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Canalones rebosan agua de lluviaGetty Images/iStockphoto

Cuando la lluvia ya no es solo una bendición: el reto de almacenar el agua en las ciudades

Los tanques de tormenta son una opción cada vez más extendida, pero el almacenamiento en los propios tejados de las casas comienza a abrirse paso

Las intensas lluvias registradas en España durante las últimas semanas han tenido un efecto claramente positivo sobre las reservas hídricas del país. Los embalses han experimentado una recuperación significativa y se sitúan ya en torno al 77 % de su capacidad a nivel nacional, un dato que supone un alivio para algunas cuencas que llevaban meses con datos bastante inferiores. Aunque, en este caso, las lluvias han sido intensas y persistentes, distribuyéndose en el tiempo, en muchas zonas del sur y este de España es habitual que se produzcan de forma torrencial.

Este tipo de lluvias intensas y concentradas en poco tiempo dificulta una correcta gestión del agua. En muchas ocasiones, el volumen precipitado supera la capacidad de absorción del suelo y de las redes de drenaje, provocando inundaciones, daños materiales y episodios de escorrentía que arrastran contaminantes. Además, cuando el agua llega de manera abrupta a los embalses o sistemas de saneamiento, resulta más complejo almacenarla y tratarla en condiciones óptimas.

Las ciudades son especialmente vulnerables a estos episodios. La propia configuración del entorno urbano, con superficies impermeables como el asfalto y el hormigón, unida a la pendiente natural del terreno, favorece que el agua se concentre en las zonas más bajas. Esto provoca una rápida sobrecarga de los colectores y sistemas de evacuación, aumentando el riesgo de acumulaciones, atascos y daños en infraestructuras clave del alcantarillado.

Ante esta realidad, muchas ciudades han comenzado a apostar por soluciones innovadoras que permiten mitigar los efectos de las lluvias torrenciales y, al mismo tiempo, aprovechar este recurso. Entre ellas destacan los tanques de tormentas, grandes depósitos subterráneos diseñados para recoger el exceso de agua durante episodios de precipitaciones extremas. Una vez almacenada, el agua es conducida a estaciones de tratamiento donde se eliminan los contaminantes arrastrados durante su recorrido por la ciudad, lo que posibilita su reutilización posterior.

Esta agua regenerada puede destinarse a múltiples usos urbanos, como el riego de parques y jardines, el llenado de fuentes ornamentales o incluso piscinas municipales, reduciendo así la presión sobre los recursos de agua potable. Estas infraestructuras se han convertido en una pieza clave dentro de las estrategias de adaptación al cambio climático en entornos urbanos.

Recolectar agua de los tejados

A estas iniciativas se suma el potencial que ofrece la captación de agua de lluvia en los propios edificios. Investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona han señalado que hasta un 80 % de los tejados podrían adaptarse para instalar sistemas de recogida y almacenamiento de agua pluvial. De aprovecharse de forma generalizada, esta medida permitiría reducir hasta en un 44 % el consumo de agua potable, aunque los expertos subrayan que para lograrlo es imprescindible una colaboración estrecha entre administraciones, empresas y centros de investigación.

España parte, además, de una posición destacada en el ámbito de la reutilización del agua. Es el país líder en Europa y el quinto a nivel mundial en capacidad instalada de regeneración, según datos de la Asociación Española de Desalación y Reutilización (AEDyR). En el territorio operan más de 2.000 estaciones depuradoras de aguas residuales, y alrededor del 27 % cuentan con tratamientos terciarios que permiten reutilizar el agua con garantías.

Cada año se reutilizan en España más de 400 hectómetros cúbicos de agua, lo que representa entre el 7 % y el 13 % del total tratado. Esta práctica resulta especialmente crucial en regiones con alto estrés hídrico, como la Comunidad Valenciana, la Región de Murcia, Andalucía, Canarias y Baleares. Murcia destaca de forma notable, al reutilizar cerca del 90 % del agua residual tratada, y junto con la Comunidad Valenciana concentra más de la mitad del agua regenerada destinada al riego agrícola.

Pequeñas acciones desde casa

Más allá de las grandes infraestructuras, la reutilización eficiente del agua también depende del comportamiento cotidiano de los ciudadanos. Desde Agbar, empresa referente en la gestión integral del ciclo del agua, recuerdan la importancia de hacer un uso responsable del inodoro y de la red de saneamiento. Arrojar residuos como colillas, aceites, toallitas, pañales, bastoncillos, productos de higiene, mascarillas o medicamentos provoca graves problemas técnicos y ambientales.

Estos desechos generan atascos en tuberías, averías en sistemas de bombeo y fallos en las depuradoras, además de favorecer vertidos contaminantes que pueden acabar en ríos y playas. Un gesto tan sencillo como usar correctamente el inodoro contribuye de forma decisiva a proteger las infraestructuras y los ecosistemas, demostrando que la gestión del agua es una responsabilidad compartida.