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16 de junio de 2024

La playa del Chinarral en Algeciras (Cádiz) totalmente plagada del alga invasora "Rugulopterix okamurae"

La playa del Chinarral en Algeciras (Cádiz) totalmente plagada del alga invasora «Rugulopterix okamurae»EFE

El alga asiática invasora, en expansión en España: estos son sus graves impactos en el ecosistema

Cinco comunidades autónomas ya sufren su presencia, que empeora la calidad de las aguas, dificulta las labores de los pescadores e invade los arenales

Apareció en el año 2015 en las costas de Ceuta y se fue expandiendo primero por Andalucía y más tarde por la Región de Murcia, la Comunidad Valenciana, Baleares y Cataluña. Hablamos de Rugulopteryx okamurae, un alga asiática que ha mostrado un elevado carácter invasor en las costas españolas, produciendo importantes impactos económicos en el sector pesquero, así como impactos ecológicos.

La distribución nativa de la especie se restringe a las costas de China, Corea, Japón, Taiwán y Filipinas, y hasta su aparición en las costas del estrecho de Gibraltar, solo se conocía como introducida en las costas mediterráneas francesas, pero sin mostrar carácter invasor, y ahora ya se ha expandido a Marruecos y Portugal.

Por tanto, desde hace varios veranos se puede observar cómo multitud de playas españolas están repletas de restos de algas. Entre 2015 y 2018 se extrajeron entre 100.000 y 200.000 toneladas de algas de las playas y fondos marinos españoles, una cifra que en 2019 ascendió a 250.000 toneladas y entre 2022 y 2023 llegó hasta las 300.000 toneladas.

Un avance que hace no solo que las playas sean impracticables, sino que también afecta tanto al sector pesquero como a la biodiversidad de los mares españoles. Según explican desde el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco), la elevada capacidad de crecimiento vegetativo y de formación de nuevos individuos está teniendo como consecuencia la aparición de grandes acúmulos de biomasa de la especie que, al ser desplazados por el oleaje, producen arribazones en las playas, así como la captura accidental de los mismos por parte de los pescadores.

Estos dos factores suponen importantes pérdidas económicas, y es que los pescadores ven disminuidas las capturas –entre el 20 y el 48 %, dependiendo de la especie y la cofradía–, y reportan daños en las artes de pesca e inversión de tiempo en la limpieza de los equipos infectados por el alga. Y es que las densas cantidades de algas se quedan adheridas a las redes de pesca, de manera que las hacen casi impenetrables, dificultando la captura de peces.

Asimismo, la retirada de los arribazones supone un impacto económico a los ayuntamientos, así como al uso recreativo de sus playas. Según el informe del Miteco, el coste total de todas las actuaciones llevadas a cabo por los cinco ayuntamientos participantes en el análisis fue de 400.000 euros, habiendo retirado un total de más de 10.000 toneladas de arribazones del alga durante el periodo indicado.

Pero esto no solo genera inconvenientes a bañistas y pescadores, sino que también tiene efectos devastadores en la biodiversidad marina. Esta especie invasora desplaza a las autóctonas, causando un desequilibrio en toda la cadena trófica. Además, la descomposición de esta alga genera una gran cantidad de materia orgánica que contamina el agua y reduce los nieles de oxígeno disuelto en el medio acuático.

Medidas de actuación

En la estrategia de control del alga realizada por el Miteco en 2022 subrayan la importancia de anticiparse a las especies exóticas invasoras como la medida más eficiente en coste-beneficio para minimizar su impacto. Por ello, ven prioritario frenar nuevas introducciones y la dispersión de R. okamurae «para frenar el impacto acumulativo de la especie con el tiempo, así como para cumplir con las disposiciones legales que regulan la gestión de las especies exóticas invasoras».

Entre las medidas que se proponen se incluyen la identificación y gestión de fuentes y vectores de introducción y dispersión, la implementación de una red alerta temprana y las actuaciones de sensibilización y educación ambiental pública, y formación y concienciación de profesionales. Todo ello, según recoge el informe, bajo la cooperación y coordinación a escala local, regional, nacional e internacional.

Lo cierto es que desde hace años, como hemos comentado, se vienen desarrollando ya trabajos de limpieza y extracción de estas algas para reducir su presencia en las zonas afectadas. Asimismo, se están llevando a cabo investigaciones para dar con nuevos métodos biológicos, químicos y físicos para controlar su crecimiento.

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