Cáncer de pulmón
CNIO aboga por entender la biología tumoral y saber si el cáncer del adulto joven en aumento es igual al del mayor de 50
Este enfermedad tiene unas consecuencias específicas en el adulto joven, que afectan a «la fertilidad y el deseo reproductivo, el embarazo, el estudio y el desarrollo profesional, los seguros y las hipotecas
La jefa del Grupo de Epidemiología Genética y Molecular del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Núria Malats, ha señalado, en relación con el aumento de la incidencia de enfermedad oncológica en personas de 19 a 49 años, que «es necesario entender la biología y saber si el cáncer es el mismo que en personas de más de 50 años a nivel molecular».
El objetivo es «saber si las terapias van a responder de forma similar o tenemos que ser más agresivos», ha manifestado durante la celebración en Madrid de la jornada ¿Más cáncer en jóvenes? Qué sabemos y qué queda por descubrir, encuentro organizado por la institución con motivo de la celebración, este jueves, 24 de septiembre, del Día Mundial de la Investigación del Cáncer.
Según ha indicado, «es importante conocer toda esta biología que hay detrás». «No somos solos un ente biológico, somos un ente social con muchas dimensiones que hay que tener en cuenta», ha sostenido, no obstante, por lo que considera que «hay que entender de forma mucho más global el problema de salud pública que esto representa».
En este sentido, ha señalado que el cáncer tiene unas consecuencias específicas en el adulto joven, que afectan a «la fertilidad y el deseo reproductivo, el embarazo, el estudio y el desarrollo profesional, los seguros y las hipotecas, las secuelas durante muchas décadas, y la salud mental y el aislamiento social». «Hay muchos actores con los que tenemos que coordinarnos», ha apuntado.
Malats, quien ha señalado que la tendencia no es homogénea y que existe una gran variabilidad en función del tipo de patología oncológica, de la edad y del país, ha asegurado que no representa una epidemia, pero sí «una señal epidemiológica» sobre la que no se conocen todas las causas. «Necesitamos conocer qué está pasando en etapas tempranas de la vida e incluso antes del nacimiento» y en generaciones anteriores, ha aseverado.
Además, ha negado que se esté diagnosticando más porque se esté detectando mejor –al menos a nivel general–, ya que «no es cierto para todos los cánceres». De hecho, ha citado un informe de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que muestra que están aumentando los cánceres colorrectal, de mama, de endometrio, de riñón y de páncreas, pero «los de colon y páncreas no se explican por una mejor detección».
Muchas hipótesis
Por tanto, ante el aumento, «las hipótesis son muchas», ha continuado, insistiendo en que las distintas exposiciones «pueden hacer cambios metabólicos o daño celular», las cuales «son dinámicas e interaccionan entre ellas». «Todo es muy complejo», ha apuntado, y es que ha sumado a lo anterior la predisposición genética de base.
De este modo, ha asegurado que se está trabajando en el exposoma, ya que «hay una epidemia de obesidad en jóvenes», lo que se asocia a inflamación y que viene a sumarse al sedentarismo, y al consumo de alcohol, tabaco y ultraprocesados, provocando «resistencia a la insulina y diabetes». Además, las exposiciones ambientales «son muy difíciles de controlar», como «la radiación ultravioleta y los disruptores neuroendocrinos».
Cuando el equilibrio del microbioma se rompe, «empezamos a tener problemas que se han asociado a muchas enfermedades», ha indicado, por lo que ha llamado a no fumar, limitar el alcohol, realizar actividad física y mantener un peso saludable, priorizar alimentos vegetales y ricos en fibra, estar vacunados frente al virus del papiloma humano (VPH) y la hepatitis B, conocer los antecedentes familiares y consultar ante síntomas nuevos, persistentes o inexplicables.
Por su parte, el sistema sanitario debe, a su juicio, mejorar los registros poblacionales por edad y generación; evitar retrasos diagnósticos derivados de pensar que el paciente es demasiado joven; identificar grupos de alto riesgo; estudiar exposiciones desde la gestación y la infancia; incluir más adultos jóvenes en estudios; integrar epidemiología, genética, exposoma, microbioma y biología tumoral; crear circuitos específicos de fertilidad, apoyo psicológico y reintegración social, y reducir desigualdades en prevención y acceso al diagnóstico.
El mensaje preventivo ha sido compartido por la directora general de Investigación, Innovación y Formación de la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía, María José Sánchez, quien ha reconocido una «preocupación mundial» en relación con este aspecto. Sin embargo, ha señalado que está disminuyendo la incidencia de los cánceres vinculados al consumo de tabaco, como el de cavidad oral y el de esófago.
«Donde realmente hay un problema en casi todos los países es en cáncer de colon y recto», ha asegurado, al tiempo que ha subrayado que en mujeres españolas de 20 a 29 años, «cada año aumenta la incidencia del cáncer de colon en un 21 por ciento», mientras que en hombres –en la misma franja de edad– este ascenso es de un 6 %, según un estudio publicado este año por la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN) con datos de 1993 a 2018 procedentes de 15 registros poblacionales.
«Ojo, porque ni una persona con 20 años ni el profesional van a pensar en un cáncer si hay un sangrado», ha advertido, señalando que «ello lleva a un retraso diagnóstico», motivo por el que «hay que formar a las personas para saber los síntomas de alerta».
Un registro poblacional en España
En este punto, ha subrayado que España tiene «un problema», ya que no es posible «saber el número de casos al año» porque no existe un registro al respecto, estando presente solo en algunas provincias. «La prioridad es vigilar con datos poblacionales más recientes» y «realizar estudios de cohortes», ha enfatizado, para destacar, frente a ello, la Cohorte Impact, por la que se contará con 200.000 personas sanas, de las que se llevan registradas 40.000 para «suponer un cambio en la investigación en España».
Tras ello, el jefe de Genómica Digital del CNIO, Marcos Díaz-Gay, ha ahondado en el cáncer hereditario, el cual «se está entendiendo mejor» en los últimos tiempos. «Los próximos pasos son estudiar las mutaciones somáticas antes de que se desarrolle el cáncer», ha explicado.
«La predisposición hereditaria importa, pero no explica la mayoría de los cánceres de aparición temprana», ha proseguido, para agregar que «los procesos biológicos y las exposiciones dejan huellas somáticas en el genoma». «El estudio de estas huellas antes de que aparezca el cáncer es el futuro», ha manifestado.
En el encuentro han participado también la miembro de la Asociación LanzaSueños, Amiga del CNIO y paciente de cáncer, Montserrat Jiménez, y la subdirectora del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), Marta Ortiz. La última ha destacado la importancia de la coordinación en la investigación, subrayando que «un porcentaje elevado de los proyectos son multicéntricos».
Por último, ha indicado que es necesario «facilitar en todo lo posible la gestión de los proyectos» y «que el investigador se dedique el mayor tiempo posible a investigar». Hay que «facilitar los trámites administrativos» y «favorecer la continuidad», ha concluido.