Trabajos de recuperación del retamar en el Parque Nacional del Teide
Detectados más de 550 eventos sísmicos en una sola noche en Tenerife
Las profundidades estimadas se encuentran, en su mayoría, entre 10 y 15 kilómetros bajo el nivel del mar
El Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha registrado más de 550 eventos sísmicos durante la noche del miércoles al jueves en Tenerife, en el marco de una intensificación de la actividad sismovolcánica. Pese al aumento de señales detectadas, el organismo ha señalado que este episodio no implica un incremento del peligro de una erupción a corto o medio plazo en la isla.
Entre los días 22 y 23 de julio, los especialistas localizaron manualmente 95 terremotos. Sin embargo, el sistema de procesamiento automático identificó durante la noche más de 550 eventos, concentrados en su mayoría al oeste de Las Cañadas del Teide.
El IGN explicó que, desde la tarde y la noche del miércoles y a lo largo de la madrugada del jueves, se sucedieron varios pulsos de actividad sísmica de baja frecuencia bajo Tenerife. Estas señales forman parte del episodio que actualmente vigilan los técnicos del organismo.
Además, a partir de las 22:00 horas UTC comenzó un enjambre compuesto por eventos sísmicos repetitivos y de baja magnitud. La actividad continuaba en el momento en el que se difundió la información. Se trata del décimo episodio de este tipo registrado desde el pasado mes de febrero.
La mayor parte de los epicentros se ha situado en el sector occidental de Las Cañadas del Teide. En concreto, los eventos se concentran principalmente en los municipios de Guía de Isora, Vilaflor de Chasna y Santiago del Teide.
Las profundidades estimadas se encuentran, en su mayoría, entre 10 y 15 kilómetros bajo el nivel del mar. Durante esta intensificación de la actividad se han detectado terremotos volcano-tectónicos, señales híbridas y eventos de baja frecuencia, conocidos como LP.
Según ha detallado el IGN, la aparición de señales LP e híbridas resulta compatible con la circulación de fluidos en profundidad. No obstante, el organismo ha puntualizado que la presencia de este tipo de eventos, considerada de forma aislada, no supone una aceleración del proceso sismovolcánico.
Hasta el momento, ninguno de los terremotos registrados ha sido percibido por los habitantes de Tenerife. La actividad ha quedado limitada a las señales identificadas por los instrumentos de vigilancia distribuidos por la isla.
El episodio comenzó a las 18:58 horas UTC del 22 de julio. En ese momento se observó una señal continua de baja frecuencia en las estaciones situadas en la zona central de Tenerife. La señal se mantuvo durante casi una hora.
Posteriormente, a partir de las 19:30 horas UTC, su amplitud comenzó a disminuir. Durante el resto de la noche se registraron varios pulsos adicionales de baja frecuencia, con especial intensidad entre las 20:15 y las 20:30 horas UTC, así como entre las 00:30 y la 01:15 horas UTC.
En un primer momento, los eventos repetitivos únicamente fueron captados por las estaciones más cercanas a Las Cañadas. Sin embargo, estas señales experimentaron un ligero aumento de magnitud y comenzaron a aparecer también en un mayor número de estaciones repartidas por Tenerife.
El Instituto Geográfico Nacional ha remarcado que la actividad observada presenta características semejantes a la registrada durante los meses de febrero, marzo y junio. Por este motivo, ha insistido en que «no aumenta el peligro de erupción a corto o medio plazo» en la isla.
Aun así, el organismo mantiene una vigilancia permanente de la evolución de la actividad sismovolcánica. Asimismo, ha trasladado la información disponible a los organismos competentes de Protección Civil, encargados de seguir la situación y coordinar las actuaciones que pudieran resultar necesarias.
Para realizar este seguimiento, el IGN cuenta en Tenerife con una red formada por más de cien estaciones, equipos y puntos fijos de muestreo. Esta infraestructura permite controlar en tiempo real cualquier posible cambio o anomalía relacionada con la sismicidad, las deformaciones del terreno y la geoquímica.
La combinación de estos sistemas facilita la observación continuada de los distintos parámetros vinculados a la actividad volcánica. De este modo, los técnicos pueden comparar los nuevos datos con episodios anteriores y analizar si se producen modificaciones relevantes en el comportamiento registrado bajo la isla.
El IGN ha advertido, no obstante, de que los datos disponibles todavía deben considerarse provisionales. La baja amplitud de las señales dificulta la determinación definitiva del número total de eventos, así como el cálculo preciso de sus magnitudes y profundidades.
Por esta razón, la cifra de seísmos detectados podría aumentar cuando concluya un análisis más detallado de los registros. Mientras continúa ese procesamiento, el organismo mantiene activo el seguimiento de la actividad y reitera que, con la información disponible hasta ahora, no se aprecia un aumento del peligro de erupción en Tenerife a corto o medio plazo.