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Banderas de la Unión Europea y de Luxemburgo ondeando frente a la Cámara de DiputadosDiego Grandi

Luxemburgo busca incluir el aborto en su Constitución y ser el segundo país en hacerlo

El pasado 10 de marzo, los diputados aprobaron la modificación del Artículo 15 de la Constitución con 48 votos a favor, seis en contra y dos abstenciones

Luxemburgo se suma a ensalzar la cultura de la muerte. El país, que se caracteriza por tener una sanidad universal, de alta calidad y eficiente, busca, al igual que Francia, incluir el aborto en su Constitución. De conseguirlo, sería el segundo territorio en hacerlo. Esta decisión se ha tomado después de que el Parlamento votara y se refirese a esta controvertida práctica como una «libertad constitucional».

El pasado 4 de marzo, los diputados aprobaron la modificación del Artículo 15 de la Constitución con 48 votos a favor, seis en contra y dos abstenciones. A pesar de estos resultados, los cuales llevarían la cultura de muerte a lo más alto, en Luxemburgo las reformas constitucionales deben someterse a dos votaciones separadas por un mínimo de tres meses y ambas requieren una mayoría de dos tercios. Por ello, todavía será necesaria una segunda votación, explica en su web la Sociedad para la Protección de los Niños Recién Nacidos (SPUC).

No obstante, en caso de aprobarse definitivamente, Luxemburgo pasaría a ser el segundo país que incluye el aborto en su Constitución, después de que Francia hiciera lo mismo en 2024 y España lo intentase el mes de febrero.

El texto de la enmienda establece que «se garantiza la libertad de recurrir a la interrupción voluntaria del embarazo». Además, añade que la ley será la encargada de fijar «las condiciones para ejercer dicha libertad».

Actualmente, aclara SPUC, el aborto es legal en Luxemburgo durante las primeras 12 semanas de embarazo. En este sentido, y a pesar de la posible aprobación, no modificaría por sí sola ese plazo legal.

Durante el debate parlamentario, los legisladores introdujeron un cambio en la redacción del texto, sustituyendo el término «derecho» por «libertad» para referirse al aborto. Quienes apoyaron esta modificación señalaron que así la Constitución reconocería la posibilidad de acceder al aborto, pero permitiría que su regulación concreta se estableciera mediante leyes ordinarias.

Una de las que están a favor de su inclusión en la Constitución luxemburguesa es la diputada del Partido Demócrata, Carole Hartmann. Tal y como explica SPUC, explicó que la Constitución contempla «tanto derechos como libertades». Además, indicó que, definir el aborto como una «libertad» permitiría que siguiera estando sujeto a normas legales que determinen en qué condiciones puede ejercerse.

Por el contrario, un grupo de juristas internacionales advirtió a los legisladores de que este cambio terminológico podría tener un impacto limitado en la práctica. Así, revelaron que es «muy probable probable» que los tribunales interpreten la «libertad» constitucional de abortar de manera muy similar a un «derecho» constitucional. Además de que incluir esto en la Carta Magna de Luxemburgo podría reducir el margen de los legisladores elegidos democráticamente para revisar la legislación en el futuro.

No está todo perdido. La propuesta regresará de vuelta al Parlamento para una votación final prevista para finales de este año. Para ser adoptada definitivamente, deberá obtener de nuevo una mayoría de dos tercios, concluye en su web SPUC.