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Camila, la madre del bebé, y el abuelo del pequeño en la consulta del doctor Xavier Tarrado

Camila, la madre del bebé, y el abuelo del pequeño en la consulta del doctor Xavier TarradoHospital San Juan de Dios

Hito médico en España: operan dentro del vientre materno a un feto con los intestinos fuera del cuerpo

Por la gravedad del caso, el bebé fue operado en la semana 28 de gestación para evitar lesiones irreversibles

España puede sumarse un nuevo hito sanitario. Un equipo médico de los hospitales San Juan de Dios y el Clínico, ambos en Barcelona, ha logrado operar por primera ven en Europa a un feto de 700 gramos en el vientre de su madre que, debido a una grave malformación, estaba desarrollando los intestinos se desarrollaran fuera de su cuerpo.

Según el comunicado del Hospital San Juan de Dios, el pequeño presentaba una gastrosquisis, una malformación congénita en la que los intestinos (y a veces órganos vitales) pueden desarrollarse fuera del cuerpo a través de «un orificio en la pared abdominal que no se cierra correctamente durante el embarazo». Así, explican que, al no tener ningún tipo de protección, «quedan expuestos al líquido amniótico, se inflaman, pierden riego sanguíneo y pueden sufrir necrosis, con consecuencias muy graves para el bebé después del nacimiento».

Esta malformación se detectó en la semana 20 de embarazo en una ecografía rutinaria. Tras el diagnóstico, derivaron Camila, la madre, al BCNatal, referente en obstetricia y medicina fetal. Allí, tras evaluar el caso y consultarlo con el comité de ética, los expertos médicos decidieron intentar una cirugía que solo se ha realizado en Estados Unidos y en Colombia.

Tras esta decisión prepararon todo y dieron el paso. La cirugía fetal, que fue exitosa y se realizó en la semana 28 de gestación, tuvo lugar el 10 de febrero, duró dos horas y media y fue llevada a cabo por un equipo integrado por especialistas en medicina y cirugía fetal, cirugía pediátrica, anestesiología y neonatología.

Tal y como relatan en el comunicado, para realizar la operación, los cirujanos realizaron una incisión en la tripa de la madre para acceder al útero. Acto seguido, recolocaron el feto en la posición adecuada para poder «acceder a su abdomen e intervenirlo mediante laparoscopia», revelan.

Una vez dado el primer paso, los cirujanos introdujeron cuatro trócares –instrumento médico formado por un punzón afilado y un tubo hueco– en la bolsa amniótica. Con esto lograron extraer el líquido e introducir gas para poder crear un espacio dentro del abdomen que les permitiera ver y operar con seguridad. Esto les permitió reintroducir cuidadosamente «el intestino dentro de la pared abdominal».

Al acabar, cerraron la perforación del abdomen, una técnica que requiere una gran precisión, ya que el nasciturus «pesaba 700 gramos, el intestino tenía una longitud de 80 centímetros y un diámetro de 3 a 15 mm, y debía ser reintroducido por una perforación de solo 1,5 centímetros». Pasadas seis semanas, el bebé nació sin complicaciones.

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