Trabajador médico preparando la inyección de la vacuna
Un estudio basado en 500.000 personas revela que la vacuna del herpes zóster puede reducir el riesgo de demencia
Los investigadores analizaron historiales médicos y datos de Medicare de adultos de 66 años o más que ingresaron en residencias para recibir cuidados a corto o largo plazo
Los adultos mayores que recibieron la vacuna contra el herpes zóster, conocido también como culebrilla, después de ingresar en un centro de enfermería especializada presentaron un 24 % menos de riesgo de ser diagnosticados con demencia durante los cuatro años siguientes, según un nuevo estudio de la Universidad de Brown (Estados Unidos) basado en datos de más de 500.000 personas.
Los investigadores analizaron historiales médicos y datos de Medicare –programa federal de seguro médico en los Estados Unidos administrado por el gobierno para personas mayores– de adultos de 66 años o más que ingresaron en residencias para recibir cuidados a corto o largo plazo. Compararon a quienes habían recibido al menos una dosis de la vacuna recombinante contra la culebrilla, RZV o Shingrix, con aquellos que no fueron vacunados. Introducida en 2017, Shingrix es actualmente la única vacuna contra la culebrilla disponible en el mercado.
«Muchos estudios previos con resultados similares se centraron en una vacuna más antigua», afirmó Kaley Hayes, profesora adjunta de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Brown y autora del trabajo. Los resultados coinciden con investigaciones anteriores que también habían relacionado la vacunación contra la culebrilla con un menor riesgo de demencia.
El estudio, publicado en Annals of Internal Medicine, utilizó un método de emulación de ensayo clínico objetivo. El análisis incluyó información de pacientes ingresados en más de 5.500 centros de enfermería especializada de todo el país entre 2017 y 2022. De los 509.926 participantes, únicamente 8.843 recibieron la vacuna.
Los pacientes incluidos no podían tener un diagnóstico previo de demencia y debían ser elegibles para vacunarse contra el herpes zóster. Después de cuatro años de seguimiento, el 18,8 % de quienes recibieron al menos una de las dos dosis de Shingrix desarrolló demencia, frente al 24,6 % registrado entre los no vacunados.
«Esto significa que se podría prevenir aproximadamente uno de cada 17 casos de demencia», señaló Hayes.
Los autores advierten, sin embargo, de que los resultados no permiten establecer que la vacuna sea directamente responsable de esa reducción. Los vacunados eran ligeramente más jóvenes y saludables, circunstancias que podrían influir en su riesgo de demencia. Aunque el equipo ajustó los resultados para considerar estas diferencias y concluyó que no explicaban completamente la asociación, serán necesarios nuevos estudios y ensayos clínicos.
«Nuestra cognición está estrechamente ligada a nuestra salud general y a lo que nos sucede físicamente», explicó Hayes. «Es realmente asombroso ver que algo que se supone que previene una dolencia física también puede ayudar a mantener nuestro cerebro sano».
El estudio recibió financiación de GlaxoSmithKline, fabricante de Shingrix. Los autores precisaron que la compañía no intervino en el diseño, el análisis ni en la decisión de publicar los resultados.