Enorme bandera de Brasil con el lema «Amazonia protegida»
Más de 5.000 personas navegan por la desembocadura del Amazonas para exigir «justicia climática» en la COP30
Esta movilización fluvial se inscribe dentro de un contexto más amplio de presión a los líderes reunidos en la cumbre mundial
Más de 5.000 personas procedentes de más de 60 países han navegado juntas por la desembocadura del Amazonas, en Belém (Brasil), a bordo de unas 200 embarcaciones, en una acción simbólica para reclamar «justicia climática» en el marco de la Cumbre del Clima (COP30), que se celebra en esta ciudad brasileña. Así lo ha comunicado este jueves Greenpeace, una de las organizaciones que impulsó esta movilización fluvial.
Durante la protesta, los participantes alzaron la voz contra lo que calificaron como «falsas» soluciones a la crisis climática, entre ellas los mercados de carbono. Asimismo, subrayaron que las respuestas auténticas a los desafíos medioambientales actuales se encuentran en los saberes tradicionales y las prácticas de los pueblos indígenas, así como en las comunidades locales y costeras, guardianas históricas de sus territorios.
Eva Saldaña, directora ejecutiva de Greenpeace España y Portugal, puso en valor el carácter excepcional de la iniciativa, resaltando cómo comunidades indígenas, activistas de todo el mundo y colectivos afectados por el cambio climático lograron articular «un momento de reivindicación política único e histórico navegando las aguas del Amazonas frente a Belém».
Desde el barco Rainbow Warrior, buque insignia de la organización ecologista, Saldaña denunció las consecuencias de un modelo global que calificó de «fallido y corrupto». En sus palabras: «El sistema socio-económico fallido y corrupto, junto a las élites y líderes mundiales que lo sostienen, ya han causado demasiado sufrimiento y destrucción: es el momento del cambio». En la misma embarcación participaron también líderes indígenas, representantes de comunidades de diferentes naciones y portavoces de movimientos que denuncian el impacto de las grandes presas en sus territorios.
Por su parte, Carolina Pasquali, directora ejecutiva de Greenpeace Brasil, incidió en la necesidad de pasar de las palabras a los hechos. «Esta debe ser la COP de la acción. Acción por el clima, acción por los bosques, acción por las personas», reclamó, subrayando el papel crucial de la sociedad civil a la hora de exigir compromisos reales a los gobiernos y negociadores internacionales.
La voz de los pueblos originarios también estuvo presente en la jornada, con el testimonio de la líder indígena Luene Karipuna. En un llamamiento contundente, exigió que la COP30 sitúe la defensa de las tierras indígenas en el centro de las políticas climáticas. «El mundo tiene que comprender que la respuesta a la crisis climática está en los territorios indígenas y que nosotros tenemos las soluciones. Llevamos miles de años viviendo en la Tierra sin destruirla», manifestó con firmeza.
Esta movilización fluvial en el corazón del Amazonas se inscribe dentro de un contexto más amplio de presión a los líderes reunidos en la COP30, en un momento en que las soluciones basadas en la naturaleza, la protección de la biodiversidad y los derechos de las comunidades tradicionales ganan fuerza como ejes imprescindibles en la lucha contra el cambio climático. Queda por ver si los compromisos adoptados en Belém estarán a la altura de estas demandas urgentes y de la movilización global que las respalda.