Pedro Sánchez se instaló el pasado lunes en La Mareta
Sánchez defiende su plan de incendios pese a las críticas por sus vacaciones en Lanzarote durante la crisis del verano pasado
El presidente permaneció de vacaciones en Canarias mientras varios fuegos avanzaban por distintos puntos de la Península
Pedro Sánchez ha presentado hoy en Torrejón de Ardoz (Madrid) la campaña de lucha contra incendios forestales 2026. En ella ha llamado «a todas las administraciones a actuar en consecuencia»: «Nuestro único enemigo es el fuego y para derrotarlo necesitamos esa unidad, esa planificación y esa capacidad de respuesta, pero sobre todo necesitamos recursos y todas las administraciones tienen que actuar en consecuencia», ha indicado.
Sánchez ha dicho que la administración general del Estado va a poner «todos los medios que están al alcance» para reducir al máximo esta emergencia «y que no vuelva a suceder» lo ocurrido el año pasado, cuando el fuego quemó en España unas 355.000 hectáreas, en la peor temporada de los últimos 30 en este capítulo, tras superar las 270.000 hectáreas quemadas en 2022.
No obstante, Sánchez ha obviado el hecho de que permaneció de vacaciones en Lanzarote mientras varios fuegos avanzaban por distintos puntos de la Península, sobre todo en Castilla y León, Galicia y Extremadura. Desde que el presidente del Gobierno inició su descanso el 2 de agosto de 2025, alrededor de 20.000 hectáreas ardieron en territorio nacional y unas 15.000 personas tuvieron que abandonar sus viviendas por la evolución de las llamas.
Mientras las comunidades afectadas reclamaban medios y seguían la evolución de los frentes, el jefe del Ejecutivo central se encontraba en el palacio de La Mareta, en Lanzarote, residencia en la que veranea junto a su familia. Su estancia en la isla, a la que llegó en un avión Falcon, coincidió con algunos de los episodios más graves de la campaña de incendios. En ese contexto, Sánchez optó principalmente por trasladar mensajes a través de la red social X, antes Twitter, para mostrar su preocupación por la situación. En las últimas horas, además, se limitó a republicar mensajes de otros usuarios.
Uno de los mensajes más destacados fue el que publicó el 10 de agosto, cuando escribió: «Pendiente de la evolución de los incendios forestales en Navarra y Castilla y León, con la @UMEgob desplegada ya en Zamora y León. Mi solidaridad con todos los vecinos afectados y el agradecimiento, una vez más, a los efectivos desplegados. Mucha precaución». Tras conocerse el fallecimiento de un hombre en el incendio de Tres Cantos, el presidente expresó también «todo el cariño para la familia».
La crisis comenzó a agravarse entre los días 9 y 10 de agosto, cuando un incendio en Molezuelas, en Zamora, arrasó más de 3.500 hectáreas, obligó a evacuar a unas 850 personas y llevó al confinamiento de municipios como Ayoó de Vidriales. Clasificado en nivel IGP-2 por su peligrosidad, fue uno de los focos más difíciles de controlar en Castilla y León. La Unidad Militar de Emergencias mantuvo desplegados centenares de efectivos, pendientes de unas condiciones meteorológicas capaces de reactivar el fuego.
Ese mismo 9 de agosto, un incendio provocado en Yeres, en León, avanzó con rapidez hacia el Parque Natural de Las Médulas, declarado patrimonio de la humanidad en 1997. Las llamas quemaron unas 3.500 hectáreas y obligaron al desalojo de más de 800 personas en zonas como Carucedo, Orellán y Montes de Valdueza. El fuego no afectó a las minas de oro romanas, pero sí destruyó vegetación del entorno, incluidos castaños centenarios.
En paralelo, Chandreja de Queija, en Orense, sufrió desde el 7 de agosto un incendio que ya había calcinado más de 3.000 hectáreas. El 11 de agosto, en Tarifa, más de 2.000 residentes y turistas tuvieron que ser desalojados por un fuego presuntamente intencionado que devoró al menos 300 hectáreas. El viento de levante dificultó las tareas de extinción, aunque unas 700 personas pudieron regresar después.
También el 11 de agosto, Tres Cantos, en Madrid, quedó afectado por un incendio que se propagó con gran rapidez por la combinación de tormenta seca, viento errático de hasta 70 kilómetros por hora y baja humedad. El fuego alcanzó más de 1.000 hectáreas, avanzó unos seis kilómetros en apenas 40 minutos y obligó a evacuar a unas 180 personas. El balance fue trágico: un hombre con quemaduras en el 98 % del cuerpo falleció y varias personas resultaron heridas. Además, se registraron daños en viviendas, laboratorios farmacéuticos y una instalación de rescate animal.
Con esta situación, Sánchez tardó varios días en abandonar La Mareta y dar la cara por los incendios que asolaban el país. Ahora, se permite dar lecciones de cara al verano, momento en el que previsiblemente este escenario se podría volver a repetir.