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Micrografía electrónica de barrido coloreada de células infectadas crónicamente y parcialmente lisadas (verde) infectadas con una cepa variante de partículas del virus SARS-CoV-2 (azul), aisladas de una muestra de un paciente

Micrografía electrónica de barrido coloreada de células infectadas con una cepa de la covidEuropa Press

El CSIC identifica una variante genética asociada a un coronavirus grave

Ha buscado dar respuesta a los casos surgidos durante la pandemia en determinadas personas sin patologías previas conocidas y aparentemente sanas, incluidos los jóvenes

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha informado de que un estudio bajo su liderazgo ha identificado una variante genética asociada a un mayor riesgo de padecer coronavirus grave, ya que esta altera la vía celular encargada de detectar al virus del coronavirus, el SARS-CoV-2.

Esta institución ha señalado que esta variante frecuente de un gen (OAS1) también altera la activación de la defensa antiviral inicial, un mecanismo que también modula la inflamación. El análisis de 342 personas de entre 18 y 65 años que habían pasado la infección por SARS-CoV-2, junto con ensayos en células y modelos animales, ha confirmado que esta vía influye tanto en la progresión de la infección como en la intensidad de la respuesta inflamatoria.

De esta manera, el CSIC ha buscado dar respuesta a los casos surgidos durante la pandemia de cuadros muy graves en determinadas personas sin patologías previas conocidas y aparentemente sanas, incluidos los jóvenes. Este trabajo ha sido publicado en la revista iScience y revela que una variante frecuente y heredable (lo que en genética se denomina polimorfismo) en un gen denominado OAS1 incrementa la probabilidad de que la infección derive a severa.

OAS1 participa en una vía de defensa antiviral innata, presente no solo en las células del sistema inmune, sino también en muchos otros tipos celulares capaces de detectar el material genético del virus para poner en marcha una primera línea de contención. En situaciones normales, produce una proteína capaz de reconocer señales del virus y activar otra, llamada RNasa L, que destruye el material genético (ARN) del coronavirus, dificultando su multiplicación en el organismo.

No obstante, entre las distintas versiones de este gen presentes en la población, se ha identificado una que reduce la eficacia de esta primera respuesta defensiva de las células. Así, cuando una persona hereda dos copias iguales de esta variante (conocida como rs10774671), su organismo produce únicamente la versión menos eficaz de la proteína OAS1 para frenar la replicación del virus, por lo que quienes tienen esta combinación genética presentan un riesgo mayor de evolucionar hacia una covid grave.

No existe una causa genética única

Aunque este resultado ayuda a entender parte de la variabilidad clínica, los investigadores han subrayado que no existe una causa genética única que explique el motivo de que algunos adultos jóvenes y sin patologías previas desarrollaran cuadros graves durante la pandemia. La variante analizada modula el riesgo, pero no lo determina, por lo que su efecto depende, también, de factores como la edad, el sexo y la etnia.

Además, estos expertos han explicado que lo anterior no implica que las personas con esta variante desarrollen necesariamente la forma severa de la enfermedad, sino que su respuesta antiviral inicial podría ser menos eficiente. «Nuestro trabajo sugiere que esto se debe, probablemente, a que la proteína OAS1 codificada por este polimorfismo inhibe de forma menos eficiente la replicación del virus SARS-CoV-2», ha concretado Jordi Pérez-Tur, que trabaja en el Instituto de Biomedicina de Valencia, CSIC.

Para llegar a esta conclusión Pérez-Tur y el resto de investigadores secuenciaron los genomas de los pacientes participantes en este estudio, al objeto de identificar tanto variantes poco frecuentes (las llamadas ultrarraras, que aparecen en muy pocas personas) como polimorfismos habituales en los genes OAS1, OAS2 y OAS3, implicados en la respuesta temprana del organismo frente al virus.

Además, se combinó el análisis genético con experimentos en células humanas y con ratones modificados genéticamente que carecen del gen OAS3, enfoque que permitió observar de forma controlada qué ocurre cuando parte de esta vía defensiva no está operativa. «Los ratones deficientes en el gen OAS3 presentaban un aumento en los niveles de citoquinas implicadas en inducir respuestas inflamatorias después de la infección», ha explicado Marta L. De Diego, que forma parte del Centro Nacional de Biotecnología, CSIC, y que considera que ello sugiere que esta proteína «actúa moderando (regulando a la baja, en términos científicos) esas respuestas inflamatorias».

De esta forma, y según los resultados hallados, OAS3 actúa como un freno natural de la inflamación, ayudando a evitar respuestas inmunitarias excesivas tras la infección, pero, a diferencia del polimorfismo frecuente en OAS1, las variantes de OAS3 estudiadas no parecen modificar de forma significativa el riesgo de desarrollar covid grave, sino más bien influir en cómo se regula la inflamación durante la infección.

Este polimorfismo, presente en, aproximadamente, una de cada cinco personas, «influye en la gravedad de la covid, mientras que otras variantes más raras de OAS, previamente consideradas más decisivas, parecen ser menos relevantes en la patología respiratoria», ha resumido, por su parte, Anna M. Planas, quien es miembro del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona, CSIC, y que ha agregado que tenerlo «no implica necesariamente que se desarrollará un cuadro grave, solo significa que aumenta el riesgo».

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