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Caldera de Campos Flégreos, hoy una zona poblada en la región de Nápoles

Caldera de Campos Flégreos, hoy una zona poblada en la región de NápolesEuropa Press

Descubren la causa de los terremotos en Nápoles que podría servir para controlarlos: no es el magma, sino el agua

El análisis de los episodios sísmicos entre 1982-1984 y 2011-2024 ha revelado patrones comunes que apuntan a pequeñas explosiones impulsadas por vapor como desencadenantes de los temblores

Terremotos recurrentes están sacudiendo con creciente frecuencia la caldera volcánica de los Campos Flégreos, situada en las afueras de Nápoles y densamente poblada. Ante este escenario de riesgo, mientras las autoridades analizan medidas de emergencia y planes de evacuación, un grupo de científicos podría haber encontrado una posible solución para reducir la actividad sísmica: controlar la escorrentía superficial y bajar los niveles de agua subterránea para disminuir la presión dentro del sistema geotérmico.

Investigadores de la Universidad de Stanford, a través de imágenes del subsuelo y experimentos en laboratorio, han demostrado que cuando se acumula presión de agua y vapor bajo esta caldera volcánica, pueden desencadenarse seísmos si la roca que actúa como tapa está sellada. La investigación, publicada en Science Advances, indica que estos procesos han sido responsables tanto del levantamiento del terreno como de los enjambres sísmicos detectados en los años 80 y durante los últimos 15 años, permitiendo así identificar el mecanismo detrás de estos fenómenos.

Los resultados contradicen la teoría predominante que atribuye la deformación a la presión del magma en ascenso. En su lugar, se destaca el papel de la recarga hídrica: el ritmo con el que el agua se acumula en el yacimiento geotérmico tiene un impacto directo en la deformación del terreno. Según la autora principal del estudio, Tiziana Vanorio, una opción viable para mitigar el riesgo sería intervenir activamente en el sistema mediante la gestión del flujo de agua superficial o la extracción de fluidos subterráneos.

El análisis de los episodios sísmicos entre 1982-1984 y 2011-2024 ha revelado patrones comunes que apuntan a pequeñas explosiones impulsadas por vapor como desencadenantes de los temblores, perceptibles incluso como sonidos retumbantes entre la población local. La actividad se concentra principalmente bajo la ciudad de Pozzuoli, sobre un gran depósito geotérmico que ha sido monitoreado desde los años 80, cuando un levantamiento del terreno superior a 1,8 metros y un terremoto de magnitud 4 obligaron a evacuar a 40.000 personas.

Los Campos Flégreos constituyen una caldera volcánica de 13 kilómetros de diámetro, formada por erupciones masivas hace 39.000 y 15.000 años. Esta depresión geológica experimenta movimientos verticales del terreno sin necesidad de una erupción, debido a la dinámica interna del subsuelo. Tras los eventos de los 80, la zona llegó a hundirse cerca de 90 centímetros, lo que sugiere que el colapso fue resultado de la pérdida de masa interna, como agua, gas o incluso magma.

Aunque la conexión entre precipitaciones y actividad sísmica había comenzado a estudiarse en la última década, esta nueva investigación subraya que el problema no es la lluvia directamente, sino la presión generada por la acumulación paulatina de agua en un sistema geotérmico cerrado, que al alcanzar un umbral crítico, fractura la roca y desencadena los sismos.

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