Representación de un hombre que ha sufrido maltrato
La otra cara de la violencia de género: los hombres que sufren maltrato a manos de su pareja
En el ámbito de la violencia doméstica sí que se se cuentan a los hombres como víctimas. En 2025 se condenó a más de 3.800 mujeres por este tipo de delito
En España existe desde hace décadas la lacra de la violencia de género, que está definida legalmente como «la que ejerce un hombre sobre una mujer que es o ha sido su pareja». Por consiguiente, aquí solo se considera a la mujer como víctima. Se trata de un problema al que se destinan millones de euros de las partidas presupuestadas con el objetivo de erradicarla, una meta que, por desgracia, está lejos de cumplirse.
Sin embargo, en el ámbito de la violencia doméstica sí que se cuenta a los hombres como víctimas. Se trata de la violencia que se produce en el entorno familiar o de convivencia. El propio Instituto Nacional de Estadística (INE) los distingue por delito en la Estadística de Violencia Doméstica y Violencia de Género (EVDVG) que cada año realiza para ofrecer datos y así tratar de explicar la magnitud de este problema.
Víctimas de violencia doméstica de 2025
En 2025, el último año sobre el que se tienen datos sobre esta cuestión, se registraron un total de 9.513 víctimas en asuntos de violencia doméstica con orden de protección o medidas cautelares, un 7,4 % más que en el año anterior. De ellas, el 60,9 % fueron mujeres y el 39,1 % hombres. Así consta según los datos proporcionados por el INE.
En este sentido, el número de víctimas fue mayor que el de personas denunciadas, con una relación de 1,3 víctimas por cada persona denunciada. Además, 376 personas figuraron como denunciadas y víctimas a la vez. En el 36,4 % de los casos las víctimas de violencia doméstica fueron el padre o la madre, en el 24,3 % los hijos y en el 9,5 % los hermanos.
Durante el 2025 se dictaron un total de 18.620 medidas cautelares en los asuntos de violencia doméstica inscritos, registrándose un aumento del 3,8 % con respecto al año anterior. El 72,5 % de estas medidas recayeron sobre hombres y el 27,5 % sobre mujeres.
En el último año registrado, se dictaron sentencias firmes correspondientes a asuntos –con órdenes de protección o medidas cautelares dictadas– inscritas en el Registro Central para la Protección de las Víctimas de la Violencia Doméstica y de Género en 2025 o en años anteriores sobre 40.929 personas. Estas personas fueron condenadas por violencia de género y 10.757 por violencia doméstica. De ellas, 3.805 fueron mujeres y 6.952 fueron hombres.
Sentencias firmes sobre personas condenadas por violencia de género y violencia doméstica
En este sentido, se dictó sentencia firme en menos de un año a tres de cada cuatro personas (el 72,3 % del total). En violencia doméstica, en menos de un año al 62,7 %, según los datos aportados por el INE.
Personas condenadas por violencia de género y violencia doméstica según la duración del asunto
Con todos estos datos, cabe señalar que las cifras podrían quedarse un tanto cortas debido a que los hombres maltratados optan por no presentar ninguna denuncia ya sea por miedo al ridículo o a la humillación, por problemas de credibilidad o falta de apoyo jurídico o de recursos públicos.
El Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) registró en 2024 un total de 48 mujeres asesinadas por su pareja o expareja, y a cuatro hombres asesinados por su pareja o expareja femenina.
El mismo observatorio registra durante el periodo comprendido entre 2009 y 2023 un total de 827 mujeres asesinadas por hombres y a 97 hombres asesinados por mujeres en el ámbito de pareja.
Madrid atiende a víctimas masculinas de violencia sexual
La Comunidad de Madrid puso en marcha el pasado mes de mayo el Servicio de Prevención y Atención Integral para hombres víctimas de violencia sexual en entornos de chemsex y otros ámbitos. El SERPAICAM es, según explica el Ejecutico autonómico, un «servicio público y gratuito que tiene como objetivo prestar atención social, psicológica, sexológica, jurídica y educativa, tanto a nivel individual como grupal, a cualquier hombre que haya sufrido violencia sexual ejercida por otros hombres en cualquier situación o entorno».
Esta servicio tiene dos objetivos. Por un lado, «dar respuesta a necesidades detectadas en hombres víctimas de agresiones sexuales ejercida por otros hombres en diferentes contextos». En segundo lugar, busca "abordar de manera integral necesidades emergentes, como el uso de sustancias psicoactivas en entornos sexuales, que puede derivar en situaciones de riesgo y vulnerabilidad social como: la pérdida de autocuidado, el empobrecimiento de la vida social y de ocio, el empeoramiento en el rendimiento laboral y académico, absentismo laboral, problemas económicos y legales, entre otros.
Según el Ejecutivo liderado por Isabel Díaz Ayuso, los servicios de salud de la región atienden a una media de 100 hombres al año por haber sido víctimas de agresiones sexuales y de violaciones.
