La mayor parte del CO2 de las actividades humanas es liberado por la quema de carbón y otros combustibles fósiles
Francia, Alemania, Italia y Polonia rechazan el objetivo de reducción de emisiones para 2040
La oposición no es nueva: otros países ya habían cuestionado la propuesta presentada por el comisario de Clima, Wopke Hoekstra, y por la vicepresidenta de la Comisión, Teresa Ribera
La insistencia por parte de algunos países como España de endurecer la legislación para conseguir el objetivo de reducción de emisiones. Sin embargo, Francia, Alemania, Italia y Polonia han rechazado el plan de la Comisión Europea que planteaba reducir en un 90 % las emisiones de gases de efecto invernadero para 2040 en comparación con los niveles de 1990.
Según informó El País, el plan impulsado por Bruselas estaba siendo negociado bajo la presidencia semestral de Dinamarca y ofrecía cierto margen de flexibilidad, incluyendo la posibilidad de almacenar CO2 y recurrir a compensaciones fuera de la UE. Sin embargo, esta apertura no convenció a varios Estados miembros, que sostienen que una transición demasiado estricta y rápida podría dañar sus economías, encarecer la energía y provocar un fuerte malestar social.
La oposición no es nueva. Países como Polonia, Italia, Hungría, Eslovaquia y República Checa ya habían cuestionado la propuesta presentada por el comisario de Clima, Wopke Hoekstra, y por la vicepresidenta de la Comisión para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. Lo que terminó de descarrilar el debate fue la negativa de Francia y Alemania, piezas clave en la arquitectura comunitaria. En el caso francés, el presidente Emmanuel Macron afronta presiones internas para rebajar sus compromisos, mientras que en Alemania, pese a la aparente sintonía entre el plan y la política climática oficial, el Gobierno se mostró reticente.
El bloqueo obliga a posponer la discusión al próximo Consejo Europeo de octubre, donde los jefes de Estado y de Gobierno deberán abordar el asunto. La exigencia de unanimidad complica aún más el proceso, dado que países como Hungría o Polonia mantienen una oposición firme. Este retraso amenaza la capacidad de la UE para llegar con una postura común a la cumbre climática COP30 de noviembre en Brasil.
Actores como China observan de cerca las decisiones de Bruselas antes de mover ficha, conscientes de que la trayectoria europea marca la pauta de las políticas climáticas en otros continentes.