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Operarios retiran un tejado de uralita

Operarios retiran un tejado de uralitaGetty Images/iStockphoto

El amianto aún sigue presente en miles de tejados de casas y empresas: estos son los peligros para la salud

Este material cancerígeno fue ampliamente utilizado no solo en las conocidas cubiertas de uralita, sino también como aislante en techos, paredes y tuberías

El fibrocemento ha sido durante décadas uno de los materiales más utilizados en la construcción en España. Aún hoy permanece visible en miles de tejados y estructuras, especialmente en edificaciones antiguas, tanto de particulares como de empresas y administraciones públicas. Se trata de un compuesto formado por un aglomerante reforzado con fibras orgánicas, minerales o sintéticas. Sin embargo, durante buena parte del siglo XX esas fibras eran de amianto –también conocido como asbesto–, una sustancia que con el tiempo se demostró altamente peligrosa para la salud.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) declaró el amianto como cancerígeno ya en 1976, pero su uso no se detuvo de inmediato. De hecho, continuó empleándose de forma habitual hasta la década de los 90. Como consecuencia, muchas construcciones levantadas en esos años aún conservan este material, lo que implica que parte de la población sigue expuesta a sus posibles efectos nocivos.

El amianto fue ampliamente utilizado no solo en los conocidos tejados de uralita, sino también como aislante en techos, paredes y tuberías. Su popularidad se debía a su resistencia, durabilidad y capacidad ignífuga. No obstante, el principal problema surge cuando estos materiales se deterioran o son manipulados, ya que liberan fibras microscópicas que pueden ser inhaladas con facilidad.

Dónde puede encontrarse el amianto

Identificar la presencia de amianto en una vivienda no siempre es sencillo, pero hay ciertos elementos que pueden ofrecer pistas. Los techos de fibrocemento, especialmente en construcciones anteriores a los años 80 y 90, son uno de los lugares más habituales. Si se trata de cubiertas antiguas de uralita, es recomendable no intervenir directamente y acudir a profesionales especializados que puedan analizar el material y, en caso necesario, retirarlo de forma segura.

Existen empresas especializadas en retirada de uralita y otras, como Y Tú, ofrecen la posibilidad de sustituirlas por placas solares. Renovar las cubiertas puede tener un coste alto, entre 70 y 80 euros por metro cuadrado, motivo por el que esta compañía española ofrece costear el cambio del techo a cambio de instalar paneles fotovoltaicos. De esta manera, a la empresa interesada no le supone ningún coste y, una vez terminado el contrato –que suele ser de varios años–, ya disfruta en propiedad del parque solar sobre su tejado.

Las tuberías también pueden contener amianto, ya que durante años se utilizó en conducciones de agua y gas. Asimismo, puede encontrarse en materiales aislantes de paredes, suelos o techos, y en algunos tipos de baldosas de vinilo, donde se empleaba para mejorar su resistencia al fuego. Aunque en algunos de estos casos el riesgo es menor si el material está intacto, el paso del tiempo y el desgaste aumentan la probabilidad de liberación de fibras.

El amianto representa un grave peligro cuando sus fibras se dispersan en el aire. Estas partículas, invisibles al ojo humano, pueden penetrar profundamente en las vías respiratorias y alojarse en los pulmones. Una vez dentro, no se degradan y pueden causar daños progresivos.

Entre las enfermedades más asociadas a la exposición al asbesto se encuentran la asbestosis (una fibrosis pulmonar), la silicosis, el cáncer de pulmón y el mesotelioma, un tipo de tumor especialmente agresivo. Además, diversos estudios han encontrado relación con otros cánceres, como los de laringe o aparato digestivo. Algunos organismos sanitarios también investigan su posible vínculo con tumores de riñón, ovario o mama, aunque en estos casos la evidencia aún no es concluyente.

Detección con inteligencia artificial

Ante la magnitud del problema, la innovación tecnológica está comenzando a ofrecer soluciones. Un equipo de investigadores de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) ha desarrollado un sistema basado en inteligencia artificial capaz de detectar la presencia de amianto en tejados a partir de imágenes aéreas convencionales.

A diferencia de métodos anteriores, que requerían imágenes multibanda más complejas, este sistema utiliza fotografías RGB, mucho más accesibles. Gracias a técnicas de aprendizaje profundo y visión artificial, el programa ha sido entrenado con miles de imágenes procedentes del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya. En total, se emplearon más de 2.200 fotografías para enseñar a la IA a distinguir entre cubiertas con amianto y sin él.

El resultado es una herramienta capaz de analizar nuevas imágenes y detectar patrones relacionados con el color, la textura o la estructura de los tejados, facilitando así la localización de este material de forma más rápida y eficiente. Este tipo de avances supone un paso importante para abordar un problema heredado del pasado, mejorar la seguridad de las viviendas y reducir los riesgos para la salud pública.

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