El pasado 6 de mayo, la consejera de Asuntos Sociales del Gobierno madrileño, Ana Dávila, inauguró el primer centro en España para hombres agredidos sexualmente. Tras la apertura de este centro especializado, el SERPAICAM ha atendido a 77 hombres víctimas durante los cinco primeros meses de su funcionamiento.
La finalidad de la Comunidad de Madrid es dar cobertura a los hombres que se han visto envueltos en las siguientes situaciones:
- Hombres que tienen sexo con hombres en situación de vulnerabilidad ante un consumo problemático de drogas emergentes y otras sustancias psicoactivas, sumisión química, etc., en entornos sexuales y de chemsex, en situación o riesgo de sufrir agresiones sexuales.
- Hombres que han sufrido violencia y/o abusos sexuales en su infancia o adolescencia.
- Hombres en situación de prostitución.
- Hombres víctimas de agresiones sexuales por otros hombres en entornos laborales, penitenciarios y otros.
- Profesionales de entidades públicas y privadas que demanden información especializada en las materias objeto del servicio.
- Familiares y población en general, con interés en las materias objeto del servicio.
«Me da vergüenza decir que soy un hombre maltratado»
En España sí que ha habido casos de hombres que han sufrido maltrato físico o psicológico por parte de sus parejas y que han querido contarlo a través de los medios de comunicación.
El más mediático de ellos ocurrió en 2018 y fue el de José Antonio, un camionero de 52 años que sufrió graves quemaduras después de que su esposa le arrojase un producto químico corrosivo –sosa cáustica– mientras dormía en la cama de matrimonio. El hombre se quedó sordo y ciego de un ojo tras este episodio.
«Me da vergüenza decir que soy un hombre maltratado», admitió José Antonio en una entrevista desde su casa de Archena (Murcia) concedida a El Mundo en julio de 2018. Estuvo casado durante catorce años con la brasileña Deijanira Nogueira da Silva, 12 más joven que él. «Yo la quería, la quise desde el primer día, pero después de lo que hizo ya sólo quiero paz, cuidarme y sobrevivir a lo que venga», afirmó.
José Antonio, víctima de violencia doméstica
El 14 de mayo de aquel año, José Antonio estaba durmiendo cuando se despertó sobresaltado por el dolor. Y es que su mujer le roció la cara y parte del cuerpo con un producto químico corrosivo. «Ahora te voy a dejar guapo para tus amigas», le contestó su mujer. Los gritos de socorro alertaron a una vecino, que llamó a la Guardia Civil. El propio José Antonio bajó a abrirles la puerta a los agentes, que se quedaron impresionados al ver la escena: «»Cuando me vieron todo quemado y sangrando por la heridas de la piel se quedaron impresionados, sin habla. Parecía un Jesucristo. Les conté lo que había ocurrido y subieron a por mi mujer".
Deijanira fue detenida y enviada a la cárcel al quedarse sin argumentos para explicar el porqué de su agresión. Sigue en prisión preventiva hasta que se celebre el juicio.
José Antonio reconocía sentirse desamparado ante la ley. Y es que cuando el agresor es una mujer y la víctima es su pareja masculina, no se aplica la Ley de Violencia de Género. En este caso, se aplica el artículo 173 de malos tratos habituales y violencia doméstica del Código Penal. Esto significa que las penas son menores y que las víctimas no pueden entrar en el sistema Sistema de Seguimiento Integral en los Casos de Violencia de Género (VioGén).
El caso de Karen y Manuel
Otro caso mediático que incluso llegó a ser noticia fuera de nuestras fronteras fue el de Karen y Manuel. Se trata de dos nombres ficticios y que fueron cambiados para proteger las identidades de las personas involucradas en la sentencia que tuvo lugar en 2018.
En mayo de 2007, Karen acudió a una comisaría de Policía de Madrid para denunciar a su esposo, Manuel, por presuntos malos tratos físicos y psíquicos. Ella llegó a presentar un parte médico en el que se dejaba constancia de la presencia de hematomas en brazos, glúteos y en la región dorsal. Afirmó que su esposo le había causado estas lesiones semanas antes.
La denuncia llegó a un juzgado de violencia contra la mujer y se aplicaron contra Manuel las medidas de seguridad y prevención correspondientes: le prohibían acercarse a ella o comunicarse con ella.
En 2011, un juzgado de lo penal dictó una sentencia en la que absolvía a Manuel de los delitos que se le imputaban: violencia psíquica habitual y maltrato en el ámbito familiar. Una vez absuelto, él acusó a Karen de denuncia falsa y de estafa procesal. También acusó al padre de Karen –testigo del caso– de delito de falso testimonio. En 2017, un tribunal competente absolvió a los dos de estos delitos. Sin embargo, el mismo tribunal condenó a Karen «como autora responsable de un delito de denuncia falsa a la pena de doce meses de multa, a razón de 12 euros de cuota diaria, con una responsabilidad personal subsidiaria de un día de privación de libertad por cada dos cuotas o fracción impagadas y al pago de una cuarta parte de los costos procesales».
