La sequía y las posteriores lluvias han alterado la floración de los cítricos
La cosecha de naranjas y mandarinas, en peligro por el calor y la sequía de marzo
Asaja lamenta que las lluvias torrenciales, olas de calor, plagas, heladas primaverales y sequías prolongadas repercutan «seriamente» en las explotaciones agrícolas
A pesar de que los meses de mayo y junio las lluvias fueron generalizadas en buena parte de España, estas no consiguieron solucionar la situación de sequía que venía sufriendo el país desde principios de año. Una escasez de agua que repercutió en las cosechas y que aún tendrá efectos en los próximos meses.
Y es que, según alertan desde Asaja Alicante, el «extremo calor» que se produjo en la provincia en marzo de este año, con picos de temperaturas que superaron los 30 grados, así como la falta de lluvias en el mismo periodo, han alterado la floración de los cítricos, lo que afectará a la cantidad y calidad de las naranjas y mandarinas de la próxima campaña.
La entidad agraria ha señalado que el clima húmedo y fresco del inicio de la primavera es lo que propicia la correcta floración de los árboles de cítricos, pero el «calor extremo» de marzo ha hecho que la floración de los naranjos fuese «demasiado débil, presagio de una cosecha pobre de naranjas», según ha indicado Asaja en un comunicado.
De igual forma, el descenso térmico y las abundantes precipitaciones de mayo han llevado a los árboles a comportarse como si fuera primavera, por lo que han vuelto a brotar y florecer, esta vez con fuerza. Como consecuencia de esta alteración en la floración de los árboles, la organización ha afirmado que el resultado será «una reducción de la producción y una peor calidad de los cítricos, sobre todo de las naranjas, que como mucho serán aptas para zumo».
El presidente de Asaja y también productor de cítricos de la Vega Baja, José Vicente Andreu, ha apuntado que las variaciones climáticas experimentadas este año están afectando al sector primario, «a una actividad sin tejado ni techo, expuesta a todo tipo de inclemencias». En ese sentido, ha rechazado que se utilice el cambio climático «como justificación de decisiones políticas carentes de rigurosidad».
La organización agraria ha lamentado que las lluvias torrenciales, olas de calor, plagas derivadas de las nuevas condiciones climáticas, heladas primaverales y sequías prolongadas están repercutiendo «seriamente» en las explotaciones agrícolas. «Sobre todo porque no tenemos herramientas para poder defendernos; el agroseguro cada día es más caro y tiene menos cobertura, y lo que debería ser un paracaídas de socorro no termina de ser una garantía de certidumbre», ha censurado.
Asimismo, Asaja ha reclamado a las administraciones una «mayor implicación» en la planificación de estos fenómenos, así como la concesión de ayudas directas que les permitan a los agricultores continuar a pesar de la adversidad y poder seguir llevando a cabo la actividad.
Andreu ha puntualizado que las condiciones climáticas cambiantes y adversas hacen que los cítricos alicantinos «ya no sean tan perfectos», pues aparecen marcas en la piel a consecuencia del viento o de alguna plaga y, a pesar de ser aptos para el consumo, «las exigencias estéticas que impone el comercio les cataloga cada vez más como destrío, hecho que afecta gravemente la rentabilidad del agricultor».
A este problema ha añadido la «incertidumbre de la falta de agua», que considera que es el factor que «más va a condicionar» al cultivo del limón. «Si se nos complica el aporte hídrico del trasvase Tajo-Segura en julio o agosto sería una catástrofe, porque es cuando engorda el cítrico. En caso de que no tenga el suficiente riego, el limón será de poca calidad, con un menor calibre y menos zumo», ha advertido.