Mosquito portador del virus del Nilo Occidental (VNO)
Las abundantes lluvias y las temperaturas elevadas auguran más mosquitos esta temporada
Respecto a la fumigación, el investigador del CSIC insistió en que este tipo de tratamientos solo resulta eficaz si se aplica de forma adecuada
El investigador de la Estación Biológica de Doñana-CSIC, Jordi Figuerola, ha advertido de que las abundantes precipitaciones registradas en los últimos meses, unidas a las temperaturas elevadas que ya se están produciendo, favorecerán previsiblemente un aumento de la población de mosquitos durante la presente temporada. Ante este escenario, el especialista ha aconsejado a los ayuntamientos revisar y actualizar sus planes de control para prevenir su proliferación y minimizar los riesgos asociados.
En declaraciones a Europa Press, Figuerola ha insistido en que las actuaciones deben realizarse con criterio técnico y en el momento adecuado. En este sentido, ha subrayado que «fumigar por fumigar no sirve para nada, hay que fumigar cuando hay mosquitos». Según explicó, la clave está en actuar con anticipación eliminando los lugares donde estos insectos se reproducen con mayor facilidad, especialmente aquellos donde se acumula agua. Por ello, ha recomendado intervenir desde ahora «eliminando el agua acumulada en recipientes ya que son lugares de mayor reproducción».
El investigador también señaló que algunas administraciones provinciales ya han puesto en marcha sus mecanismos de control. Concretamente, indicó que «la Diputación de Sevilla y la Diputación de Huelva ya tienen en marcha sus programas de control de mosquitos». En esta ocasión, además, dichos planes se han activado antes de lo habitual. El motivo, según explicó, es el contexto meteorológico de este año, caracterizado por un elevado volumen de precipitaciones que ha dejado amplias zonas inundadas. «Ha llovido mucho, hay muchos campos inundados, hay muchos lugares donde los mosquitos pueden reproducirse», detalló.
A este factor se suma la influencia de las temperaturas suaves o incluso altas que se están registrando en estas fechas. Este clima favorece la reproducción de los mosquitos y acelera su ciclo biológico. «Los mosquitos empiezan a criar con mayor facilidad», explicó el experto, aludiendo a las condiciones actuales que propician una expansión más rápida de estas poblaciones.
Figuerola también puso el foco en la importancia de la colaboración ciudadana en las labores de prevención. En este sentido, recomendó que, si se detectan focos de proliferación significativos, especialmente en espacios abandonados o viviendas desocupadas, se informe de inmediato a las autoridades municipales. En esos casos, recordó que «hay que avisar al Ayuntamiento para que lo revise cuanto antes», de modo que puedan adoptarse las medidas necesarias para evitar que estos lugares se conviertan en puntos de cría.
Respecto a la fumigación, el investigador insistió en que este tipo de tratamientos solo resulta eficaz si se aplica de forma adecuada y dentro de una estrategia de vigilancia continua. «Es importante que haya una vigilancia para detectar esos lugares donde pueda haber una mayor concentración de larvas de mosquitos y realizar los tratamientos necesarios en esa zona», afirmó. No obstante, matizó que estas actuaciones solo dan resultado cuando se ejecutan correctamente. «Los tratamientos funcionan pero si se hacen bien», señaló.
En esa línea, explicó que las intervenciones deben ser intensivas y mantenerse a lo largo de toda la temporada de mayor actividad del insecto. «Tienen que ser intensivos, repetirlos durante la temporada y vigilar las zonas para detectar las larvas», añadió, subrayando la importancia de un seguimiento constante para evitar que los focos reaparezcan.
Asimismo, el experto recalcó la necesidad de revisar periódicamente los planes de vigilancia municipales. Según indicó, es fundamental «asegurarse de que todas las zonas de los municipios están incluidas y de que no se quedan en el papel, sino que se ejecuta correctamente tras detectar proliferaciones». Antes de iniciar cualquier intervención, no obstante, recordó que resulta imprescindible confirmar la presencia real de estos insectos. «Lo primero es asegurarse de que sean mosquitos», precisó.
En cuanto a las zonas de Andalucía donde históricamente se han registrado mayores problemas relacionados con estos insectos, Figuerola señaló especialmente el entorno del Bajo Guadalquivir. «La zona del Bajo Guadalquivir tradicionalmente ha tenido problemas de mosquitos y concretamente de virus del Nilo», indicó. A estas áreas se suman también la comarca gaditana de la Janda y distintos puntos de la costa malagueña, donde, según explicó, «conviene también que vayan vigilando y previniendo la proliferación de mosquitos».
Finalmente, el investigador abordó la cuestión de las especies que actúan como principales transmisoras del virus del Nilo. En este sentido, detalló que los mosquitos Culex pipiens y Culex perexiguus son los que presentan mayor capacidad para propagar esta enfermedad. Al mismo tiempo, aclaró que existen otras especies que pican con frecuencia a los humanos pero que no transmiten el virus con la misma eficacia. «Hay otros mosquitos que les encanta picar al ser humano pero que no son buenos transmisores del virus del Nilo como el mosquito tigre o el Aedes caspius (muy abundante en la costa de Huelva)», explicó.
Por último, Figuerola recordó que el mosquito tigre constituye una especie invasora cuya presencia en Andalucía continúa expandiéndose. «El mosquito tigre es una especie invasora que cada vez está más presente en municipios andaluces», concluyó.