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Ana Ortiz de Obregón
El código de la escrituraAna Ortiz de ObregónGrafóloga forense. Autora de 'El código de la escritura' (LID Editorial)

La firma de Juan Jesús Vivas: firmeza y diplomacia unidas en ángulo y curva

Se trata de un trazo grande y muy simplificado, alejado del modelo caligráfico aprendido, ejecutado con un movimiento rápido, firme y directo

La firma de Juan Jesús Vivas

La firma de Juan Jesús Vivas

La firma de Juan Jesús Vivas se sostiene sobre dos pilares gráficos que definen su personalidad: un primer movimiento rápido y contundente, interpretable como la «J» simplificada de sus dos nombres de pila, y una amplia rúbrica envolvente que se desarrolla en la zona superior. Dos trazos muy distintos –uno anguloso y otro curvo– que retratan a un hombre maduro, decidido, reservado y con una alta autoestima, en el que conviven la firmeza de criterio, la capacidad de adaptación y la habilidad en el trato.

La esencia de su personalidad en un solo trazo

El primer gran rasgo de la firma se encuentra en el trazo que simula una «J», la inicial común a sus dos nombres de pila. El nombre representa la identidad más personal, aquella con la que nos reconocemos y nos identifican en nuestro entorno más cercano; por ello, su inicial concentra una importante carga emocional. En Juan Jesús Vivas este elemento adquiere un protagonismo mayor, ya que una sola «J» unifica ambos nombres, integrándolos en un mismo gesto y concediéndoles el mismo peso dentro de su identidad.

Se trata de un trazo grande y muy simplificado, alejado del modelo caligráfico aprendido, ejecutado con un movimiento rápido, firme y directo. La simplificación muestra la tendencia a ir a lo esencial y a buscar el máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo, mientras que la rapidez aporta decisión y agilidad en la acción. A esto se suma una fuerte presión de arriba hacia abajo, dirigida hacia la zona física e instintiva, que expresa autoafirmación, necesidad de hacerse valer y firmeza para sostener su posición. El gran tamaño habla, además, de la importancia de su propia identidad y de cómo desea ser percibido. Así se dibuja un perfil directo, decidido y resolutivo, que concentra sus esfuerzos en lo importante y se afirma con determinación.

Habilidad diplomática y alta autoestima

El segundo pilar del código de su escritura reside en la gran rúbrica envolvente que rodea ese primer movimiento y se expande ampliamente por la zona superior. Un trazo lo rodea y completa el rasgo que hemos identificado como una doble «J» unificada que envuelve su nombre. Este gesto refleja una tendencia a controlar la imagen que ofrece de sí mismo, seleccionando aquello que deja ver mientras mantiene una parte de su personalidad fuera del alcance de los demás.

La forma envolvente refuerza esta reserva. Habla de prudencia y cautela, de un hombre que protege su intimidad y mide aquello que comparte. La amplitud del bucle añade una elevada consideración de sí mismo y orgullo personal, junto al deseo de proyectar una imagen acorde con dicha autoestima.

En la zona superior se produce, además, un contraste entre ambos movimientos. El primer trazo –la doble «J»– termina arriba en un ángulo marcado y, precisamente allí, queda envuelto por la gran curva de la rúbrica. El ángulo refleja firmeza, resistencia y determinación, mientras que la curva aporta adaptación, suavidad y diplomacia. Dado que esto sucede en la zona relacionada con la inteligencia, el pensamiento y las creencias, la combinación muestra a un hombre firme en sus convicciones, pero capaz de adaptar las formas, medir sus palabras y moverse con habilidad en el trato. La firmeza aparece acompañada por la diplomacia.

Un último detalle completa el conjunto: los dos únicos movimientos que construyen la firma poseen prácticamente el mismo peso visual. El primer trazo y la gran curva que lo envuelve se corresponden en tamaño, amplitud y presencia de tinta, de manera que ninguno domina sobre el otro. También las cualidades que expresan mantienen ese equilibrio: la firmeza y la autoafirmación conviven en armonía con la adaptación, la prudencia y la habilidad social.

El retrato que deja su firma

En conclusión, Juan Jesús Vivas muestra el carácter de un hombre seguro, decidido y resolutivo, con una identidad asentada y una elevada consideración de sí mismo. Tiende a ir a lo esencial, concentra sus esfuerzos y sostiene sus criterios con firmeza. En sus pensamientos y creencias combina determinación y capacidad de adaptación. Al mismo tiempo, mantiene un control considerable sobre su imagen pública: selecciona lo que muestra, preserva su intimidad y reserva una parte de su personalidad para el ámbito privado. Puede mostrarse claro y firme en sus posiciones y, a la vez, ser hermético a la hora de dejarse conocer. En él conviven la seguridad para hacerse valer, la cautela para protegerse y la habilidad diplomática para adaptar las formas en su relación con los demás.

Y ahora, lector, fíjese en su propia firma. ¿Muestra con claridad aquello que quiere que los demás vean mientras mantiene una parte de sí mismo bajo reserva? ¿Combina la firmeza en sus criterios con la diplomacia y la habilidad en el trato? Cuéntemelo, le leo en los comentarios.

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