La actriz Assumpta Serna
La actriz Assumpta Serna clama por la dependencia y crea una asociación que pide un pacto de Estado
Su denuncia inicial estaba relacionada con las dificultades para conseguir una atención adecuada para su madre centenaria y con la lentitud del sistema
La conocida actriz Assumpta Serna ha alzado la voz para denunciar las deficiencias del sistema de atención a la dependencia en España y reclamar un pacto estatal que garantice una atención digna a las personas mayores. La intérprete, cuya madre tiene 100 años, comenzó denunciando su experiencia personal en redes sociales y, en apenas unos días, ha convertido su reivindicación en una iniciativa ciudadana de ámbito nacional.
«Vivir más no es suficiente», ha defendido Serna, que considera necesario preguntarse qué calidad de vida tienen los ciudadanos durante esos años adicionales. España es uno de los países con mayor esperanza de vida del mundo y Madrid cuenta con la más elevada entre las regiones de la Unión Europea. «¿Qué pasa con esos años de más?», plantea la actriz.
Su denuncia inicial estaba relacionada con las dificultades para conseguir una atención adecuada para su madre y con la lentitud del sistema. Según explica en una entrevista con Efe, la normativa estatal no contempla con carácter general una atención las 24 horas para las personas dependientes. A raíz de su publicación, Serna impulsó un formulario para recoger experiencias de ciudadanos de todo el país. En pocos días, ha reunido alrededor de 1.500 testimonios, el 75 % procedentes de Cataluña.
La actriz ha creado además la Plataforma Dorada, en la que trabaja junto a una veintena de voluntarios para recabar apoyos a un pacto estatal por la dependencia. La iniciativa reclama una financiación «suficiente, estable y sostenible», una verdadera libertad de elección para las personas dependientes, una mayor coordinación entre los servicios sociales y sanitarios y más reconocimiento y apoyo para las familias cuidadoras.
Serna advierte de que el problema no afecta únicamente a quienes necesitan asistencia, sino también a sus familiares. «Muchas familias se empobrecen porque dejan sus trabajos y piden créditos para poder cuidar a sus parientes», lamenta. Por ello, reclama también apoyo psicológico para quienes asumen estas tareas cuando sea necesario.
Los datos del Observatorio Estatal de la Dependencia reflejan la magnitud del problema. En el primer semestre de 2026, 255.302 personas estaban pendientes de algún trámite relacionado con la dependencia: 108.908 esperaban ser valoradas y otras 146.394 aguardaban una prestación o servicio que ya les había sido reconocido. Además, 15.450 personas fallecieron entre enero y junio mientras esperaban una resolución.
Cataluña busca reducir los tiempos de espera
La Generalitat ha defendido que desde el primer momento ha estado a disposición de Serna y ha recordado que la legislación estatal no establece una atención permanente de 24 horas con carácter general. La secretaria de Asuntos Sociales de Cataluña, Carolina Homar, ha respaldado, no obstante, la reivindicación de un pacto estatal, que considera una demanda histórica de sindicatos, patronal y entidades del tercer sector.
En Cataluña, el tiempo medio entre la solicitud de una prestación y su resolución alcanza actualmente los 600 días, frente a los 180 días que establece la normativa como plazo máximo. Para reducir esta demora, la Generalitat aprobó en abril el plan CURA, un programa de choque que pretende rebajar los tiempos de resolución hasta los 90 días.
Homar asegura que ya se están resolviendo expedientes en 90 días o menos, aunque todavía quedan unas 60.000 personas pendientes del reconocimiento de su situación de dependencia. La previsión de la Generalitat es que el plan permita liquidar esta lista de espera en 2027.
Mientras tanto, Serna insiste en que la atención a los mayores debe convertirse en una prioridad nacional. «Ellos plantaron los árboles y merecen sentarse a su sombra», sostiene la actriz, que reclama dejar atrás la consideración de las personas mayores como «ciudadanos olvidados» y avanzar hacia un modelo que garantice que los últimos años de vida puedan disfrutarse con dignidad.