El embalse de La Serena (Badajoz), el de mayor capacidad de España y el tercero más grande de Europa, ha comenzado este lunes a aliviar agua
El esplendor tras las intensas lluvias: España reverdece y el agua abunda
Lo vivido en la Península Ibérica desde que comenzó este 2026 hacía tiempo que no lo experimentábamos. Un tren de borrascas ha afectado a España y Portugal, dejando lluvias persistentes y nevadas que han generado numerosos problemas al provocar inundaciones, desbordar ríos, cortar carreteras y suspender clases, entre otros incidentes.
Solo en el mes de enero, la España peninsular tuvo una precipitación media registrada de 119 litros por metro cuadrado, un 85 % por encima del promedio correspondiente al periodo 1991-2020, según la Agencia Estatal de Meteorología. Con estos registros, enero de 2026 se sitúa como el séptimo más húmedo desde que comenzaron las mediciones en 1961 y el segundo del siglo XXI, únicamente superado por el de 2001.
Este fenómeno se debe, principalmente, a que la corriente en chorro, un río de aire rápido y estrecho en la alta atmósfera que fluye de oeste a este, está circulando más al sur de lo habitual. «Es normal que, de vez en cuando, ese cinturón 'ceda' y se meandrice, permitiendo desalojos de aire frío hacia el sur de Europa. Lo que es menos habitual es que, durante tanto tiempo, circule tan al sur como lo está haciendo ahora», comenta a El Debate el meteorólogo Gabriel G. Valcárcel.
Como consecuencia, se está empujando a nuestro habitual «protector», el Anticiclón de las Azores, mucho más al sur de lo habitual y dejando a España expuesta a la constante entrada de borrascas atlánticas. Asimismo, Valcárcel añade que esta configuración favorece la llegada de mucho vapor de agua que viene directamente desde el Caribe, lo que conocemos como ríos atmosféricos.
Consecuencias positivas
Como es obvio, los efectos de esta sucesión de borrascas han sido perjudiciales para, sobre todo, la comunidad andaluza. Pero en buena parte del país se han producido estragos debido a que la tierra ya no absorbía más agua, lo que ha generado un aumento considerable de los cauces de los ríos y sus desbordamientos en algunos casos.
No obstante, hay también aspectos positivos tras estas precipitaciones persistentes. Por un lado, los embalses han experimentado su mayor crecida semanal de la historia, –un 10,1 %– situándose al al 77,3 % de su capacidad. Por ámbitos hidrográficos, la mayoría de las cuencas presentan niveles elevados, especialmente en el norte y noroeste peninsular.
Los datos actuales son sensiblemente mejores que los del año pasado por estas fechas, cuando los embalses se situaban al 58,14 % de su capacidad. Igualmente, está 24 puntos por encima de la media de los últimos diez años, que está en 56,54 %.
Además de la situación hídrica, los paisajes de España han reverdecido y zonas que sufrían por la escasez de agua gozan ahora de muy buena salud. Es el caso del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, en Ciudad Real, que vive uno de sus mejores años al alcanzar en enero las 428 hectáreas inundadas de las 1.734 hectáreas que son susceptibles de estarlo.
En Andalucía se sitúa uno de los espacios con mayor diversidad de España y de Europa, el Parque Nacional de Doñana, en Huelva. Este enclave se encuentra ya inundado al 90 % debido a las lluvias de las últimas semanas en las comarcas que nutren los cauces fluviales y arroyos del parque.
Humedales de Doñana
«Las fenocámaras y torres de flujo instaladas dentro de la Reserva Biológica de Doñana, que analizan la vegetación y su entorno a diario, muestran, además, una marisma con mayor vigor vegetal que el año anterior y con más del doble de productividad», apuntan desde el CSIC. A pesar de todo, desde esta institución científica recuerdan que persisten problemas muy importantes que requieren esfuerzos constantes a largo plazo y no se solucionan con un año bueno de lluvias
Los acuíferos –que son además los responsables de alimentar los dos parques nacionales comentados– son otros de los grandes protagonistas de este episodio lluvioso. España es un país que cuenta con 804 masas de agua subterránea, abarcando más de 370.000 km² (alrededor de un 90 % del territorio), según el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco). Muchos de ellos se han rellenado hasta el máximo de su capacidad, provocando incluso puntuales temblores de tierra conocidos como hidroseísmos.
«Siempre es buena noticia que tengamos los acuíferos con la mayor capacidad de agua posible, lo que pasa es que esto es un exceso, esperemos que momentáneo», ha advertido la geóloga y responsable de prensa de Ecologistas en Acción en Andalucía, Lola Yllescas, en una entrevista a Efe.
Mes con menos horas de sol en 30 años
Este reverdecimiento del país se ha producido gracias a las intensas lluvias, pero el pago a cambio ha sido no ver apenas el sol, algo a lo que muchos españoles, sobre todo del centro y sur, no estaban acostumbrados. La persistente nubosidad convirtió a enero en el mes con menos insolación en la Península desde 1996 y en el segundo más oscuro desde el inicio de la serie en 1984.
Así lo explica el investigador Dominic Royé, de la Misión Biológica de Galicia, a partir de datos de la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos. Royé detalla que enero registró la mayor anomalía negativa de horas de sol de toda la serie histórica, con una media de 29 horas menos en la Península, solo superada por las 33 horas menos contabilizadas en 1996. Habitualmente, enero ronda en la Península unas 185 horas de sol, aunque con notables diferencias territoriales: entre 100 y 120 en el norte y entre 250 y 270 en el sur. Este año, casi todo el territorio quedó por debajo de esos valores, con la excepción de Murcia, Almería y Baleares, que se mantuvieron dentro de la normalidad.
El experto recuerda que la disminución de la exposición solar tiene efectos conocidos sobre el estado de ánimo. «Tiene un efecto fisiológico pero también psicológico, porque nos deprime muchas veces, sobre todo a los que estamos más al norte», subraya.