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Mucha gente acude a la playa con sus perrosFreepik

Mascotas

Ten cuidado con esto si llevas a tu perro a la playa

El verano es época de escapar de la rutina, irse de vacaciones o viajar y, para ello, la mayoría de personas buscan la costa. Esto provoca que las playas de todo el país se llenen de gente, pero también de mascotas. La mayoría de familias se las lleva consigo cuando se van de casa por unas semanas, permitiéndoles disfrutar del agua o incluso de la arena, donde muchos de ellos se lo pasan muy bien. En concreto los perros, a los que les encanta corretear por la playa o refrescarse en el mar, son actores habituales en este tipo de lugares.

Sin embargo, hay una serie de comportamientos en los que incurren estos caninos y que pueden ser perjudiciales para su salud. De hecho, hay dos en especial que pueden provocar estos problemas: cavar agujeros y jugar con la pelota. Estas actividades, inocentes y muy repetidas, pueden dar lugar a lo que se conoce como «impactación por arena». Una enfermedad que tiene lugar cuando un animal ingiere arena, provocando una obstrucción en el intestino y dando lugar a vómitos, diarreas o inflamaciones.

Aunque ambas, tanto jugar con la pelota como cavar en la arena pueden provocar estos problemas, las formas en las que se ingiere son muy distintas en ambas situaciones. En el primer caso, el animal puede tragar arena que queda pegada en el balón, mientras que a la hora de hacer agujeros, este puede ingerir la arena al lanzarla en dirección a la boca.

Síntomas habituales

Existen una serie de síntomas que, en caso de ver, es recomendable que acudas al veterinario. Si tu mascota ha estado en contacto con arena, alármate si vomita en reiteradas ocasiones, si siente un dolor fuerte en el abdomen o si se le hincha el abdomen. Si pierde el apetito, tiene diarrea o directamente no puede hacer de vientre por mucho que lo intente, también deberías pensar en consultar a un experto.

¿Cómo evitar esta situación?

Existen varias medidas que se pueden tomar para prevenir la impactación por arena. Una de ellas es la de usar pelotas lisas, nada de superficies a las que la arena se pueda adherir con facilidad, y limpiarlas de vez en cuando con agua dulce. De la misma manera, cuando vayan a beber, que sea agua limpia. Por último, intenta vigilar al perro para que no esté todo el rato cavando sin control. Tranquilízalo y asegura su bienestar.