Fundado en 1910

Getty Images

Un proyecto español podría redefinir todo lo que sabemos sobre las fases iniciales del Alzheimer

Esta nueva línea de investigación sugiere que antes de que estas proteínas empiecen a acumularse, podría producirse un «fallo energético» silencioso que desencadenaría el proceso neurodegenerativo

Un proyecto liderado por la profesora Maite Solas, de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Navarra, podría aportar una nueva visión sobre el origen del Alzheimer. Gracias a la concesión de una prestigiosa ERC Consolidator Grant, Solas impulsará la investigación 'HyperAstroMet', centrada en un factor hasta ahora poco explorado: cómo el metabolismo de la glucosa en los astrocitos podría estar implicado en las fases más tempranas de la enfermedad.

Tradicionalmente, los estudios sobre el Alzheimer se han enfocado en las proteínas beta amiloide y tau. Sin embargo, esta nueva línea de investigación sugiere que antes de que estas proteínas empiecen a acumularse, podría producirse un «fallo energético» silencioso que desencadenaría el proceso neurodegenerativo. El objetivo es adelantarse a la aparición de los síntomas y desarrollar terapias que actúen en esa fase inicial.

«La neurona ha sido la célula más estudiada, y es la que muere en el Alzheimer. Pero quizá otras células que la rodean puedan estar en el origen. Por eso queremos investigar la energética cerebral», señaló Solas en una entrevista con Europa Press.

El cerebro, aunque representa solo un 2 % del peso corporal, consume alrededor del 25 % de la glucosa que ingerimos. Esa demanda energética tan alta se debe a la necesidad de mantener la actividad neuronal. «Postulamos que en los primeros estadios del Alzheimer ese uso de la glucosa comienza a alterarse», explicó la investigadora.

El estudio pone el foco en los astrocitos, células gliales que durante años se consideraron meros elementos de soporte. Hoy se sabe que regulan funciones clave, entre ellas el equilibrio energético del cerebro. Solas plantea que estas células, al detectar señales de estrés, podrían aumentar de forma anómala su consumo de glucosa, lo que terminaría dañando el entorno neuronal.

«La novedad de este trabajo es que hasta ahora se pensaba que la glucosa no tenía un papel clave en el Alzheimer. Nosotros proponemos que los astrocitos la usan en exceso en etapas muy tempranas, favoreciendo la neurodegeneración», apuntó.

Aunque su investigación plantea una vía alternativa, Solas no descarta el papel de las proteínas beta amiloide y tau: «Las vacunas contra el Alzheimer han mostrado cierta eficacia frente a la beta amiloide. Nuestro enfoque no niega su importancia, pero sí propone que puede haber una alteración previa que aún no se detecta con los métodos actuales».

Gracias a esta ayuda europea, Maite Solas podrá formar un equipo con cinco investigadores y trabajar durante cinco años con estabilidad. «En España, la financiación suele ser a corto plazo. Esta ayuda nos da aire para centrarnos en el proyecto», concluyó.