Los expertos aconsejan revisar el etiquetado obligatorio y prestar atención a los rasgos visibles de la propia pieza
Por qué las bandejas de carne del supermercado tienen distintos colores y qué significa cada uno
Los supermercados emplean bandejas de plástico de distintos colores como una herramienta de clasificación interna
La disposición de los envases en los mostradores y estantes de carnicería de las grandes superficies no responde a criterios puramente estéticos. Los supermercados emplean bandejas de plástico de distintos colores como una herramienta de clasificación interna orientada a estructurar la oferta, agilizar la elección del comprador y segmentar los precios en el punto de venta.
Aunque las claves visuales pueden variar según la cadena de distribución, el sector de la alimentación utiliza una clasificación bastante estandarizada. Las bandejas negras se reservan prioritariamente para el posicionamiento comercial de piezas calificadas como selectas, maduradas o de mayor valor económico.
Por su parte, las bandejas amarillas suelen señalar líneas de consumo cotidiano y productos integrados en promociones o rebajas temporales, mientras que los envases rojos o blancos identifican la gama estándar de carne de vacuno o los cortes de demanda habitual en la oferta básica.
Los especialistas recuerdan que la tonalidad del recipiente constituye un recurso publicitario y no un indicador directo de calidad gastronómica. El uso de recipientes oscuros busca asociar el producto a una presentación de alta gama, aunque la jugosidad, la ternura y el valor nutricional de la pieza dependen exclusivamente de su origen, despiece y correcta conservación.
Criterios de elección
Para evaluar el estado real de la carne antes de la compra, los expertos aconsejan revisar el etiquetado obligatorio y prestar atención a los rasgos visibles de la propia pieza por encima del color del envoltorio.
Un aspecto clave es el veteado, consistente en pequeñas infiltraciones de grasa intramuscular de tono blanco o crema que aportan sabor y jugosidad durante la cocción. Asimismo, la fibra muscular debe mostrar una textura fina y compacta.
En cuanto al envasado, resulta fundamental comprobar que el plástico protector permanezca completamente adherido y sin bolsas de aire, evitando aquellos recipientes que presenten un exceso de jugo acumulado en la base, síntoma directo de una pérdida acelerada de humedad y frescura.