Ejemplar de chinche acuática hallada en el Mediterráneo
Alertan de la invasión del Mediterráneo por parte de un insecto acuático gigante
Aunque Lethocerus patruelis no es nativa de Chipre, su posible establecimiento no se percibe como una amenaza grave para la fauna local
Europa, en alerta ante la invasión de un solo insecto. Conocida como 'chinche de agua', el insecto acuático gigante Lethocerus patruelis, un miembro de la familia Belostomatidae conocido por su gran tamaño y hábitos depredadores, ha sido avistado en aguas del Mediterráneo.
La especie no había sido reportada anteriormente en la isla de Chipre, a pesar de más de una década de muestreos sistemáticos en cuerpos de agua. Su aparición fue posible gracias a observaciones realizadas por ciudadanos y compartidas principalmente en grupos de Facebook dedicados a la biodiversidad local, lo que permitió a los autores localizar y analizar parte del material.
Se registraron siete avistamientos entre 2020 y 2021, todos en zonas costeras del este de la isla. Dos especímenes fueron recuperados y analizados mediante características morfológicas precisas, confirmando que pertenecían a L. patruelis. El resto de los registros, aunque no verificables a nivel de especie por falta de ejemplares físicos, corresponden con alta probabilidad al mismo género. A pesar de búsquedas adicionales en otras plataformas y en hábitats de agua dulce cercanos, no se encontraron más individuos, lo que sugiere que aún no hay una población establecida.
«Nuestros registros se basan casi exclusivamente en información proporcionada inicialmente a través de redes sociales por usuarios entusiastas de la biodiversidad. Investigamos el probable origen de L. patruelis en Chipre y analizamos la posibilidad de una población establecida de la especie en la isla. También presentamos algunas reflexiones iniciales sobre el impacto ambiental de un posible futuro establecimiento en las masas de agua de las islas», detalla el estudio, publicado en Travaux.
Ejemplar de chinche acuática que está 'invadiendo' el Mediterráneo
La localización costera y el estado debilitado de los ejemplares sugieren una llegada por dispersión natural desde países cercanos como Israel, Siria o Líbano, donde la especie ya está presente. Se considera poco probable su introducción a través de actividades humanas, ya que no se encontraron ejemplares tierra adentro. Las hipótesis sobre su llegada incluyen vuelos atraídos por luces costeras, corrientes marinas o la búsqueda de nuevos hábitats ante escasez de recursos. La recurrencia anual de los registros refuerza la posibilidad de una futura colonización.
Aunque L. patruelis no es nativa de Chipre, su posible establecimiento no se percibe como una amenaza grave para la fauna local, dada la similitud ecológica con su rango natural y la presencia de depredadores que podrían controlar sus poblaciones. Este caso ilustra el valor de la ciencia ciudadana y el uso de redes sociales como herramientas efectivas para la detección temprana de especies y la recopilación de datos ecológicos. Si se canaliza con orientación científica, esta participación pública puede enriquecer significativamente el monitoreo ambiental de bajo coste.
A pesar de que su aparición es habitual en la región de los Balcanes, se trata de una especie en gran expansión, registrándose incluso en países del centro y norte europeo, como Polonia.