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SarampiónGetty Images

Muere un niño por sarampión en Nueva York, el primer fallecimiento por esta enfermedad en 30 años

La enfermedad continúa causando decenas de miles de fallecimientos cada año en todo el mundo, lo que evidencia que sigue siendo potencialmente mortal

Estados Unidos ha registrado una nueva muerte por sarampión en medio del mayor brote de esta enfermedad en 35 años. Un niño ha fallecido en el condado de Lewis, situado en el norte del estado de Nueva York, después de contraer esta infección, según comunicaron este lunes las autoridades estatales y locales. Se trata del primer fallecimiento atribuido al sarampión en el estado neoyorquino en tres décadas.

La noticia se produce en un momento especialmente preocupante por la expansión de esta enfermedad infecciosa en territorio estadounidense, donde el número de contagios ha experimentado un considerable aumento durante los últimos años. La situación contrasta con los avances sanitarios que habían permitido declarar erradicado el sarampión en el país en el año 2000, después de sucesivas campañas de vacunación.

La gobernadora de Nueva York, la demócrata Kathy Hochul, expresó su pesar por la muerte del menor mediante un comunicado en el que también trasladó su solidaridad a los familiares de la víctima. «Me entristece saber que un niño del condado de Lewis ha muerto después de contraer el sarampión», manifestó la dirigente estatal al conocer lo sucedido.

Hochul quiso referirse igualmente al sufrimiento de los allegados del pequeño y apeló a su propia experiencia familiar para transmitirles sus condolencias. «Como madre y abuela, no puedo imaginar lo que está pasando la familia», añadió.

Sin embargo, la gobernadora no limitó su intervención a lamentar el fallecimiento. También aprovechó su declaración para cuestionar la orientación de las políticas sanitarias impulsadas desde Washington, en una aparente alusión a la Administración del presidente republicano Donald Trump.

En concreto, Hochul presentó la muerte del niño como «un devastador recordatorio de lo que está en juego cuando Washington erosiona deliberadamente décadas de progreso en la protección de los estadounidenses de enfermedades prevenibles».

Sus palabras introducen así una dimensión política en la preocupación por el repunte del sarampión, al relacionar el fallecimiento con las decisiones adoptadas por el Gobierno federal en materia de protección sanitaria. La gobernadora demócrata puso el acento en la importancia de preservar los avances conseguidos durante décadas frente a enfermedades que pueden prevenirse.

Estados Unidos registra 4.834 casos de sarampión en 47 estados

La muerte del menor se conoce mientras Estados Unidos atraviesa su peor brote de sarampión de los últimos 35 años, una situación que refleja la magnitud de la reaparición de esta infección en el país.

De acuerdo con los datos difundidos por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), hasta el pasado 29 de octubre se habían contabilizado 4.834 casos de sarampión distribuidos por 47 estados a lo largo de este año.

Estas cifras ponen de manifiesto la extensión territorial de la enfermedad, cuyos contagios se han registrado en buena parte del país. El aumento de los casos supone, además, un retroceso respecto a la situación que Estados Unidos había alcanzado a comienzos de siglo gracias a la vacunación.

En el año 2000, las autoridades sanitarias estadounidenses declararon erradicado el sarampión después de años de campañas destinadas a inmunizar a la población. Aquella declaración representaba un importante logro en la lucha contra una infección que, pese a los avances médicos, continúa provocando numerosas víctimas en distintas partes del mundo.

No obstante, el sarampión ha vuelto a propagarse durante los últimos años en Estados Unidos, en paralelo al crecimiento del escepticismo hacia las vacunas. Esta evolución ha contribuido al regreso de una enfermedad que había dejado de circular de manera endémica en el país.

El sarampión puede provocar diferentes manifestaciones clínicas, entre ellas fiebre, dificultades respiratorias y erupciones cutáneas dolorosas. Aunque sus consecuencias pueden variar, los cuadros más graves pueden derivar en complicaciones de especial importancia para la salud.

Entre ellas se encuentran la neumonía y la inflamación cerebral, dos afecciones que pueden comprometer seriamente la vida de quienes contraen la infección y llegar a causar la muerte.

El problema, además, no se limita a Estados Unidos. El sarampión continúa causando decenas de miles de fallecimientos cada año en todo el mundo, lo que evidencia que sigue siendo una enfermedad potencialmente mortal.

El fallecimiento del niño en el condado de Lewis se suma así a un escenario de creciente preocupación sanitaria en Estados Unidos, donde la reaparición del sarampión contrasta con los resultados obtenidos mediante las campañas de vacunación que permitieron declarar su erradicación hace más de dos décadas.