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Glaciar Thwaites en la Antártida Occidental

REMITIDA / HANDOUT por NASA
Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma
21/5/2024

Glaciar Thwaites en la Antártida OccidentalNASA

Fueron las erupciones volcánicas y no un meteorito las que enfriaron la Tierra hace 12.900 años

Los científicos analizaron registros sedimentarios continuos en varias regiones de América del Norte, concretamente en Florida y Texas

Hace aproximadamente entre 12.900 y 11.700 años, nuestro planeta experimentó un enfriamiento abrupto y significativo. Durante décadas, este episodio ha intrigado a la comunidad científica, que lo identificó como el Dryas Reciente, un período casi glacial que interrumpió el calentamiento progresivo tras la última Edad de Hielo. Tradicionalmente, muchos investigadores han atribuido este fenómeno a un impacto extraterrestre, como el choque de un cometa o asteroide contra la Tierra, que habría desencadenado cambios climáticos drásticos. Sin embargo, nuevas investigaciones están poniendo en duda esta hipótesis y aportando explicaciones alternativas más sólidas.

Un equipo de científicos de la Universidad Texas A&M ha reforzado recientemente la teoría de que el origen del Dryas Reciente no fue un impacto cósmico, sino una intensa actividad volcánica. Sus hallazgos, publicados en la revista Science Advances, sugieren que una serie de erupciones volcánicas de gran magnitud pudo haber sido la causa principal de este enfriamiento global. Según los investigadores, estas erupciones liberaron enormes cantidades de aerosoles y partículas a la atmósfera, lo que redujo la radiación solar que alcanzaba la superficie terrestre y provocó un descenso notable de las temperaturas.

El Dryas Reciente está estrechamente relacionado con alteraciones en la Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico (AMOC), un sistema clave de corrientes oceánicas que funciona como una especie de «cinta transportadora» global, redistribuyendo el calor por el planeta. Cuando este sistema se ve perturbado, el clima global puede cambiar de forma rápida y significativa. La nueva hipótesis plantea que la actividad volcánica afectó directamente a esta circulación, contribuyendo al enfriamiento observado.

Para llegar a estas conclusiones, los científicos analizaron registros sedimentarios continuos en varias regiones de América del Norte, concretamente en Florida y Texas. En estos sedimentos midieron proporciones isotópicas de osmio y concentraciones de elementos altamente siderófilos (HSE), que son indicadores sensibles de ciertos procesos geológicos. Los resultados mostraron composiciones químicas muy similares a las que se generan por la deposición de aerosoles volcánicos, lo que respalda la idea de un origen volcánico para el evento.

Además, al comparar estos datos con registros de núcleos de hielo extraídos de la Antártida y Groenlandia, los investigadores observaron una coincidencia temporal notable. Los cambios en los patrones isotópicos detectados en los sedimentos se alinean con una serie de grandes erupciones volcánicas ocurridas entre hace aproximadamente 12.980 y 12.870 años. Esta sincronización refuerza la hipótesis de que dichas erupciones jugaron un papel determinante en el inicio del Dryas Reciente, ofreciendo una explicación coherente y basada en evidencias para uno de los episodios climáticos más enigmáticos del pasado reciente de la Tierra.

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