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Cristina, paciente de cáncer de ovario

Cristina, paciente de cáncer de ovarioManuel Herráez

La historia de Cristina y Javi, un matrimonio que venció al cáncer de ovario y cumplió su sueño de ser padres

Todo comenzó en febrero de 2020, ocho meses después de su boda. Ahora tienen a Cecilia y esperan Dani, las dos pequeñas que les han robado el corazón

Era junio de 2019, Cristina y Javier se acababan de casar y, como cualquier matrimonio, estaba dispuesto a llevar a cabo todo con lo que habían soñado. Al principio, querían esperar un tiempo antes de intentar tener hijos, pues su objetivo era disfrutar del matrimonio y de su nueva vida en pareja. Lo que parecía idílico se fue complicando años después, concretamente, cuando le detectaron un cáncer de ovario y un precáncer de endometrio.

Todo comenzó en febrero de 2020, ocho meses después de su boda. Cristina recuerda que vivieron todo con muchísima tranquilidad, pues si no era este mes, «sería el siguiente». Pasaron seis meses y aún no había un positivo en el test de embarazo. Al terminar el confinamiento, decidió junto a su marido ir al médico para hacerse una revisión. En ese momento, la doctora les dijo que no había ningún problema. Todo lo contrario, les aseguró que en medio año lo conseguirían. «Esos seis meses acabaron convirtiéndose en casi cuatro años», relata Cristina.

Le hicieron muchas pruebas: revisiones, analíticas, estudios de reserva ovárica, pruebas hormonales... Javier también se hizo pruebas para comprobar que todo estaba bien, incluso estudios cromosómicos. Todos los resultados eran buenos. No había ningún problema aparente. Eso hacía que no supieran por dónde empezar a resolverlo.

Tras varias visitas a especialistas, ninguna de ellas muy satisfactoria, Cristina y su marido Javier llegaron a la Clínica Universidad de Navarra. Allí dieron con el doctor Luis Chiva, que además de dirigir el área de ginecología tiene una consulta específica sobre embarazo por métodos naturales: «Conseguir la cita me llevó unos seis meses porque es una persona muy ocupada.», recuerda.

La primera vez les atendió Lourdes, una de sus enfermeras. Cristina la recuerda con mucho cariño, puesto que fue la primera vez en todo el proceso en que sintieron «una gran humanidad» en la forma de tratarlos. Escucharon su historia con calma e intentaron entender realmente qué estaba pasando. No se rindieron hasta tener el diagnóstico final.

Para ello, decidieron empezar desde el principio y repetir muchas pruebas, relata la paciente, quien asegura que algunas fueron «bastante complejas». Durante unos dos meses le hicieron análisis, resonancias y estudios muy específicos que seguían su ciclo en distintos momentos del mes.

Cuando tuvieron todos los resultados, el doctor Chiva vio dos posibles problemas: un mioma –tumor benigno– y una posible endometriosis. «El mioma se veía claramente en la ecografía», subraya Cristina. «Sin embargo, para confirmar la endometriosis había que hacer una laparoscopia, una prueba más invasiva, así que comenzaron a estudiar todas las alternativas».

Cristina, paciente de cáncer de ovario

Cristina, paciente de cáncer de ovarioManuel Herráez

Durante todo este proceso, el diagnóstico dio un giro de lo más inesperado. Una de las opciones que el doctor Chiva planteó fue intentar el embarazo por método natural, pero con seguimiento médico. Es decir, controlar el ciclo para identificar con precisión los días fértiles y ayudar al proceso.

En una de las ecografías apareció «una pequeña imagen en el ovario derecho», anota la Cristina. En ese momento les dijeron que se reabsorbería y que no tendría importancia. Sin embargo, no fue así. El mes siguiente volvieron y el tamaño se había duplicado.

Esa misma noche, Lourdes llamó al matrimonio para informarles de que el doctor Chiva quería ver a Cristina cuanto antes. Acudieron a consulta al día siguiente. «Todo ocurrió muy rápido», subraya la paciente, quien además explica que le hicieron, entre otras cosas, un PET y una resonancia con contraste.

En ese momento comenzó a entender que algo igual no iba bien, que podía ser algo más serio. Finalmente, entró en el quirófano con la sospecha de que lo que había en el ovario era un cáncer. En ese tiempo el acompañamiento del equipo «fue increíble», refuerza. El doctor le dio su teléfono personal y se vieron prácticamente todos los días. «Lo único que necesitas en ese momento es sentir que alguien te acompaña y te da tranquilidad», asiente la paciente.

Días después el diagnóstico se confirmó. Cristina rememora que, al recibir el diagnóstico, no podía ver a su marido llorar. Ella tenía que estar fuerte, y así lo ha hecho hasta el día de hoy, ya que ese mismo día se dio cuenta de que lo realmente importante es lo que te rodea: la familia, la vida, las personas que tienes a tu alrededor.

A pesar de esto, el proceso no fue sencillo. «Los primeros días están llenos de adrenalina», afirma, ya que pasó de tener un problema importante para ti, como era la infertilidad, a enfrentarse a algo que amenazaba su vida.

Cuando pensaban que todo había cambiado, un nuevo análisis del tumor reveló que el origen estaba en células del endometrio. Eso llevó al equipo a seguir investigando. Le hicieron otra biopsia del endometrio y encontraron una hiperplasia atípica –un cambio en las células que puede evolucionar hacia cáncer–.

«En ese momento llegó una decisión muy importante», recuerda. El tratamiento habitual habría sido una histerectomía, pero el doctor le propuso una alternativa más conservadora. Consistía en un tratamiento hormonal muy fuerte que consistía en provocarle una menopausia durante seis meses. Aceptó el riesgo, aunque seguía teniendo una preocupación muy grande: «Su problema de infertilidad seguía ahí».

Cuando terminó el tratamiento, su cuerpo volvió poco a poco a la normalidad y le volvió la menstruación. «Después del primer ciclo natural me quedé embarazada». Llegó su primer milagro, la pequeña Cecilia. Esta concepción fue de lo más especial, puesto que le operaron el 6 de marzo de 2023 y se quedó en cinta el 6 de marzo de 2024. Exactamente un año después.

En doce meses cambió completamente su historia: «Hoy tenemos a Cecilia y ahora estamos esperando a nuestro segunda hija, Daniela, Dani».

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