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Formentera

FormenteraMauro Merino

La plantación de medio millón de árboles en Formentera reducirá la temperatura de la isla en al menos un grado

Entre las especies que se introducirán figuran árboles típicos de la isla como sabinas, higueras, almendros, algarrobos, vides, olivos, así como jacarandas y cinamomos

Baleària y la fundación Nature & People han presentado este lunes en Formentera el proyecto ‘Living Formentera: The Coolest Islands Invest in Biodiversity’, una propuesta innovadora que aspira a posicionar a la isla como referente mundial en turismo sostenible mediante una decidida apuesta por la biodiversidad y la recuperación de prácticas tradicionales.

El acto ha contado con la presencia de autoridades como la presidenta del Govern balear, Marga Prohens; el presidente del Consell de Formentera, Óscar Portas; el presidente de Baleària, Adolfo Utor, y el presidente de Nature & People Foundation, Juan Costa, junto a otros representantes institucionales y del ámbito empresarial.

La iniciativa parte de un diagnóstico preocupante: la cobertura arbórea de la isla se sitúa por debajo del 10 % en las zonas urbanas, precisamente las más vulnerables al impacto del cambio climático. Además, Formentera conserva tan solo un 42 % de su vegetación primaria y ha visto desaparecer buena parte de sus cultivos tradicionales. Estas carencias provocan que el efecto moderador de la vegetación sobre la temperatura sea, al menos, un grado inferior al que se registra en otras islas como Mallorca, Menorca o Ibiza.

Para revertir esta situación, el proyecto plantea un ambicioso plan de reforestación que contempla la plantación de 475.000 árboles autóctonos y 6.000 arbustos. Esta medida contribuiría a reducir el efecto de isla de calor, especialmente en núcleos urbanos, donde se espera que la temperatura pueda disminuir hasta tres grados. Asimismo, se pretende mejorar la calidad del suelo, aumentar su capacidad de retención de agua en al menos un 10 % del territorio y ampliar la cobertura vegetal al 22 % de la superficie insular a lo largo de los próximos veinte años.

Entre las especies que se introducirán figuran árboles típicos de la isla como sabinas, higueras, almendros, algarrobos, vides, olivos, así como jacarandas y cinamomos. Estas plantaciones se llevarán a cabo en zonas forestales, suelos agrícolas abandonados y áreas urbanas y periurbanas.

Durante la presentación, Adolfo Utor subrayó la importancia del proyecto: «Formentera es mucho más que un destino; es una tierra símbolo de desarrollo y conservación. Este proyecto, alienado con nuestros valores, nos brinda la oportunidad de contribuir activamente a la preservación de su biodiversidad, además de concienciar a residentes y visitantes sobre la importancia de proteger este entorno único».

Por su parte, Juan Costa advirtió de que la economía global «no crecerá si no empezamos a invertir ya en biodiversidad» y consideró que ha llegado el momento «de repensar el progreso y recuperar todas aquellas actividades tradicionales que contribuían a la preservación de la biodiversidad y la sostenibilidad».

El impacto económico del proyecto también ha sido objeto de análisis. Con una inversión estimada de 20 millones de euros, se calcula que la restauración ecológica generará un valor anual en servicios ecosistémicos de hasta 90 millones de euros. Los estudios preliminares apuntan que por cada euro invertido podría obtenerse un retorno de 50 euros.

Una de las novedades más destacadas del plan es la creación de créditos de biodiversidad urbana (Urban Biodiversity Credits, UBC), apoyados en el estándar desarrollado por la fundación promotora del proyecto. Formentera será la primera isla del mundo en aplicar este sistema, que tiene como objetivo implicar al sector privado en la financiación y ejecución de los esfuerzos de restauración ecológica.

La coordinación del proyecto corre a cargo de EverTree, con el respaldo de Agforest mediante tecnología satelital con inteligencia artificial, el despacho Mishcon de Reya e IbizaPreservation. La financiación ha sido posible gracias a la Fundació Baleària y Conservation Collective.

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