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Álvaro Ortega, presidente de +VidaPaula Argüelles

Los provida, sobre el plan del Gobierno para acelerar la eutanasia: «Es una cortina de humo recurrente»

Para el presidente de +Vida, no puede haber «mayor fracaso» que una persona vulnerable o con dificultades tenga como única solución su muerte

«La muerte nunca puede ser la solución al sufrimiento». Con estas palabras, Álvaro Ortega, presidente de la Fundación +Vida, ha denunciado la intención de la ministra de Sanidad, Mónica García, de acelerar la eutanasia con una ley que reduzca los plazos judiciales. Este polémico paso, que asegura que «ya se está tramitando en el Congreso» como proposición de ley, ha surgido después de que Francesc Augé, un catalán de 55 años que pidió morir en 2024 por dos ictus, intentase suicidarse el sábado.

Una vez más, la intención del Gobierno parece ser dar un paso más para normalizar la eutanasia, de la misma manera que lo hizo con el aborto. Según Álvaro, «no hay demanda social», sino que se basan «en casos extremos o que cogen viralidad o son mediáticos» para justificar esas acciones legislativas. Sin embargo, subraya el licenciado en Derecho, su intención es «la normalización de la cultura de la muerte, que es lo que viene realizando en todo su mandato».

Así, el presidente de +Vida recuerda que la muerte «nunca puede ser la solución, en este caso, al sufrimiento». La respuesta de la sociedad debe pasar por el cuidado y el acompañamiento de quienes atraviesan estas situaciones. Con la intención de salvaguardar la salud de todos los enfermos, lo esencial sería poner «todos los medios médicos disponibles» para aliviar a quien atraviesa «una situación de dolor, de dependencia o soledad, como pudiera ser el caso de Francesc».

El apoyo del Estado a las políticas que impulsan la cultura de la muerte cada vez es más notable. En un país donde el derecho la vida es un derecho fundamental, cuando una persona pide morir, la respuesta «no debería pasar por acelerar su muerte», sino por preguntarse «qué hay detrás de esa petición».

A su juicio, la petición de eutanasia puede ser entendida como «una voz de auxilio, de socorro, una llamada de atención a la sociedad de alguien que necesita ayuda». Por ello, considera que es ahí donde deben situarse «tanto el Estado como la sociedad».

Sin ley para ayudar a los enfermos

Una de las medidas que podrían hacer frente a la eutanasia serían los cuidados paliativos. Por ello, el licenciado en Derecho pide que sean «accesibles para todos», algo que llevan reclamando los doctores y los provida años. También apuesta por mejorar el tratamiento del dolor y de los síntomas, así como por ofrecer atención psicológica o psiquiátrica cuando sea necesario.

A estas medidas suma una mejora de la atención a la dependencia y un mayor apoyo a las familias y los cuidadores. También reclama combatir «la soledad no deseada y el abandono» que sufren muchas personas enfermas, mayores o vulnerables. Es decir, reclama «al Estado, el Gobierno y las administraciones» que ofrezcan «alternativas reales y efectivas» ante el sufrimiento.

Y es que, a su juicio, las iniciativas legislativas planteadas hasta ahora no constituyen una respuesta suficiente a los problemas de estas personas. «Cuando una persona está sufriendo, lo que necesita es saber que va a ser atendida, que su dolor puede ser tratado, que tendrá los cuidados que necesita, que su familia contará con apoyo y que, en definitiva, no va a quedarse sola», asevera el experto.

Un cortina de humo constante

Al igual que pasó con el aborto o el escándalo por el síndrome posaborto, este nuevo paso de Mónica García es considerado por los provida como tapaderas. Según Álvaro Ortega, el Gobierno lo ha ido haciendo a lo largo de todos estos años justo «en los momentos más difíciles para ellos a nivel político o judicial» y es que, asegura que han usado «como bandera y como cortina de humo» todo lo que ataca a la vida humana.

Para el presidente de la Fundación +Vida esto ha ocurrido, en cierta parte, por la situación «tan grave y totalmente desatendida» que hay en Ceuta. Así, señala que lo único que hacen estas cortinas de humo es «poner de manifiesto su falta de capacidad de resolver este tipo de problemas sociales». Y, a su parecer, «no puede haber mayor fracaso que una persona vulnerable o con dificultades tenga como única solución su muerte».