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Ley antitabaco

El aviso científico a Sanidad: vapear es menos dañino que fumar y los médicos deben explicarlo a sus pacientes

Dos referencias científicas de primer nivel, JAMA y Cochrane, coinciden en que los cigarrillos electrónicos con nicotina pueden ayudar a fumadores adultos a abandonar el tabaco, recomiendan que los médicos los contemplen como opción y concluyen que superan a parches y chicles en eficacia

La evidencia científica sobre el papel de los cigarrillos electrónicos con nicotina en el abandono del tabaco gana un nuevo respaldo de gran peso. La última actualización de la revisión Cochrane, una de las instituciones más prestigiosas de la medicina basada en la evidencia, concluye que estos dispositivos ayudan a más fumadores adultos a dejar el cigarrillo que las terapias sustitutivas tradicionales, como los parches o los chicles de nicotina.

La revisión analizó 104 estudios con 30.366 fumadores adultos, una de las evaluaciones más amplias realizadas hasta la fecha sobre vapeo y cesación tabáquica. Su principal conclusión se apoya en evidencia de alta certeza: los cigarrillos electrónicos con nicotina aumentan las tasas de abandono frente a los tratamientos sustitutivos de nicotina habituales.

Los cigarrillos electrónicos con nicotina aumentan las tasas de abandono

En el análisis conjunto de nueve ensayos clínicos con 2.703 participantes, los vapeadores con nicotina elevaron en un 55 % la probabilidad de abandonar el cigarrillo en comparación con parches o chicles. La traducción práctica de esa diferencia es que entre ocho y once de cada cien fumadores que recurrieron a vapeadores con nicotina lograron mantenerse sin fumar durante al menos seis meses, frente a unos seis de cada cien que utilizaron terapias de sustitución de nicotina.

El informe no presenta los vapeadores como productos inocuos ni como una opción dirigida a cualquier persona. Sus conclusiones se refieren a fumadores adultos que buscan dejar el cigarrillo y no se aplican a menores ni a quienes nunca han consumido tabaco o nicotina. La recomendación central es la sustitución completa del cigarrillo, evitando que el vapeo se convierta en un uso dual prolongado y manteniendo el abandono del tabaco combustible como objetivo principal.

Seguridad y efectos adversos

La revisión Cochrane no detectó evidencia de un incremento de efectos adversos graves asociado al uso de cigarrillos electrónicos con nicotina en los ensayos incluidos. Estos episodios fueron poco frecuentes en todos los grupos analizados. Los efectos secundarios más habituales fueron irritación de garganta o boca, tos, dolor de cabeza y náuseas, síntomas que, según el documento, tendían a disminuir con el uso continuado.

La clave sanitaria, recuerdan los autores, está en distinguir el riesgo de la nicotina de los daños vinculados a la combustión del tabaco. Un cigarrillo convencional quema tabaco y genera humo con numerosas sustancias tóxicas; el cigarrillo electrónico, aunque no está libre de riesgo, evita ese proceso. Sustituir completamente el cigarrillo por un vapeador con nicotina puede reducir de forma marcada la exposición a tóxicos y, en algunos casos, situarla hasta un 90 % por debajo de la registrada en quienes siguen fumando.

La revisión también ayuda a contextualizar uno de los episodios que más ha condicionado la percepción pública. El brote de lesiones pulmonares registrado en Estados Unidos en 2019, conocido como EVALI, no se atribuyó a los cigarrillos electrónicos con nicotina comercializados legalmente, sino principalmente a cartuchos ilícitos con THC adulterados con acetato de vitamina E. Los investigadores recalcan que esa distinción importa para no trasladar a los productos regulados las consecuencias de un mercado ilícito y manipulado.

JAMA pide hablarlo en consulta

Las conclusiones de Cochrane coinciden con la comunicación especial publicada el 30 de julio en la revista JAMA por un grupo de trabajo de la Society for Research on Nicotine and Tobacco (SRNT). La principal organización científica internacional especializada en tabaquismo y nicotina propone que los profesionales sanitarios incorporen los cigarrillos electrónicos con nicotina a las conversaciones con pacientes adultos que fuman y quieren dejarlo.

La recomendación no plantea sustituir los tratamientos farmacológicos existentes, sino ampliar la conversación clínica con información individualizada sobre riesgos y beneficios. El objetivo es que el paciente conozca las distintas opciones de cesación y pueda tomar decisiones informadas, especialmente cuando los métodos tradicionales no han dado resultado.

El objetivo es que el paciente conozca las distintas opciones de cesación

Los autores alertan, además, de una creciente distancia entre la evidencia disponible y la percepción social. Muchas personas, incluidos algunos profesionales sanitarios, creen erróneamente que vapear es tan perjudicial como fumar o incluso más. Esa percepción, advierten, puede restar incentivos para que un fumador adulto abandone por completo el cigarrillo.

Un problema en España

El nuevo informe llega cuando España tramita una reforma de la Ley del Tabaco orientada a ampliar las restricciones a los productos con nicotina, incluidos los vapeadores y otras alternativas sin combustión. El anteproyecto contempla una mayor equiparación de estos productos con el cigarrillo convencional en espacios de consumo y en el marco de las prohibiciones.

La diferencia de enfoque es que, mientras la normativa española busca endurecer las limitaciones de todas las categorías, Cochrane y el documento de la SRNT sostienen que la regulación y la práctica clínica deben distinguir entre productos con perfiles de riesgo diferentes, sin renunciar a una protección estricta de los menores.

Los vapeadores con nicotina no deben recomendarse a menores ni a no fumadores

La pregunta que vuelve a plantear la evidencia es si una ley que trata de forma similar a cigarrillos combustibles y vapeadores puede dificultar que algunos fumadores adultos se alejen del cigarrillo. Para Cochrane, el resultado de los ensayos disponibles es que los vapeadores con nicotina no deben recomendarse a menores ni a no fumadores, pero sí pueden ser una herramienta más eficaz que los parches y los chicles para que fumadores adultos abandonen el tabaco combustible.

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