Fundado en 1910

Patio de un colegio en San Sebastián de los ReyesEuropa Press

El 10,2 % de hombres en España reconoce conductas sexuales contra menores y el 22,2, haber sentido atracción

El estudio constata que existe una relación entre ambos fenómenos: quienes reconocen sentir atracción hacia menores presentan una mayor probabilidad de declarar conductas de violencia sexual contra ellos

El 10,2 % de los hombres adultos residentes en España reconoce haber llevado a cabo al menos una vez en su vida alguna conducta de violencia sexual contra niños o adolescentes. Así lo revela el primer estudio de ámbito estatal que ha medido este fenómeno a partir de las respuestas de 6.010 hombres, elaborado por el Grupo de Investigación en Victimización Infantil y Adolescente (GReVIA) de la Universitat de Barcelona (UB).

La investigación, presentada este miércoles en Madrid, se ha desarrollado en el marco del programa internacional Prevention Global, impulsado por la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos y el Institute of Mental Health Research de Canadá. Sus resultados muestran que la prevalencia desciende al 2,8 % cuando se pregunta por conductas contra menores de 15 años y al 1,7 % en el caso de niños menores de 12. Además, un 3,4 % de los encuestados afirma haber protagonizado alguna de estas conductas durante los últimos doce meses.

El trabajo ofrece una aproximación novedosa al problema al diferenciar dos realidades que no deben confundirse: la atracción sexual hacia menores de 16 años y la comisión de actos de violencia sexual contra niños y adolescentes. En el primer caso, el 22,2 % de los participantes reconoce haber experimentado algún grado de atracción hacia personas de esas edades durante su vida adulta.

En la mayoría de las ocasiones, sin embargo, esa atracción es poco frecuente y secundaria respecto a la que sienten por adultos. Un 12,3 % asegura que le ha ocurrido «casi nunca», mientras que el 1,9 % afirma experimentarla la mayor parte del tiempo o siempre. La atracción exclusiva hacia menores, sin interés sexual por adultos, representa un porcentaje muy reducido: el 0,3 %.

Oportunidad para la prevención temprana

El estudio constata que existe una relación entre ambos fenómenos: quienes reconocen sentir atracción hacia menores presentan una mayor probabilidad de declarar conductas de violencia sexual contra ellos. No obstante, los investigadores advierten de que esa asociación no implica necesariamente que una realidad conduzca a la otra. De hecho, el 72,8 % de los hombres que manifiestan sentir atracción hacia menores de 16 años asegura no haber cometido ninguna conducta de violencia sexual contra la infancia.

Para el equipo investigador, esta diferencia permite identificar un ámbito en el que intervenir antes de que se produzcan agresiones. La investigación también distingue entre el entorno físico y el digital. Las conductas declaradas a lo largo de la vida son más frecuentes fuera de internet, donde alcanzan el 9,7 %, frente al 4,2 % registrado en el ámbito digital. Sin embargo, la continuidad reciente es mayor en la red: el 56 % de quienes reconocen alguna conducta de este tipo en internet afirma haberla repetido durante el último año, frente al 27 % en el entorno físico.

Los autores subrayan que estas cifras no equivalen a tasas de delitos ni de condenas, sino que recogen comportamientos reconocidos por los propios participantes, con y sin contacto físico. El estudio incluye también determinados casos con adolescentes de 16 y 17 años cuando existe una diferencia de edad de al menos diez años.

Ante estos resultados, el GReVIA reclama campañas de sensibilización, recursos confidenciales de orientación y programas especializados para quienes sienten atracción hacia menores y no han cometido actos de violencia sexual. También considera necesario formar a profesionales de la salud mental, la educación, los servicios sociales y la justicia, así como repetir periódicamente este tipo de estudios para evaluar las políticas públicas.

«Si queremos evitar que haya víctimas, también debemos atender y actuar sobre quienes pueden causar daño», ha defendido Noemí Pareda, directora del GReVIA y codirectora de la investigación. En la presentación, la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha coincidido en la necesidad de situar la prevención en el centro: «No basta con condenar las violencias contra la infancia». A su juicio, la protección exige combinar la respuesta penal con educación afectivo-sexual, atención especializada, formación y recursos.