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Personas intentan refrescarse en un punto de agua instalado por el Ayuntamiento de París cerca del LouvreEFE

Francia cierra 1.350 colegios por la ola de calor

Los expertos meteorológicos advierten que lo peor del episodio está aún por llegar, ya que el punto álgido se espera a mediados de esta semana

Un total de 1.350 centros educativos públicos en Francia –de los aproximadamente 45.000 existentes– permanecerán cerrados, ya sea en su totalidad o de forma parcial, este martes 1 de julio, como consecuencia de la intensa ola de calor que atraviesa el país. Así lo ha informado el Ministerio de Educación francés, que justifica esta decisión por la activación de la alerta roja en 16 departamentos y de la alerta naranja en otros 68, lo que supone prácticamente la totalidad de la Francia continental.

La región de Isla de Francia, en la que se encuentra la capital, París, estará completamente bajo alerta roja, afectando con especial intensidad a los departamentos de Aube, Yonne, Loiret, Cher, Loir y Cher, Indre, Indre y Loira y Vienne, donde se prevé un calor «sofocante», según la advertencia del Servicio Meteorológico Nacional, Météo-France.

Durante el fin de la semana pasada y el comienzo de esta, se han registrado temperaturas sin precedentes para un mes de junio. Según detalló el meteorólogo Matthieu Sorel en una comparecencia ante los medios, el domingo se vivió «la noche y el día más calurosos del mes de junio desde que se tienen registros». El lunes, el indicador nacional de temperatura nocturna alcanzó los 20,2 grados, superando el anterior récord de 20,1 grados marcado el 27 de junio de 2019. Asimismo, la temperatura media nacional durante el lunes fue de 28 grados, rebasando el máximo anterior para el mes de junio, que era de 27,9 grados, también registrado en 2019.

El impacto del calor también ha alcanzado al sector energético. La central nuclear de Golfech, en el sur del país, tuvo que ser desconectada desde la tarde del domingo para evitar el sobrecalentamiento del río Garona, del cual obtiene agua para su refrigeración y cuya temperatura podría alcanzar los 28 grados. Por su parte, Électricité de France (EDF) ha reducido la actividad de la planta de Blayés, situada en la ribera del estuario de Gironda, y estudia aplicar la misma medida en la central de Bugey, alimentada por el río Ródano. No obstante, la compañía estatal ha subrayado que estas medidas tendrán un efecto insignificante sobre la producción energética, pues la pérdida media de electricidad en este tipo de situaciones desde el año 2000 representa apenas un 0,3 % anual.

Los expertos meteorológicos advierten que lo peor de la ola de calor está aún por llegar. El punto álgido se espera a mediados de esta semana, con temperaturas que podrían superar los 34 grados en muchas zonas del país, e incluso alcanzar los 41 grados en algunas regiones, en lo que se describe como una ola de calor «sin precedentes».

La ministra de Transición Ecológica, Agnès Pannier-Runacher, alertó en una entrevista en Sud Radio que «ola de calor significa varios miles de muertes», e instó a adaptar los horarios laborales y extremar las precauciones, especialmente en los sectores más expuestos.

Ante esta situación, el Gobierno francés ha convocado una reunión de crisis interministerial en Beauvau, presidida por el ministro del Interior, Bruno Retailleau, para coordinar las acciones de respuesta y revisar todas las instrucciones, con especial atención al ámbito de la salud.

Las autoridades han emitido diversas recomendaciones para afrontar la ola de calor, como mantener una adecuada hidratación y tomar precauciones frente al riesgo elevado de incendios forestales.

Según el cómputo oficial iniciado en 1947, esta es la quincuagésima ola de calor registrada en Francia, siendo además la trigésima tercera del presente siglo, lo que confirma una tendencia al alza atribuida al cambio climático y al calentamiento global.