Playa Cala Bassa. Ibiza
La brisa del Mediterráneo se está ralentizando, lo que reduce su capacidad de suavizar temperaturas
Al contrario de lo que cabría esperar con el incremento de la temperatura en la región, los datos muestran que la velocidad de la brisa marina ha disminuido de forma constante desde la década de 1980
La brisa marina del Mediterráneo se está ralentizando, lo que reduce su capacidad para suavizar las temperaturas en ciudades como Barcelona, València o Ibiza.
Así lo refleja un estudio liderado por el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universitat de València (UV) y la Generalitat Valenciana, que analiza 41 años de datos de estaciones meteorológicas distribuidas a lo largo de la costa del Mediterráneo occidental.
Al contrario de lo que cabría esperar con el incremento de la temperatura en la región, los datos muestran que la velocidad de la brisa marina ha disminuido de forma constante desde la década de 1980, un debilitamiento que se agudiza durante las olas de calor del verano. El estudio se publica en Scientific Reports.
La brisa marina es el viento que se genera durante el día cuando la tierra se calienta más rápido que el mar. Al ascender el aire caliente sobre la tierra, el aire fresco del mar avanza hacia la costa y produce un flujo que refresca las zonas litorales. Actualmente, la cuenca mediterránea se calienta entre un 20 y un 40% más rápido que el resto del mundo, por lo que el contraste térmico (el motor que genera la brisa) se intensifica.
«Lo esperable sería que este mayor contraste generara brisas más fuertes. Sin embargo, observamos que las brisas marinas son cada vez más débiles, aunque más frecuentes en épocas del año donde ocurren menos, como en invierno», explica Shalenys Bedoya-Valestt, primera autora del estudio e investigadora predoctoral en el CIDE.
Este trabajo analizó por primera vez datos recopilados entre 1981 y 2021 en 39 estaciones meteorológicas situadas en España, Francia, Italia y el norte de África. El 90% de las estaciones muestra una reducción de la velocidad de la brisa marina.
En concreto, desde 1981 las brisas marinas del Mediterráneo occidental se han debilitado 0,095 metros por segundo cada década, «lo que se traduce en casi un 11 % desde 1981 como media en toda la región». «Si tenemos en cuenta sólo los meses del verano, este cambio se agudiza al 12,7 %», revela la investigadora del Climatoc-Lab del CIDE, dedicado al estudio de la meteorología y los vientos.
Por regiones, las que evidenciaron un mayor debilitamiento de la brisa son las Islas Baleares (17,6%) y las costas mediterráneas de España (17%) y de Francia (12,6%). Las ciudades españolas que experimentaron un debilitamiento más pronunciado son Barcelona, Tortosa, Menorca, Almería, Castellón de la Plana, Málaga, Ibiza y Palma de Mallorca, donde la brisa disminuyó entre el 17 y el 25% en estaciones concretas.
Esta ralentización respondería a varios mecanismos atmosféricos en cascada, como la persistencia de dorsales anticiclónicas sobre el Mediterráneo (zona de altas presiones que se extiende desde un anticiclón y que provoca estabilidad atmosférica y tiempo seco), la entrada de aire tropical continental desde el Sáhara o las olas de calor.