Manuel llevó el caso al Tribunal Supremo al no estar conforme con esta sentencia, pidiendo que se revisara la absolución de los delitos antes mencionados. Ya en 2018, el Supremo condenó a Karen «como autora del delito de falso testimonio» a 1 año y 6 meses de prisión y multa de 9 meses con cuota diaria de 12 euros y confirmó su absolución por el delito de estafa procesal». Cabe recordar que el delito de falso testimonio implica penas más graves que las de denuncia falsa.
Asociaciones que se han creado para defender a los hombres
En los últimos años han surgido varias asociaciones para la defensa de los derechos de los hombres maltratados, así como darles apoyo social y protección jurídica. Estas organizaciones se han fundado con el objetivo de visibilizar la violencia ejercida hacia los hombres en el ámbito de la pareja, así como ofrecer herramientas judiciales frente a lo que consideran discriminación institucional.
Una de estas asociaciones es la Fundación para la Defensa de los Hombres Maltratados (FundaHOM). Su ámbito de actuación es mayoritariamente la Comunidad Valenciana, aunque también ofrecen soporte en el resto del territorio nacional. La asociación ofrece servicios de asistencia jurídica y psicológica y busca promover, entre varios asuntos, «la formación de nuevas masculinidades con voz crítica respecto a la desigualdad que sufren los hombres y, al mismo tiempo alejadas del modelo machista».
Esta entidad busca la «protección del colectivo de hombres víctimas de malos tratos en las relaciones con sus parejas o exparejas, mujeres, dentro del marco legal vigente, actualmente conocida como violencia doméstica», además de la «La promoción de la igualdad integral de derechos entre los hombres y mujeres, en concreto velando por las víctimas de violencia en el ámbito de las relaciones de pareja».
Otra de estas organizaciones es Justicia para los Hombres, que nace como una "una asociación benéfica inscrita en Andalucía con ámbito de actuación en toda España cuya finalidad fundamental es defender los derechos de los hombres en todos los ámbitos y conseguir la igualdad real entre hombres y mujeres.
Página web de Justicia para los Hombres
Esta entidad presta apoyo y protección «a los colectivos más vulnerables: personas con discapacidad, ancianos, niños, víctimas de violencia o maltrato, personas con adicciones y familias en peligro de exclusión social».
El Centro Homa, otra de estas organizaciones, cuenta con sedes en Madrid, Barcelona y Sevilla. Ofrece «atención psicológica, defensa legal y elaboración de informes psicológicos periciales a hombres maltratados por su pareja para ayudarles a superar la difícil situación por la que están pasando».
«Te ofrecemos asesoramiento jurídico para acompañarte durante todo el proceso que se deriva de la violencia sufrida por parte de tu pareja. Nuestros abogados expertos en las consecuencias legales derivadas del maltrato sufrido y podrán dar respuesta a todas tus dudas jurídicas y legales. Te orientarán para que no cometas errores y tomes las decisiones que más te favorezcan. Aunque ya tengas un abogado, una segunda opinión te irá muy bien en tu situación actual», remarca en su página web.
Una de las asociaciones más multitudinarias en este sentido es la Asociación de Padres de Familia Separados (APFS). Se trata de la primera organización que se creó en España con el fin de defender los derechos de los padres y madres separados y divorciados. «Así como de toda su familia extensa», apostilla.
Vista de la página web de la Asociación de Padres de Familia Separados
Nació en marzo de 1993 para «luchar por los derechos que nos corresponden como padres y madres, como personas y para evitar que se nos discrimine social y judicialmente». Entre sus logros, estaría la promulgación de «una normativa para que se dé a ambos progenitores las calificaciones escolares de nuestros hijos», así como la aprobación de una ley de «custodia compartida». «Somos la única Asociación a nivel general en España, que lucha por los intereses de toda la familia tanto del padre como de la madre, y que el primer de los objetivos es que no se vulnere los derechos de los menores», aseguran en su página web.
La Asociación Española para la Defensa y Protección de Padres Divorciados (ASEPADI)tiene su sede central en Madrid y se dedica a «asistir técnica y psicológicamente a los progenitores que atraviesan rupturas matrimoniales, velando por mantener el equilibrio emocional de los hijos y facilitando asistencia letrada especializada en derecho de familia».
«Con nuestra asociación colaboran profesionales que abarcan todas las áreas que nuestros asociados pudieran necesitar (abogados, psicólogos, pedagogos, etc…), a fin de que hallen en nosotros la tranquilidad y ayuda necesaria», alegan en su página web.