Un hombre durante el comienzo de la campaña de pesca de salmón, en el río Eo
El 'campanu' se resiste tres semanas después del inicio de la temporada del salmón
La ausencia del primer salmón ha prolongado la expectación en torno a una tradición muy arraigada en la pesca fluvial asturiana
Tres semanas después de que se abriera la temporada de pesca del salmón en los ríos asturianos, el codiciado «campanu», nombre con el que se conoce al primer ejemplar capturado en alguno de los cinco cauces salmoneros del Principado, sigue sin aparecer. La campaña comenzó el pasado 18 de abril y, desde entonces, los pescadores que han acudido a las riberas en los días habilitados para la captura no han logrado estrenar el marcador.
La temporada se inició en Asturias con más de 5.200 aficionados con licencia en vigor, una cifra que supone un descenso del 8 por ciento respecto al año anterior. A ese retroceso se suma el endurecimiento de las limitaciones fijadas para este ejercicio, en el que se ha autorizado la captura de un máximo de 154 salmones. Se trata de un cupo un 75 por ciento inferior al de la campaña precedente. Además, se ha establecido que cada pescador solo pueda llevarse un ejemplar.
La ausencia del primer salmón ha prolongado la expectación en torno a una tradición muy arraigada en la pesca fluvial asturiana. Habitualmente, el «campanu» suele picar el anzuelo el mismo día en que se abre la temporada, aunque no siempre ocurre así. En esta ocasión, sin embargo, la espera está superando con amplitud los registros recientes y agrava la sensación de incertidumbre entre los aficionados.
Los pescadores que se han acercado a los ríos durante las jornadas hábiles de pesca, ya que los lunes y jueves son días inhábiles, han regresado a casa sin capturas. La situación se produce en plena polémica sobre el futuro de la especie y sobre la conveniencia de aplicar un régimen de protección especial que impida su pesca, ante el acelerado descenso del número de ejemplares detectado en los últimos años.
El precedente más cercano ya había marcado un hito. El año pasado, el «campanu» fue el más tardío de la historia hasta ese momento, al ser capturado después de cuatro días de pesca. Aquella demora, que entonces llamó la atención, ha quedado ampliamente superada en la presente campaña, en la que, transcurridas tres semanas desde la apertura, todavía no se ha echado a tierra ningún salmón.
En 2025, el primer salmón de la temporada fue capturado por Javier Bueno en una zona libre de Puente Quinzanas, en el río Narcea. Aquel ejemplar pesó 7 kilos, midió 83 centímetros y fue vendido por 10.100 euros. La cantidad quedó lejos del récord alcanzado en 2024, cuando se pagaron 19.300 euros por el «campanu», una cifra que reflejó el enorme interés que despierta esta primera pieza entre pescadores, compradores y aficionados.
El debate sobre la conservación del salmón atlántico se ha intensificado a medida que se constata el declive poblacional. En Galicia y Navarra, la pesca de esta especie está vedada. También lo está en la práctica totalidad del País Vasco. Asturias y Cantabria, en cambio, mantienen la posibilidad de captura, aunque con restricciones cada vez más severas. En paralelo, el Gobierno ha solicitado al Comité Científico que asesora al Comité de Fauna y Flora la elaboración de un informe sobre el estado de conservación del salmón del Atlántico, Salmo salar, y sobre si procede o no catalogarlo como especie en peligro de extinción en España.
A la falta de capturas se suma este año otro elemento excepcional: la suspensión de la tradicional subasta del «campanu» en Cornellana, en el municipio de Salas. La decisión se adoptó tras el fallecimiento de Jesús Fernández, vicepresidente de la sociedad de pescadores de Las Mestas del Narcea, como consecuencia de un accidente laboral.
Los organizadores han decidido cancelar la puja y tratarán de que el pescador que capture el primer salmón de la temporada en el río Narcea lo done al Proyecto Arca, una iniciativa orientada a trabajar por la repoblación de este cauce. De este modo, el ejemplar tendría un destino distinto al habitual, vinculado directamente a la recuperación de la especie.
Por su parte, el Ayuntamiento de Salas, la empresa Cosmea y la organización de pescadores de Las Mestas del Narcea prevén destinar al pescador una aportación de 3.000 euros en caso de que el salmón llegue con vida al centro que desarrolla el proyecto. La campaña continúa así marcada por la espera, las restricciones y el debate sobre el futuro de una especie emblemática en los ríos asturianos.