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Juicio contra 21 antiabortistas que se concentraban frente a la clínica Askabide en VitoriaEuropa Press

Comienza el primer juicio a 21 personas provida que rezaban frente a un abortorio

El Ministerio Fiscal solicita cinco meses de cárcel o 100 días de trabajos comunitarios por considerar que su presencia pudo «obstaculizar» el derecho al aborto

Pacientes de la clínica Askabide de Vitoria (Álava) han denunciado este lunes supuestas «coacciones, intimidaciones y señalamientos» por parte de un grupo de ciudadanos provida que, entre septiembre y noviembre de 2022, se limitaron a rezar pacíficamente frente al centro médico donde se practican abortos.

En el juzgado de lo penal número 1 de la capital alavesa ha comenzado el juicio contra 21 personas cuyo «delito» habría sido concentrarse en la vía pública para orar y mostrar mensajes de apoyo a mujeres en situaciones difíciles. El Ministerio Fiscal solicita cinco meses de cárcel –o 100 días de trabajos comunitarios– por considerar que su presencia pudo «obstaculizar» el derecho al aborto y la labor del centro. La clínica, como acusación particular, reclama además 20.000 euros por un supuesto «perjuicio».

La defensa, por su parte, insiste en que estas concentraciones fueron totalmente pacíficas, amparadas por la libertad de expresión, de reunión y de conciencia. Según los abogados, los acusados no impidieron el paso a nadie ni se dirigieron de forma agresiva a las pacientes, limitándose a rezar en silencio y a sostener pancartas con mensajes como «40 días por la vida», «no estás sola» o «rezamos por ti».

En esta primera vista han declarado 17 testigos, entre ellos dos mujeres que acudieron a la clínica durante esos días. Una manifestó haber interpretado como intimidatorias expresiones como «perdónala», dirigidas –según la defensa– al cielo y no específicamente hacia ella. Otra testigo reconoció que nadie se dirigió a ella, aunque aseguró sentirse incómoda al ver personas rezando en la acera.

El gerente de Askabide ha calificado la presencia de los orantes como «coacción constante», pese a que los propios carteles contenían mensajes de ayuda y apoyo, no insultos. Ha afirmado también que algunas pacientes cancelaron citas por sentirse señaladas, aunque varios agentes de la Policía Local y de la Ertzaintza han reconocido que ninguno de los manifestantes impidió el acceso, insultó o realizó actos agresivos, destacando el carácter «pacífico» de todas las concentraciones y la colaboración de los asistentes cuando se procedía a identificarlos.

Los policías han reiterado que los participantes rezaban en voz baja, sin bloquear la calle, sin increpar a nadie y sin provocar altercados. Aunque algunos agentes interpretaron que la mera presencia podía resultar «coaccionante», otros han señalado que los mensajes no eran intimidatorios y que todo transcurrió en calma.

Ahora, el juicio continuará este martes con el visionado de vídeos grabados por los propios acusados, donde se mostrará la naturaleza real de estas concentraciones: oraciones silenciosas y pacíficas en favor de la vida, lejos de las acusaciones de hostigamiento. El jueves se presentarán las conclusiones finales antes de que el caso quede visto para sentencia.

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