleva implantado los resultados previstos. Así lo indica un informe del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) publicado en diciembre, que revela que únicamente el 41,3 % de los envases plásticos se separan correctamente.

Esta cifra se encuentra muy por debajo del objetivo legal del 70 % establecido por la Ley de Residuos para el año 2023, lo que pone de manifiesto las limitaciones y la falta de eficacia del sistema actual. Ante esta situación, la norma mencionada exige un cambio de estrategia con la implantación de un sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) que incentive una gestión más eficiente de los residuos.

En concreto, se especifica que, de no cumplir los objetivos –como finalmente ha ocurrido–, «se implantará en todo el territorio en el plazo de dos años un sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) para estos envases que garantice el cumplimiento de los objetivos en 2025 y 2029, de conformidad con lo que establezca la normativa reglamentaria en materia de envases y residuos de envases. Para la implantación de estos sistemas, además de las botellas de plástico, se podrán incluir otros envases y residuos de envases, de forma que se garantice la viabilidad técnica, ambiental y económica».

Este sistema consiste en que los consumidores paguen unos céntimos extra –alrededor de diez– al adquirir ciertos productos envasados, una cantidad que podrían recuperar posteriormente cuando devuelvan el envase vacío en máquinas específicas que se colocarán en supermercados o espacios públicos. Este sistema, que ya está implantado en muchos países de nuestro entorno, pretende fomentar la devolución y correcta gestión de residuos, mejorando así las tasas de reciclaje y reduciendo el impacto ambiental de los envases de un solo uso.

Difícil ejecución

¿El problema? La forma de ejecutarlo. De entrada, aunque el Miteco confirmaba a El Debate a principios de este año que el sistema estaría listo para finales de 2026, tal y como establece la ley, todo parece indicar que esta fecha no se alcanzará y se apunta ya más bien a 2027.

Fuentes del sector afectado afirman que la implantación aún parece lejana debido a que se trata de una colaboración entre la Administración, los retailers y los propios productores.

En el sector industrial consideran que es necesario hacer las cosas de forma diferente: «Crear competencia al modelo actual, en el que solo está presente Ecoembes de forma monopolística, ya mejoraría mucho», reconoce a El Debate Javier Fernández, responsable de Sostenibilidad y Asuntos Públicos para SIG Iberia.

Uno de los mayores retos del nuevo sistema, según SIG, es el escaso trabajo pedagógico que lo acompaña. «Este es un cambio cultural», insiste Fernández. «No se está educando al consumidor, ni se está invirtiendo adecuadamente en sistemas de reciclaje. Se legisla desde la amenaza, sin acompañamiento».

El proceso se encuentra ahora mismo en fase de autorizar a las tres empresas interesadas en encargarse de la gestión del nuevo sistema de reciclaje: Ecoembes, RDRD y Procircular. La primera autorización debe ser otorgada por la Comunidad de Madrid, donde tienen su sede social las tres candidatas. La legislación concede seis meses para resolver esta fase –que finalizan en noviembre–, y otros seis adicionales para una segunda validación por parte del Miteco.

Sin embargo, organizaciones como Retorna instan al Ministerio a acelerar el proceso para cumplir con los plazos legales, que prevén la puesta en marcha del sistema en noviembre de 2026. El sector de la distribución también subraya su compromiso, aunque pide que el modelo sea flexible y adaptado a la diversidad territorial del país.

Más allá de la burocracia inicial, el verdadero desafío será logístico y técnico. A pesar de que la instalación de máquinas de retorno en puntos de venta parece factible, el principal escollo radica en la infraestructura necesaria para procesar los envases recuperados. Será imprescindible adaptar plantas de reciclaje ya existentes y construir otras nuevas para absorber el volumen de residuos. Mientras tanto, el cumplimiento de los objetivos europeos –retirar el 75 % de latas y botellas en 2027 y el 90 % en 2029– está en riesgo si el sistema no se implementa con suficiente antelación y eficacia.

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